Nalani
Abracé a mi hermana y con toda la fuerza que pude sacar la cargue, sin pensar mucho en mi pierna.—Zoé'lyn, ¿Estás sola en casa?—Pregunté al no ver a mi madre salir.
—No, mamá está dentro.
Le sonreí y luego dirigí mi mirada hacia Neteyam, quien me miraba la pierna, luego a la cara y después a mi hermanita la cual tenía cargada, entendí de inmediato porque lo hacía, hace rato le dije que me dolía la pierna y era verdad, aunque haya sido para evitar hablar mas sobre mi padre muerto. Se quedó serio, como si estuviera pensando algo. Siendo hermano mayor de tres personas debe saber que ocultarle el dolor a nuestros hermanitos pequeños es la mejor opción. Neteyam abrió la boca para decir algo y justo entonces salió mi madre.
—Hija mía...—Mi madre se detuvo al ver a Neteyam, inclino un poco la cabeza en forma de saludo y Neteyam hizo lo mismo.—...no sabía que venían visitas, ¿Te quedarás a cenar?
—Eh... no madre, él...—Y antes de poder continuar, Neteyam me interrumpió.
—Si no es molestia, con gusto.— Él le sonrió a mi madre y luego ella lo invitó a pasar.
—¿Qué? — Pregunté confundida. Baje a mi hermanita y ambas entramos en la casa.
—No tenemos nada preparado aún, sabes, Nalani es la que siempre prepara todo, pero hoy prefiero que descanses tu pierna, Nalani.
—Madre estoy bien, puedo prepararla.
Neteyam me miró con una sonrisa formada en su rostro y luego volvió la mirada hacia mi madre. —Le avisaré a mi padre donde estoy, luego puedo ayudar a Nalani a hacer la cena, para que no esté forzando mucho su pierna.—Dicho esto se dirigió a una esquina y comenzó a hablar por su comunicador.
Mi madre me miro, sonrió y le extendió la mano a mi hermanita.—Zoé'lyn, vamos, acompáñame a organizar para poder sentarnos a comer.—Mi hermana asintió, tomo la mano de mi madre y se dirigieron a la sala donde comemos.
Antes de poder decir alguna palabra Neteyam apareció con una sonrisa.—Bien, ¿Qué hacemos?
Después de unos minutos ambos nos encontrábamos picando unos peces para cocinarlos, no sabía que decir y al parecer él tampoco, lo único que se escuchaba al rededor eran las voces de mi hermana y mi madre en la otra sala.
—¿Y tu padre?—Preguntó.
Sabía que si no le decía ahora que mi padre estaba muerto podría cometer una estupidez y preguntarle a mi madre.—Mi padre... murió hace años Neteyam.—Me volteé, no quería ver la lastima en sus ojos, no quería que me viese con lastima porque estaba bien, aunque doliera estaba bien. —Te pido que no menciones a mi padre con mi madre cerca.
—Lo siento mucho... no debió ser fácil.— Escuché como se acerco y luego sentí su mano en mi hombro.—Eres una chica muy fuerte.— Después de unos segundos alejo su mano y siguió cortando el pescado.
Me quedé inmóvil, no sabía como reaccionar y más porque no había hablado de la muerte de mi padre con nadie, ni con mi madre. Escuché unos pasos aproximarse y me pase la mano por los ojos antes de voltearme.
—Señor Neteyam.— Mi hermanita se acerco a Neteyam, tímida.—¿Podría venir Tuk a jugar un día?— Pidió mi hermana con la mirada baja.
Neteyam se río dulcemente y le dio unas palmaditas en la cabeza a Zoé.—No tienes que llamarme "señor", solo Neteyam.— Mi hermana subió la mirada y Neteyam le sonrió.—Y claro que Tuk puede venir, cuando quieras le digo.
—Y si... ¿Mañana?— Mi hermana movió su colita entusiasmada.
—Está bien. ¿Quieres ayudar con la cena?
