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Enero 2022

Lucho intentando abrir la puerta del departamento porque mis manos están ocupadas con dos vasos de café y unos muffins.
Del otro lado, una Day con una remera de Mercedes con mi nombre, me abre. Tiene una pequeña sonrisa somnolienta en su rostro, me acerco a besarla pero primero me ayuda con las bolsas.

Cuando dejamos las cosas en la mesa, ella rodea mi torso con sus brazos.

-Te fuiste muy temprano hoy, me morí de frío toda la mañana- se queja contra mi pecho y yo beso su coronilla.

-No sabía que era tu calefactor personal, debería recibir un pago por mis servicios- pronuncio con doble sentido y Daisy rueda los ojos.

-Como si no lo recibieras todas las noches- susurra, su rostro se pone un poco rojo y suelto una risa nasal ante eso.

Tenía que ir a entrenar y no quería despertarte- tomo su rostro entre mis manos y la beso repetidas veces.

-¿Cómo va el entrenamiento de mi chico Mercedes?- pregunta separandose de mi para comer un pedacito de la magdalena.

La alzo hasta dejarla sentada en la encimera de la cocina y yo me ubico entre sus piernas a robarle pequeños trozos de su comida.

-Toto es genial- susurro sobre sus labios-
Aunque sabes que prefiero hacer otro tipo de ejercicio contigo.

Day me mira mordiéndose el labio inferior. Dios, quiere matarme.

-Te recomiendo que dejes de mirarme así, Day- dije con la voz letalmente suave- A menos que estés pensando en hacer algo al respecto.

Su rostro comienza a teñirse de rojo nuevamente una vez que digo eso y no puedo evitar burlarme.
Aún después de meses, reacciona de la misma manera a esa clase de comentarios.

-No tiene sentido que te ruborices.

-Claro que lo tiene -admitió-. Porque escuchar esto, de las palabras de un chico, es super vergonzoso-intentó decirme―. Y más...

-¿Y más?

-Sí es el chico del que estás enamorada-expuso.

-¿Qué acabas de decir? - había oído a al perfección pero necesito que lo repita

-No lo voy a repetir-negó, poniéndose más roja.

-Oh claro que lo harás- la levanto de la encimera y hago que pase sus piernas por mi cintura y la llevo a nuestra habitación.

-No debería avergonzarte decir que estás enamorada de mi- susurro sobre su piel una vez que la dejo en la cama- Me encanta oírlo- ella coloca sus manos en mi nuca para juntar nuestras bocas pero me detengo justo antes de que nuestros labios estén a punto de rozarse- Así como a ti te encanta que te diga lo mucho que estoy enamorado de ti.

daisy's pov
Unas horas después, George y yo decidimos salir a caminar por Mónaco, el lugar donde tenemos nuestro departamento.
Estamos tomando un café tranquilos. De vez en cuando, alguien se acerca a pedirle una foto a George y yo con gusto la tomo.

Nuestras manos están entrelazadas sobre la mesa y mi vista está clavada en el mar. Siempre me ha parecido precioso.

El mes que viene ya tendríamos que volver a nuestras vidas, los meses que estuvimos separados pudimos apañarnosla bastante bien. Mejor de lo que esperaba de hecho.
George parece notar algo en mi mirada porque da un pequeño apretón en mis manos para que lo mire a él.

Como dije, siempre me ha gustado el mar y ahora que tengo los ojos de George, que encierran un pedazo de él, ¿cómo podía dejar de observarlo?

-No será fácil, ¿lo sabes, cierto?- asiento con una pequeña sonrisa. Hemos estado hablamdo mucho sobre lo dificil que sería una relación a distancia. Porque sí, estuvimos mucho tiempo separados, pero aún así, ninguno quiere que vuelva a pasar- De hecho creo que va a ser bastante difícil.

-Pero vale la pena- aseguro.

-Por supuesto que vale la pena.

Desde que soy pequeña he querido una historia de amor mágica. Digna de convertirse en una película o, aún mejor, en un libro. Sin embargo, los libros y las películas tienen un final que por más veces que intentes, no cambia.
Y eso no es la vida real.
La vida real está llena de matices hermosos y otros... bueno, no tanto.
Así que, si mi historia con George tiene un final, no me interesa. Aún así lo buscaría en cada vida con tal de sentir todo de nuevo.
Junto a él.

seven | ɢᴇᴏʀɢᴇ ʀᴜꜱꜱᴇʟʟDonde viven las historias. Descúbrelo ahora