A George Russell no le gustaba considerarse una persona "chismosa". Curioso y comunicativo sí, pero nunca chismoso.
O bueno, quizás un poco, pero los rumores eran los que se acercaban a él, no los buscaba. Eso lo llevó a ganarse la reputación de ser la persona en la parrilla que sabía todo sobre todos. Los demás lo buscaban cuando un nuevo rumor surgía entre ellos, esperanzados de que el británico supiera algo más y se los dijera.
Entonces cuando le llegó el primer chisme sobre la situación de Sergio Pérez, se interesó demasiado.
Había visto al piloto mexicano desde su primera temporada en la Fórmula 1, siempre con esa sonrisa en su rostro a pesar de todos los malos momentos que Checo había tenido que soportar. No iba a negar que sentía curiosidad por la vida privada del hombre, sus relaciones eran algo que iba de boca en boca entre los pilotos, como si fuera información necesaria. Las cicatrices en sus muñecas le picaban, queriendo saber más.
Así estuvo un buen rato, mirándolo entre los garages de las carreras, estando lejos de él en las entrevistas, compartiendo podios con él.
Pero siempre con una distancia separándolos.
Siempre tuvo un enorme respeto hacia Sergio, evitaba difundir rumores de él al contrario de los demás, esos se podían joder y hablaba hasta de las experiencias vergonzosas que tuvieron de niños. Pero nunca supo por qué su interior se ablandaba cuando pensaba en el mexicano, no estaba enamorado como Max o incluso Lewis, era algo a lo que nunca había podido ponerle nombre.
Cuando Checo de 22 años se presentó ante él aquella noche en un restaurante, sintió un impulso en su pecho que lo atraía lentamente hacia el menor, pero habían cuatro personas que se lo impedían. No fue hasta que (por andar de metiche donde no le llamaron) se enteró de lo que Toto intentaba hacer, que pudo finalmente acercarse al mexicano.
Por fin, después de tanto tiempo, lo podía ver de cerca.
Iba a admitir que se moría por comprobar el rumor por el que Checo era conocido: su cuerpo era codiciado y envidiado por muchos. Tuvo la dicha de ser de los afortunados en la lista, pero él no sólo sentía atracción por el cuerpo de Sergio, había algo más profundo dentro de sí.
Entonces aquella noche, acurrucado entre los brazos del pecoso, decidió buscar el nombre de lo que fuera que estuviera sintiendo. Después de encontrarse con millones de artículos inservibles y algo locos en internet hasta que vio uno que le llamó la atención.
"Conoce los 5 tipos de almas gemelas"
Sin pensarlo dos veces entró a la página y se puso a leer. Era una persona que creía en los astros, en el poder de la manifestación y cosas que otras personas consideraban tabú.
"Alma gemela amante: Podrías confundirlo con el amor de tu vida, pero sentimos decirte que no estarán destinados a estar juntos para siempre; sin embargo, tendrán una conexión súper especial y una química híper intensa. La relación podría ser corta, pero nunca podrás olvidar lo que vivieron y lo que te hizo sentir."
George se quedó pensando un momento antes de seguir leyendo.
"Alma gemela amiga: Este tipo de alma está destinada a ser tu mejor amiga, estará contigo en los peores momentos de tu vida y podrás confiar en ella para contarle hasta tus más profundos secretos. Serán tan parecidas, que podrían terminar sus frases."
Frunció un poco el ceño.
"Alma gemela transformadora: Este tipo de alma llega a ti cuando tu vida necesita un cambio drástico, viene a sacarte de tu zona de confort y te llena de valor para que tomes esas decisiones importantes que no has tomado por miedo a fracasar. Además de ser tu héroe, cambiará por completo tu forma de ver la vida."
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Lie like you love me
FanfictionMax estaba seguro de que tenía a Sergio comiendo de la palma de su mano. Pero, ¿qué pasaría cuando aparezca frente a él un Checo de 22 años?
