Cada que

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El regaño que Sergio se llevó por parte de Memo y Canelo no se comparaba con los que su mamá le solía dar cuando se agarraba a golpes con sus hermanos.

Había cubierto todas las marcas que Daniel le dejó por todo el cuerpo y aunque se sintiera mal por mentirle a sus amigos, pero los conocía y era probable que le dieran una larga charla sobre la sexualidad y ya no tenía 13 años.

Estaba jugando con su teléfono en la madrugada, acostado entre Memo y Canelo (porque sí, dormían juntos) cuando un mensaje le llegó.

Rubio 🌼

¿Cómo estás, mein Schatzi?

No sé si estás dormido o sigues despierto

Mein Schatzi <3

Mi rubio, ¿cómo andas?

Aún andamos bien vivos, ¿qué onda?

Rubio 🌼

Qué bien, porque quiero preguntarte algo

¿Salimos después de la siguiente carrera?

Checo se quedó pensando un rato, porque la última vez que vio a Nico terminaron besándose. Lo quería, pero sentía que al verlo tan seguido podría confundir los sentimientos del alemán y no deseaba romperle el corazón. 

Mein Schatzi <3

Hijole, no sé si pueda

Horner quiere hablar conmigo apenas termine la carrera en Hungría

Y eso era cierto, Christian le había dicho que necesitaba hablar con él luego de la carrera. No le había dado detalles, pero el mexicano tenía la vaga idea de lo que podría decirle.

Antes de que pudiera recibir una respuesta de Nico, otro celular sonó y Checo inmediatamente se hizo el dormido.

-Apaga esa jodida cosa- gruñó el boxeador abrazando a Sergio e intentando soltarle un manotazo a Memo.

El portero intentaba apagar su teléfono mientras estaba medio dormido.

-Pinche pulga pendeja- murmuró cuando vio la persona que le marcaba.

Checo rió un poco por la relación tan bizarra pero chistosa de su amigo y se fue a dormir con varias dudas en su mente.


A Toto le gustaba quedarse despierto por las madrugadas.

Sentía que era más productivo en altas horas de la noche, donde nadie podía observarlo y cuestionarle sobre su trabajo. A veces planeaba las estrategias del equipo, buscaba mejoras para los monoplazas, entre otras cosas. Ahora sus noches consistían en buscar términos legales, largas pláticas con Susie y acuerdos con abogados.

No descuidaba su trabajo en la escudería, pero parte de su atención era exclusiva para Sergio.

Estaba terminando de revisar los últimos documentos para proceder con la demanda cuando alguien tocó a su habitación de hotel.

Guardó los papeles en su maleta y decidió abrir la puerta. Cometió un terrible error porque Christian Horner estaba de nuevo frente a él y la última vez que habían hablado, las cosas no terminaron bien.

Lie like you love meHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora