Lewis despertó con un dolor en todo su cuerpo. Estaba dormido en un sillón y un sombrero mexicano se deslizó de su cabeza y miró a su alrededor a través de sus lentes oscuros.
Yuki y Nyck apenas estaban cobrando la conciencia y parecían igual de desorientados que él, mientras que Max seguía dormido abrazando su botella de Coca-Cola y buscó a Sergio. Vio un cuerpo sobre la cama y se alivió de saber que era el mexicano y las memorias de la noche anterior inundaron su mente.
Recuerda que en algún punto perdió de vista a Checo y lo encontró a media pista de baile tragándose a Charles. Logró hacer que el monegasco se fuera de su lado usando a su compañero de escudería como excusa y aprovechó para bailar muy pegado al mexicano.
-¿Ya no bailo como perro parado?
El británico sonrió ante lo ocurrido anoche y decidió levantarse con intenciones de invitar a Checo a desayunar cuando un quejido que venía de la cama lo dejó helado.
Sergio estaba dormido entre Carlos y Charles, quienes tenían sus brazos alrededor del cuerpo del menor. Carlos tenía su mejilla apoyada sobre los rizos de Checo y Charles escondía su nariz en su nuca. De repente todos sus planes se vieron interrumpidos por esa imagen y de no haber sido porque Max soltó un grito y despertó a todos, se hubiera quedado pasmado.
-¿¡POR QUÉ TENGO UN PIERCING!?
Los Ferrari y el Red Bull se levantaron de la cama como resortes usando las sábanas para cubrir su desnudez. Los otros tres pilotos les dedicaron una mirada sospechosa y el trío en la cama los ignoraron, regresando su atención al neerlandés y su aro en la nariz.
-Apostaste y perdiste- dijo Nyck- El piercing era tu castigo.
-¿Pues qué aposté?- preguntó Max aún viendo el aro en la nariz.
-Que podías ganarme en tomar la mayor cantidad de caballitos de tequila- sonrió Checo- Pero no te preocupes, el piercing te queda bien y además yo también me hice uno.
El mexicano movió sus rizos y en el lóbulo de su oreja tenía 3 perforaciones con 3 diferentes pendientes: una estrella, una hoja de laurel y un corazón.
-Dijiste que te daban miedo las agujas y no querías hacerlo solo, y como en estos tiempos ya puedo hacer lo que quiera sin que me juzguen, te acompañé.
Max no dejaba de mirar la oreja de Sergio. Las perforaciones le quedaban tan bien y más que nunca tenía un deseo de acercarse a él y mirarlo con detalle. Según lo que el mexicano le había dejado en claro es que no confiaba plenamente en él y podía entenderlo, tampoco confiaba en sí mismo.
-Se ve que ustedes se divirtieron- dijo Yuki después de un momento de silencio.
Las miradas de todos los presentes cayeron sobre el cuerpo de Checo, quien tenía chupetones en todo el pecho mientras que los pilotos de Ferrari tenían rasguños en sus espaldas.
Sergio volvió a sonreír y se dirigió a Carlos.
-El jamón estaba delicioso.
Luego se volteó hacia donde Charles lo veía.
-Ojalá fueras coctel para yo llevar el camarón.
El español se rió y aventó a Checo a la cama, haciéndole cosquillas. Charles no tardó en unirse y el mexicano estalló en risas, pateando a los dos hombres sobre él e intentando escapar. Lewis y Max fruncieron el ceño, ¿habían estado tan borrachos que no escucharon a ese trío de animales tener sexo?
El británico seguía sin quitarse los lentes. No quería que nadie allí viera su rostro repleto de enojo, los imbéciles de Ferrari se le estaban adelantando y él no había podido hacer nada en tan corto periodo de tiempo. Por su parte Max conservaba la botella de Coca-Cola en sus brazos, cuestionando sus decisiones de vida.
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Lie like you love me
FanfictionMax estaba seguro de que tenía a Sergio comiendo de la palma de su mano. Pero, ¿qué pasaría cuando aparezca frente a él un Checo de 22 años?
