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Había pasado toda la tarde y parte de la noche practicando y estudiando hechizos con Morgana, y puedo alardear que ya soy muy buena controlando mis emociones desde esos días que tuve mi bajón emocional, me sentía con más energía, me sentía tan poderosa y por fin me sentía completa.

He estado leyendo varios libros de hechizos, de esoteria y demás, desde chiquita se me daba bien esto aunque lo hiciera a escondidas, entonces cuando Morgana me pedía que le dijera la combinación de hierbas o runas para cualquier hechizo o curación, se los recitaba tal cuál pero eso solo era en la teoría, la práctica "se me daba jodidamente bien" a palabras de Morgana.

Acabe tan cansada por el hecho de que hoy Morgana probó cosas nuevas para aprender cómo volar, aún cuando me salió tan espontáneo sin siquiera forzarme a nada eso acabo con la nula resistencia de mi cuerpo, era cuestión de acostumbrarme y no me absorbería tanta energía, regrese caminando a mi casa tomándome mi tiempo y me tomé unos minutos en el lago.

Me acordé que tenía la piedra de bruja y que nunca me había atrevido a mirar así que me arme de valor y puse la piedra en mi ojo viendo en su interior.

Puedo decir que sorpresa es poco a lo que sentía en ese momento, estaba impresionada por la cantidad de seres que se veían atraves de esto y que ni siquiera podría ponerme a contar a las criaturas, la piel se me erizo por ver a unas pequeñas hadas que si, no eran como las describían, eran atractivamente aterradoras.

Cuando quise voltear mi vista a la cascada con la piedra en el ojo aún, llegó lucifer y con un golpe de su patita saco volando la piedra cayendo al río hasta perderse.

- Diablos, que te pasa Lucifer?.- hablé enojada y el solo comenzó a lamerse su patita.

Se hizo el indiferente como si lo que hubiera hecho fuera de todos los días.

- Gato mimado y malo.- me vio a los ojos e infantilmente le saque la lengua.

Nos quedamos un rato ahí y entre mis divagaciones me acordé de que ya no había visto los ojos rojos por ningún lado, y contando la última vez que los ví fue exactamente cuando yo me acerque más a la pareja de casadas, pensé que tal vez si era mi imaginación o alguna alucinación.

Me levanté y fui directo a mi casa.

Llegué a mi casa y mi mamá estaba en la cocina haciendo de cenar, la saludé y le iba a preguntar el paradero de mi abuela pero ella se adelantó

- Se fue a un retiro.- soltó cortante.

- Si pero tanto tiempo? Cuánto lleva fuera? Una semana?.- contesté exaltada también.

- Es algo que ya no te importa, ENTENDISTE!.- me gritó.

Sorprendida y algo afectada por la situación salí de la cocina y subí a mi habitación.

Ella cada día que pasaba estaba más rara, más distante, enojada, no sé lo que le pasaba y al parecer me estaba ocultando el paradero de mi abuela, así que este fin de semana investigaria lo que pasaba.

El tan esperado mensaje aún no había llegado y yo ya estaba inquieta pensando que no llegaría nunca.

Cómo no me querían hablar a las buenas, tocaba hacerlo a las malas y suponía que el tardarse con el mensaje era plan de Lilith así que ahora le tocaba soportar si Agatha le enseñaba el mensaje.

Prendí mi lámpara roja y como yo tenía una pijama dónde parecía que no traía nada de la parte de arriba solamente me acomode de perfil y puse mi celular en un buró para que tomara la foto.

Con toda la intención del mundo, subí la foto con 3 puntos.

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Ella lo sabía.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora