Cap 23

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Neteyam

Las horas pasaron y después de un gran llanto por parte de todo el pueblo había llegado al hora de despedir a Nalani, a esa chica que era veloz, ágil, frágil, amable, gruñona, sensible, fuerte, esa chica que se había apoderado de todos mis sentidos, de todo mi ser y, ahora, se había llevado todo eso con ella.

La madre de Nalani cantaba su última parte de su cordón musical mientras los demás nos despedíamos de ella en una oración a Eywa.

Antes de que enterraran a Nalani iba a hablar y por ello ahora me encontraba frente a todos, intentando no llorar. Su madre me pidió despedirla porque yo era la persona más cercana a Nalani y como dijo su propia madre, la conocía mejor que todos.

—Yo...— Mi voz se quebró y cerré los ojos con fuerza, suspiré y mire al clan.—...jamás imaginé que podría llegar a perderte... perderte de verdad, no volverte a mirar, a escuchar...

Tomé unos segundos antes de seguir, los rostros tristes de mi familia, los llantos de la madre y hermana de Nalani hacían que volviera a repetir en mi mente su muerte.

—Te nos arrebataron mucho antes de lo que hubiésemos querido, Nalani. Hubieron tantas cosas que decir, tantas cosas por hacer y el simple echo de saber que no volveré a escuchar tu risa me hace arrepentirme de no haberte dicho todo lo que tenía que decir... pensaba que iba a tener tiempo, que volvería y que tendríamos tiempo, pero no fue así. Ojalá pudiera despertarme mañana e ir a volar contigo, ojalá pudiera haberte salvado en el barco para verte crecer y convertirte en una excelente guerrera... ojalá estuvieras aquí para decirte lo mucho que te amo.

El clan se quedó en silencio, aún llorando. Nadie, excepto mi madre sabía de la verdadera relación que teníamos Nalani y yo, me había unido a ella, nos habíamos vuelto uno y ahora me arrancaron mi otra mitad.

El ardor se hizo presente en mi garganta y regresé al lado de mis padres, entonces vi bajaron el cuerpo de Nalani en aquel hoyo en la tierra y después de que su hermana entrara una Atokirina dentro del hoyo echaron la tierra, cubriendo el hoyo donde se encontraba el amor de mi vida, enterraban mi más grande sueño, mi mayor anhelo, lo hacían justo frente a mi, justo frente a mi corazón partido en dos.

Y cuando lo hicieron, cuando ya no pude ver el cuerpo de Nalani, ahí me derrumbe y caí al suelo. Caí perdido en un hoyo de dolor, de llanto e impotencia de no poder hacer nada, no pude hacer nada para salvarla y no puedo hacer nada para revivirla, tuve que aceptarlo, Nalani se había ido.

Después de llorar solo, junto a mis padres, junto a mis hermanos, junto a la madre y hermana de Nalani, junto al clan, las lágrimas ya no salían, al parecer mis ojos se habían secado.

Me levante y camine a cualquier dirección, quería estar solo para asimilar mi vida, una vida que no le encontraba importancia.

—¡Neteyam!— Me llamaron y volteé, era Norm.—¿Podemos hablar?— Dijo, acercándose a mi.

—Lo siento Norm, pero no quiero hablar.— Respondí cortante.

—Es sobre Nalani. 

—Es exactamente de lo que no quiero hablar.

—Grabó unos videos, para ti. Te extrañaba y le di la idea de que hiciera esos videos como si estuviera hablando contigo, que buscaría la forma de entregártelos y que los vieras.

Me quede en silencio sin saber que decir, ¿videos? ¿Como Nalani sabía que era un video?

Tome con manos temblorosas el aparato que Norm me pasó, no sabía si quería ver esos videos... dolería más y no se si pudiera aguantar tanto dolor.

Te voy amar hasta morir Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora