7PM

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Lo que van a leer a continuación lo escribí casi que con una arma pegada a mi cabeza porque les juro que es necesario para la trama, pero tenemos escenas +18. Creanme que leo esto y me dan ganas de morir pero, necesidades del guión.


Daniel Ricciardo era una persona... peculiar.

Ante las cámaras aparentaba ser el chico bromista de entre toda la parrilla, sonriendo todo el tiempo y gastándole bromas a los pilotos. Siempre era aquel que intentaba subir los ánimos de la escudería por la que corría, transformando las entrevistas aburridas en un juego entre ellos, era la sonrisa dorada de la Fórmula 1.

Es cierto que la personalidad que se muestra ante los medios de comunicación no es la verdadera.

Daniel en realidad era callado, pero no de los callados al estilo Yuki Tsunoda (ahora que eran compañeros, sentía que el tipo era el ser humano más antisocial que había conocido en su vida), sino que era el tipo de persona que cuando convivía con los demás, guardaba silencio para analizar de manera profunda a todos.

Le divertía ver cómo mientras ellos hablaban, él los estudiaba de pies a cabeza. Conocía sus gestos de felicidad, enojo y tristeza, cuando algo los incomodaba, esos momentos donde sentían unas inmensas ganas de partirse la cara entre ellos (porque sí, a veces llegaban a esos límites).

Al igual que Gretchen Wieners de Chicas pesadas, Daniel Ricciardo sabía todo de todos.

Por eso cuando Lewis le mostró aquel documento legal, supo que haber invitado a Checo a cenar había sido la elección correcta.

Era la noche previa al Gran Premio de Hungría. Daniel estaba terminando de preparar las cosas en su garage aún con las palabras de Lewis repitiéndose en su mente. Recuerda haber leído algo sobre un Guillermo Ochoa y alguien llamado Saúl Álvarez, junto con un asunto legal que involucraba a esas dos personas y se llegaba a mencionar la escudería Red Bull.

Sacó su celular para organizar su cita con Sergio. Ya tenía planeado lo que iba a hacer con él, Lewis había sido de gran ayuda cuando le preguntó sobre las cosas preferidas del mexicano.

Otra cosa que la gente no notaba de Daniel, es que te convencía de sacarte información sin que te dieras cuenta.

Checo

Hola, soy Danny :D

¿Te parece si nos vemos a las 7 en este restaurante?

[Ubicación]

El australiano no pensó que fuera a recibir una respuesta tan rápido.

Claro, allá nos vemos ;)


Cuando Checo llegó al restaurante, Daniel se quedó sin palabras.

Según había escuchado la conversación con Alonso, no iba a volver a usar una falda en su vida. Entonces, ¿qué demonios estaba haciendo usando una?

Gracias a Dios había reservado una mesa que estaba reservada especialmente para ellos dos, alejada de las personas y fans que solían acercarse a pedir fotos y saludarlos, aún cuando lo único que querían era un poco de privacidad.

-Disculpa si llegué algo tarde- Sergio se sentó en la silla frente al australiano- No sabía bien qué ponerme.

Ahora podía entender por qué tenía a media parrilla a sus pies.

Lie like you love meHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora