Nalani
El lado izquierdo se mi cabeza retumbo, abrí los ojos sin entender nada y mire a mi al rededor pestañeando varias veces para recordar que había pasado, parecía el laboratorio, pero no lo era, no estaban los estantes, los aparatos tecnológicos ni las cápsulas, sólo eran cuatro paredes en blanco y una puerta.
Me apoye sobre mis brazos y me puse de pie, la cabeza me retumbó aún más y recordé todo en ese momento.
—No, no, ¡No!—Rodeé las paredes y me detuve en la puerta, comencé a golpearla sin parar.—¡Déjeme salir! ¡Sáquenme de aquí!
Seguí golpeando y gritando, pero fue en vano, ni una respuesta. Estaba aterrada, ¿Por qué me habían llevado? Mi madre, mi hermana, Norm nadie sabía... nadie podía encontrarme, estaba sola.
Me acorralé en una esquina y me fijé todos los golpes y rasguños que tenía por todo el cuerpo, ¿Qué me habían hecho? Solo podía esperar a que todo esto fuera un sueño.
Voltee hacía una de las paredes y vi un cristal enorme, me acerqué a el y pude ver mi reflejo, bajo mi nariz había residuos de sangre seca, tenía un gran golpe en mi frente del lado izquierdo y uno que otro golpe en mis brazos. No había visto nunca mi reflejo con tanta claridad, sólo en el agua.
Escuche un ruido atrás de mi, volteé y alguien entraba por la puerta, me pegue hacia una esquina, sin querer que nadie se me acercara. Todo se volvió negro al ver quien había entrado; Quaritch. Entonces todo se volvió realidad, no era un sueño, me habían llevado y nadie lo sabía.
—Despertaste.— Habló mientras cerraba la puerta.
Sin pensarlo ni un segundo corrí hacia él y con la mayor fuerza que saqué comencé a golpearlo. Cuando le metí un puñetazo en la cara su rostro cambió por completo y sentí un total miedo. Sin haber pasado un segundo me devolvió el golpe; mucho peor. Caí al suelo, sacudiendo la cabeza para poder ponerme de pie.
—La verdad tengo que agradecerte.— Soltó mientras yo me arrastraba hacia el otro extremo del lugar.
¿Agradecerme?
—Sin ti no sabría dónde encontrar a Sully.
Me volteé sin comprender que había dicho, el me miro y una sonrisa se formó en su rostro, se acercó a mi y se agachó.
—Pero tranquila, serás la primera en saber cuando encuentre a los Sully. Espero que te guste el agua.
Sin decir nada más se levanto, dio la vuelta y se fue. ¿Agua? ¡¿Agua?! No, no, no pude haberle dicho que los Sully se encontraban en el arrecife, no pude, no lo hice.
Me puse de pie y comencé a golpear la puerta, intentando abrirla, todo fue en vano.
—¡Déjenme salir! ¡Llévenme a mi casa! ¡Quiero irme a mi casa!— Comencé a patear la puerta.—¡Abran la maldita puerta!
Mis gritos fueron escuchados, pero ignorados. Mis súplicas se convirtieron en llantos y pronto me encontré en una esquina, sentada y abrazando mis piernas mientras lloraba.
No se cuanto tiempo paso, pero estaba segura que habían sido días. No había comido, ni tomado agua, pero no me moví, solo pude quedarme en esa esquina y llorar.
Levante la cabeza cuando escuché la puerta abrirse.
—¿Nalani?— Una voz familiar habló.
Pestañeé varias veces hasta lograr enfocar la figura azul delante mío. No podía ser.
—¿Neteyam?— Mi voz se quebró.—¿Cómo- como me encontraste?
Él me levanto y me abrazo.—Tranquila, todo estará bien...
