Disgusting

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Cuando recibieron la llamada de su jefe, George, Mick y Lando sintieron algo de miedo.

No lo decían por todo el plan que estaban tramando (que si se descubría probablemente no solo los metería en serios problemas) si no que el tener que conocer a otros dos amigos de Sergio que eran de vital importancia para todo lo que querían hacer.

Toto les había avisado sobre la reunión con los mexicanos antes de la siguiente carrera que iba a ser en Hungría y los pilotos estaban nerviosos.

-Por dios nunca creí que iba a terminar aquí- George se pasaba las manos por su cabello.

-Nadie te obligó a nada- Lando contestó mirándolo de mala manera. Y había sido cierto, George los había escuchado un día mientras intentaban acercarse a Sergio después de su accidente y ahora los ayudaba.

Toto se había negado en un principio pero tenía que admitir que George era una adición importante a su equipo, el chico sabía todo de todos en la parrilla.

Literalmente, todo.

Mick estaba ajeno a la pequeña pelea que sus amigos británicos estaban teniendo y jugaba algo en su teléfono. Le emocionaba poder conocer a dos personas tan famosas como lo eran Guillermo Ochoa y Saúl Álvarez, pero al mismo tiempo no podía evitar sentirse un poco abrumado por la situación.

Hubiera preferido conocerlos bajo otras circunstancias.

Estaban en un restaurante lujoso en las calles de Londres, esperando pacientemente a su jefe cuando los vieron entrar.

Un hombre (probablemente el más alto que habían visto en su vida) con unos hermosos rulos que le daban un aire de madurez y experiencia. A su lado se erguía otro chico de menor estatura y cabello rojizo, su rostro era decorado por una barba del mismo color y parecía que era capaz de matar a quien se le atravesara con su mirada.

Eran polos opuestos.

Detrás de ellos venía Torger Wolff y parecía calmado. Les sonrió a los pilotos que los estaban esperando y guió a los mexicanos hasta la mesa.

-Señores, les presento a los chicos que estarán trabajando con ustedes- el austriaco señaló a los tres jóvenes que estaban esperándolos.

Todos se presentaron y Toto les explicó lo que se suponía que iban a realizar. Sorprendentemente estuvo abierto a recomendaciones y cambios que se necesitarán hacer. George supo de inmediato que no lo hacía porque quería escuchar a los demás, si no porque parecía buscar aprobación del Canelo.

-Si todos estamos de acuerdo, creo que podemos retirarnos- Wolff juntó sus manos con la esperanza de que no se modificara nada.

-Creo que sí- dijo Memo- Es un gusto poder conocerlos y convivir con ustedes.

Lando supuso que el futbolista estaba esperando a que el Canelo dijera algo parecido, por lo que el "sutil" golpe que le dio en la pierna al mexicano no pasó tan desapercibido por los demás.

-Opino lo mismo- contestó con simpleza el pelirrojo- Si el Nito Bimbo lo dice, entonces estoy de acuerdo.

-¿Nito Bimbo?- preguntó con curiosidad George.

-Por fin algo que me pone de buenas- sonrío el Canelo.

Toto supo que todo iba a salir bien.

-No mames no voy a usar eso.

Yuki rodó los ojos.

-Vamos, te va a quedar bien- intentaba persuadirlo el japonés.

-Inténtalo- Nyck apoyaba a su novio.

Lie like you love meHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora