Cap 10

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Neteyam

Después de que Lo'ak y yo  dejáramos a Nalani en su casa nos dirigimos hacia la nuestra, no sabía que iba a decidir papá sobre el echo de que  Quaritch había vuelto, pero me esperaba todo menos lo que termino por decidir. Cuando llegamos a la casa Kiri y Tuk estaban afuera, escuchando la discusión que tenían mis padres, ambos nos acercamos y comenzamos a escuchar.

—No, ¡No puedes pedir algo así! Los niños, todo lo que conocen, ¡Este es nuestro hogar!

—Ellos tenían a nuestros hijos atrapados, apuntándoles con un arma. ¡Ese Quaritch o lo que sea ha vuelto y vendrá por nosotros!

Pasaron unos segundos en silencio y luego se escucharon algunos pasos acercarse y luego alejarse.

—Mi padre me dio este arco, en su lecho de muerte y él dijo: "Protege al pueblo"—La voz de mi madre se escuchaba totalmente quebrada.—¡Tú eres Toruk Makto!

—Esto mantendrá al pueblo a salvo, si nos vamos no tendrán razón para atacarlos.— Volvió el silencio por unos segundos.—No tengo un plan, pero puedo proteger a esta familia, tengo que hacerlo.

Escuché como mi madre iniciaba a llorar. Lo'ak, Kiri y yo nos miramos, mientras que la pequeña Tuk miraba por debajo a nuestros padres.

Dos horas después mis padres habían hablado con todos nosotros, nos iríamos del clan a la mañana siguiente, después de hacer la ceremonia para que otra persona tome el cargo del líder, me frustró todo esto, yo iba a ser el próximo Olo'eyktan, me había preparado toda mi vida para llegar algún día a ese cargo y ahora todo se desvanecía por la llegada de Quaritch a la vida.

Pero, había algo que más me importaba en ese momento, más bien alguien, Nalani. No podía irme y dejarla, no podía irme sin decirle lo que había empezado a sentir por ella, aún sabiendo que para ella solo soy su mejor amigo y que mis sentimientos todavía eran confusos, tenía que decirle. Ahora, no me importaba lo que pasara, si las cosas se ponían incómodas o no entre nosotros, no me iba a quedar a averiguarlo, pues la decisión que habían tomado mis padres me alejaría de ella, de mi hogar, Mi Pueblo y de todo lo que me había estado preparando.

Fui a buscar a Nalani, tenía que decirle que me iría. La encontré junto con su ikran, ella dándole comida. Me acerqué con un nudo en la garganta.

—Enana, ¿Podemos hablar?

Nalani se volteó y me vio, no sé si fue la expresión en mi rostro o mi tono de voz, pero ya se había dado cuenta de que algo andaba mal.—Sí claro, ¿Estás bien? Después de lo qué pasó...

—Sí, estoy bien.—Mentí, obviamente no estaba bien sabiendo que al día siguiente dejaría mi hogar.—¿Tú lo estás?

—Sí, que solo me secuestraron, eh. Pero tú resultaste peor porque te dispararon, debió alcanzarte una bala, hubiera quedado en decoración con tu rost-

—Nalani, me voy del bosque.— La interrumpí.

Nalani me miró sin entender a que me refería.—¿Qué?— La leve sonrisa que tenía en su rostro por el sarcasmo desapareció por completo.

—Mi padre tiene miedo a que Quaritch venga por nosotros, quiere desaparecer para proteger al clan y a mi familia.

—¿Pero irse? O sea se irán, ¿No volverán?

—No lo sé, pero nos iremos mañana hacia los arrecifes... después de terminar la ceremonia para que otra persona tome el cargo del Olo'eyktan...

—Neteyam...

—Estoy bien con eso.— Volví a mentir.

Hubo un silencio, Nalani no sabía que decir, estaba en shock. Tomé toda la valentía posible y hablé.

—Nalani, necesito decirte algo.

—Oh, alto. Dirás que extrañarás que te gane una enana fastidiosa y que-

—Nalani.—La interrumpí, acercándome a ella.
Nalani bajo la cabeza, para evitar verme, sabía que usaba el sarcasmo para ocultar que le dolía que me fuera, porque sabía más que nadie que ella odiaba las despedidas.—Creo que me enamoré de ti.— Nalani subió la cabeza y me miró como si lo que estuviera escuchando no fuera cierto.—Sólo un poco...— Baje la mirada, esperando que me callara para poder rechazarme.—...o tal vez mucho.— Al no escuchar ni una palabra de ella, sabia que ya lo había arruinado, pero no me importaba.—No espero que sientas lo mismo que yo, sólo quería decírtelo y no quiero que las cosas entre nosotros sean raras porque...—Levante la mirada y vi como Nalani tenía una sonrisa de oreja a oreja, juro que fue la sonrisa más bella que había visto en mi vida, sus ojos aún achicados se les notaba un brillo de ilusión total.

—Siempre fuiste tú, Neteyam.—Soltó.

Salí de mis pensamientos sin comprender si lo que había dicho fue parte de mi imaginación.—Espera, ¿Qué?

Sin poder procesar lo que había escuchado, Nalani se acercó y colocó su mano en mi mejilla, quedando a centímetros de que nos besáramos. Entonces la vi, la vi de verdad y supe que quería pasar el resto de mi vida con ella. Le sonreí y luego ella se colocó en puntillas, cortando la distancia y haciendo que nuestros labios por fin se juntaran. Nalani  se separó con una sonrisa en su rostro, mi rostro debía estar igual que el de ella o peor, debía de verme como un bobo seguro. Abrace a Nalani y ella me correspondió el abrazo.

—Te voy a esperar, no importa cuánto tiempo dure sin verte, te esperare.

—Voy a volver, no sé cuando pueda pero lo haré y todo será como ahora.

Nalani se apartó confundida.—Espera, ¿Qué? ¿Las cosas simplemente serán iguales?

—¿Qué? No, no. Hablo de justo ahora, quiero decir tú y yo... juntos.

Nalani comprendió y se acercó nuevamente, apoyando su cabeza contra mi hombro.—No quiero que te vayas...

—No me quiero ir, pero tengo que, y tengo que ir a empacar las cosas, ¿Quieres venir?

Nalani levanto la cabeza y deposito un suave beso en mi mejilla derecha.—Tengo que ir a hacerle la cena a mi madre y hermanita... pero si quieres después de la cena y cuando termines de empacar podemos vernos aquí.

—Estaré aquí.— Asentí.

Nalani depositó otro beso en mi mejilla y con una sonrisa se marchó hacia su casa, me quede unos segundos pensando si esto era real, si no era un sueño. Al darme cuenta que no era un sueño una sonrisa se formó en mi rostro, me dirigí hacia mi casa sin querer empacar nada, no quería irme y mucho menos ahora, mucho menos sabiendo que puedo estar con Nalani, no podía creer lo ciego que había sido todo este tiempo.

Al llegar a mi casa empaque todo lo más rápido que pude, sin importarme si algo se quedaba, sabía que volvería, claro que volvería. Iba casi corriendo a la salida cuando mi madre me detuvo.

—¿Neteyam, ya terminaste de empacar?

—Sí mamá.

—¿A dónde vas tan apresurado? Ya inició el eclipse, mañana viajaremos muy lejos, deberías descansar.

—No yo, iré con Nalani. Por favor.— Hice la mejor carita de suplica que pude, y al parecer funcionó, porque mi madre asintió y se hizo a un lado.

La abrace y luego salí corriendo al lugar de encuentro, aunque había empacado rápido había tardado tiempo, tiempo que pase pensando en todo.

Te voy amar hasta morir Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora