Jimin arde como una estrella a punto de extinguirse,
y para Jungkook, un estudiante que quiere ser cantante,
amar a alguien que está cayendo significa arriesgarlo todo,
incluso los propios sueños.
Cuando dos galaxias colisionan, ¿qué puede salir mal...
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Obtuvo una calificación alta en el ensayo y justificó lo que pudo de las últimas faltas de Jimin, nadie intentó indagar en las razones por las que había desaparecido la última semana, los profesores no preguntaron, simplemente anotaron la justificación en sus listas y cortaron la conversación.
Al fondo del aula, el asiento que usaba Taehyung estaba vacío. Jungkook lanzó una mirada hacia allá, sintiéndose extrañado de no ver a su amigo ahí, tan animado como siempre. Se preguntó si habría pasado algo para que faltara a clases ese día.
Jungkook debía admitir que se había acostumbrado a tenerlo cerca durante las clases, pasar todo el día sin él susurrando estupideces era aburrido, sin embargo, también agradecía la ausencia. La última conversación con Jimin aún lo tenía perdido en sus pensamientos, la escena se repetía en bucle, recordaba los besos, las palabras dulces, la conversación nocturna y el pequeño episodio de catarsis.
¿Jimin se sentiría igual que él? Se preguntó si el rubio también estaría pensando en todo desde su cama, tal vez él también estaba sufriendo, Jungkook no podía ser el único deprimido aquí, alguien más debería compartir esa sensación confusa e inexplicable que lo carcomía por dentro.
Con Taehyung cerca no habría podido ocultar su estado de ánimo. Necesitaba que los recuerdos se enfriaran antes de poder volver a la normalidad.
Tuvo a Chan sentado a su lado durante el día, lo felicitó por pasar las audiciones, gracias a eso recordó la razón por la que había estado tan feliz el día anterior y se sorprendió al notar el gran espacio que Jimin abarcaba en su cabeza.
Un espacio tan grande que incluso lo hizo olvidar sus prioridades.
Almorzaron juntos con los demás chicos, Jungkook empezaba a sentirse más integrado, todos eran muy agradables con él.
Había una chica llamada Sana en el grupo, era bonita y muy amable, también era de otro país al igual que Félix, el chico que había prestado su casa para la fiesta la última vez. Sana siempre era la primera en recibirlo con una sonrisa, su cabello largo y rubio era tan hermoso como el sol en un día de verano. La parte importante era que todo apuntaba a que también era compañera de clases de Seokjin, ella estaba en la facultad de derecho y según los demás era muy buena en su materia.
Jungkook la vio saludar a Seokjin de inmediato el día de la fiesta, nunca dejó salir su curiosidad respecto a eso, a veces olvidaba lo social que era el novio de su mejor amigo.
Él, por otro lado, nunca antes había interactuado con tantas personas al mismo tiempo, hasta hace unas semanas su vida social se reducía a Hoseok, Namjoon y Seokjin, no podía creer lo rápido que las cosas habían cambiado en cuestión de días.
La chica mostraba grandes intenciones en ser su amiga y Jungkook no sabía cómo recibir esa atención. Tenía pocas chicas como amigas, tal vez ninguna. Necesitaba cambiar eso.
Al salir de clases fue al estudio, directo a los ensayos. No hubo tiempo para descansar.