Neteyam
No sé cuánto tiempo pasó desde que mis padres y Lo'ak fueron por mis hermanas al barco, pero volvieron cuando el eclipse terminó. No me despegué de Nalani ni un segundo, la sostuve entre mis brazos y la abrace, sin soltarla ni un segundo, aunque no obtuve respuesta. Mis llantos se fueron calmando, pero el dolor que me había dejado seguía ahí. Pude notar que además de la bala que le dispararon a Nalani no era su única herida, la habían golpeado... la lastimaron. Tenía una herida en su cabeza, un gran golpe con un rasguño justo en el lado derecho de su frente.
¿Por qué lo habían hecho?
¿Por qué a ella?
¿Por qué a mi Nalani?
Tuk lloraba a mi lado, apoyaba su cabeza en mi brazo mientras me abrazaba. Kiri seguía en shock, no emitía ningún sonido pero las lágrimas se deslizaban por sus mejillas. Tsireya abrazaba a Lo'ak mientras lloraba y Lo'ak no la soltaba, él no lloraba, pero su iris estaba completamente apagado. Mis padres por otro lado trataron de reconfortarme y al mismo tiempo vigilaban por si algún humano se encontraba cerca.
—Neteyam... no podemos quedarnos aquí.— Mi madre habló, la entendí pero el sonido de su voz se escuchaba lejos, aún ella estando a mi lado.
Me levante con Nalani en brazos, no quería hablar, las palabras no me salían y sentía como si todo mi cuerpo hubiese dejado de funcionar, sentía que estaba muerto, que no respiraba.
—¿Por qué?...—Pregunté débilmente mirando destrozado a mis padres.—¿Por qué Eywa se la llevó, Mamá?
—Neteyam...
—¿Por qué me la quitó?— Atraje a Nalani hacia a mi, pegando mi cabeza con la de ella y humedeciendo su rostro aún hermoso con mis lágrimas.
—Toda la energía es prestada, Neteyam— Mi madre se acercó y me acarició el rostro. Cerré los ojos con fuerza y negué una y otra vez.—algún día hay que devolver esa energía, lamentablemente esa energía las personas del cielo se la arrebataron a Nalani, no la Gran Madre. Lo siento mucho, mi niño.
Después de eso nos fuimos al Clan Metkayina, donde todos preocupados nos observaron aliviados de que estuviéramos bien. Los líderes y Ao'nung corrieron hacía Tsireya, quien todavía llorando los recibió con un abrazo casi derrumbándose. Yo le llevaba dos años de diferencia a Tsireya, ella no había experimentado la guerra o el miedo de perder a alguien, esto había sido traumático para ella.
La Tsahìk levanto la mirada y observo a mi padre, luego desvió la mirada a mi dirección, observando a Nalani quien aún yo tenía en brazos. La mujer embarazada se separó del abrazo familiar y se acercó a nosotros, deteniéndose frente mío. Con delicadeza colocó su mano en la frente de Nalani y comenzó a decir alguna oración susurrada.
Quería llorar, quería derrumbarme y llorar, no soportaba ver como la Tsahìk despedía el alma de Nalani. Cerré los ojos con fuerza evitando llorar, estaba completamente apagado y la luz que tenía se había apagado. Los puntos bioluminiscentes que Nalani tenía en el rostro se habían apagado.
—Lo siento mucho.— Habló la mujer, abrí los ojos y ella estaba retirando su mano de la frente de Nalani. —Prepararemos la ceremonia de entierro para esta noche.—Añadió.
Negué con la cabeza y volteé a ver a mis padres.—Hay que llevarla al bosque... es lo que ella hubiera querido.
Mis padres asintieron y después nos dirigimos a nuestro Mauri a empacar cosas que necesitaríamos para el viraje, no todo pues regresaríamos. Yo no estaba empacando nada, me quede en la entrada del Mauri con Nalani y comencé a limpiar su herida, tone como su piel estaba fría y el tono azul encendido que solo ella tenía desaparecía, estaba pálida.
—Llevaremos el cuerpo de Nalani al bosque, estaremos presentes en el funeral y luego decidiremos donde vivir.— Escuché a mi padre hablar dentro del Mauri.
—Neteyam y Nalani no solo eran amigos Ma'Jake, se amaban.— Mi madre le respondió.
—No se ha despegado de su cuerpo, ni siquiera habla...— Agregó Lo'ak.
—A Nalani la secuestraron, no sabemos cuantos días tenía ahí, todos en el bosque la deben estar buscando y...—La voz de Kiri se quebró.—...no saben que está muerta.
«Muerta» esa palabra se quedó rondado en mi cabeza.
Seguí limpiando su herida mientras sostenía su mano con fuerza.—Vamos, no puedes dejarme...—Susurré con una lagrima escapándose de mi ojos ya cansados de tanto llorar.
Después de terminar de empacar, de despedirse y afirman que volverían todos nos subimos a nuestros ikranes, Tuk se fue juntó con mi madre y yo llevaba a Nalani, me negaba a separarme de ella. Me dije a mi mismo una y otra vez que tenía que ser fuerte, fuerte por Nalani, por su madre y por su hermanita.
Después de horas de vuelo llegamos al bosque, la mayoría del clan estaba reunido en el árbol de las almas, cuando nos vieron llegar se paralizaron y no paraban de preguntarse por qué habíamos vuelto, pero cuando nos bajamos de las criaturas y vieron a Nalani entendieron la razón. Sin saludar a nadie nos dirigimos a la casa de Nalani, su familia debía ser la primera en darle los consuelos.
Llegamos a la casa de Nalani y me detuve en la entrada, viendo como a unos metros la madre de Nalani se encontraba organizando cosas de Nalani. Volteo al sentir mi presencia o la de su hija, me miró unos segundos y luego su mirada bajó lentamente a Nalani, a quien yo tenía en brazos.
—No, no, no...— Negó, dejando caer el montón de cosas que tenía en las manos.
Entré a la casa y noté como sus ojos se cristalizaban.
—Lo sentimos mucho...— Atrás mío mi padre habló.
Y por primera vez después de que Nalani haya muerto la solté, entregándole el cuerpo a su madre, quién cayó sosteniéndola y abrazándola. Sus sollozos se hicieron presentes.
Unos pequeños pasos se escucharon aproximarse.—Mamá, ¿Qué pasa?— Preguntó Zoé'lyn, entrando a la sala escuchando los llantos de su madre, en ese momento vio como ella sostenía a su hermana muerta.
Un gritó desgarrador resonó en la tienda completa, gritó provocado por la madre de Nalani. No pude hacer mas que observar ya que, si intentaba animarla terminaría derrabándome como ella. Zoé'lyn se acercó a mi con los ojos empapados, pude ver como Tuk bajaba la cabeza al ver a su mejor amiga triste.
—¿Está muerta?— Preguntó La Niña a mi lado, mirándome a los ojos.—Neteyam, dime que no está muerta...— Su suave voz se quebró cuando desvió la mirada hacia su madre en el suelo sosteniendo a Nalani.
—Lo siento mucho Zoé...— Cerré los ojos con fuerza, evitando llorar, mi voz salió ahogada y en un susurro y así mismo me sentía; ahogado.
Cuando le perteneces en cuerpo y alma a una persona y esa persona te pertenece a ti, el sentimiento cuando te la arrebatan justo frente tuyo es inexplicable, es como si de un momento a otro hubieras olvidado como respirar, pero ¿para qué? ¿qué sentido tenía respirar aquel aire si ella no lo hacía? ¿qué sentido tenía vivir si ella era quién me hacía sentir vivo?
