Extra: Todo de ti

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Del capítulo "Gasolina"

Sergio había llegado temprano al bar. Por supuesto que era el primero en el lugar, él mismo había organizado toda la fiesta y tenía que asegurarse de que las cosas estuvieran en su lugar. 

Se había vestido con sus mejores trapos, unos pantalones de cuero ajustados y una playera un poco corta. Movió sus rizos hacia un lado con pasadores para dejar que sus piercings estuvieran al descubierto y pudiera presumirlos.

Estuvo tomando un poco cuando la gente comenzó a llegar, el mexicano emocionado por ser anfitrión y que las cosas estuvieran saliendo bien.

Se quedó cerca de la barra con un shot de tequila cuando alguien tocó su hombro. Volteó con un poco de asombro y miedo pero cuando se percató de que eran Mick y Lando, se alivió.

-Amigos de mi alma, ¿cómo andan?- preguntó el mexicano abrazando por el cuello a los dos pilotos europeos.

-Contentos por estar contigo- contestó Mick sentándose a su lado.

Lando, por su parte, se quedó parado detrás de sus amigos. No era el tipo de persona a la que le encantaba salir de fiesta, cuando lo hacía era solamente a eventos organizados por los pilotos y se quedaba cerca de Oscar, pero tenía que admitir que la fiesta organizada por Checo le daban ganas de quedarse toda la noche.

No sabía en qué momento se había hecho tan cercano al mexicano.

Quizás fue después de su accidente en Mónaco, que lo había ido a visitar varias veces al hospital mientras seguía inconsciente. Estar a su lado le transmitía tranquilidad, aún estando en coma, y había algo en el pecoso que lo atraía. No se lo podía explicar.

Recuerda que en una de sus visitas clandestinas (porque siempre evitaba toparse con los otros que lo iban a ver) se fijó en algo que le llamó la atención.

-Afuera está lloviendo y el suelo tiene pecas- soltó Lando- Pecas iguales a las tuyas.

Se preguntaba por qué nunca había visto las marcas que Checo llevaba en su rostro, eran hermosas. No se notaban tanto por su palidez y una venda en su nariz evitaba que las pudiera apreciar por completo, pero aún así se quedaba a admirarlas.

Un día que iba saliendo del hospital, se topó con George Russell.

-Hola mi querido Lando- saludó el británico- Te tengo un chisme recién salido del horno.

Lando era débil.

Y escuchó toda la historia detrás del accidente de Sergio.

Sintió su sangre hervir, ¿qué clase de imbéciles hacían ese tipo de cosas?

De inmediato supo que apenas Sergio despertara, iba a estar a su lado. Necesitaba amigos de verdad, no esa bola de mentirosos que decían hacer las cosas por el "bienestar" del mexicano.


"Me gusta tu olor, de tu piel el color"

Regresó a la realidad cuando sintió a Checo moviendo de manera brusca su brazo.

-Ya empezaron a poner música buena- gritaba el chico porque el ruido comenzaba a intensificarse.

Lando tenía una sola cosa en mente que quería comprobar desde hace mucho tiempo.

"No hay gravedad que me pueda elevar, me pones mal a mí"

-¿Bailamos?- lo invitó el británico.

Mick alzó los pulgares en señal de apoyo y aprobación. El rubio sabía lo que Lando quería hacer y lo iba a apoyar en lo que decidiera hacer.

Checo sonrió y aceptó la invitación, tomando de la mano al piloto de Mclaren y llevándolo hacia la pista de baile. Lando comenzó a arrepentirse cuando cayó en cuenta de que tenía que bailar con un latino y él apenas podía moverse de lado a lado.

Lie like you love meHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora