Neteyam
Al día siguiente me encontraba con Lo'ak vigilando la zona mientras los demás guerreros atacaban a las personas del cielo. Lo que debíamos hacer Lo'ak y yo es desde los aires ver si alguna nave se aproxima y avisarle a papá.
Mientras estábamos volando abajo todo era un caos, habían explotado dos maquinas de las personas del cielo y estaban tomando las armas que portaban.
—¡Bro, tenemos que bajar ahí!
—¿Estás loco? Papá nos matará.—Le advertí a Lo'ak, pero no me hizo caso.
—¡Ya sabía que eras un llorón!—Dicho esto bajó.
—¡Lo'ak! ¡Tú, AH!
Bajé atrás de él y cuando aterricé el ya estaba corriendo hacia donde estaban las armas, corrí hacia donde él y lo vi tomando un arma, lo tome del brazo y lo aparte de ahí.—Ni siquiera sabes usarla.
Lo'ak cargo la arma y me miró sonriendo.—Papá me enseñó.
—¡Nave! ¡Corran!— Gritaron de repente y todos comenzamos a correr, si no hubiéramos bajado hubiéramos podido avisar antes de que se acercaran.
Comenzaron a disparar misiles y uno cayó detrás de nosotros, cuando explotó Lo'ak y yo salimos volando a cualquier dirección, caí al suelo viendo todo borroso, luego sentí el dolor. Segundos después escuché como alguien me llamaba, se escuchaba lejos y a la vez cerca, dos segundos después me voltearon boca arriba, abrí los ojos y vi a mi padre.
—¿P-papá?
—¡¿Qué haces aquí?! ¡¿En qué estabas pensando?!—Me gritó y luego me levantó y me coloco en su espalda.
—L-lo siento, p-perdóname.—Dije, con la poca fuerza que tenía.
Mi padre me llevo hasta su ikran, se subió a el y comenzó a volar hacia la aldea. Recupere toda la conciencia antes de llegar a la aldea, lo que agradecí porque ya sabía el regaño que me esperaba.
Mi padre aterrizó y al lado nuestro mi madre y Lo'ak también, me tranquilizó ver que Lo'ak no se había lastimado, por lo menos no como yo, tenía varias heridas y rasguños y el lado izquierdo de mi pecho no paraba de sangrar. Mi padre se bajó del ikran y luego yo me bajé.
—Se supone que son vigilantes, si ven una nave nos avisan, ¡Desde lejos! ¡Vengan aquí!
Lo'ak y yo nos acercamos bajando la mirada, mamá se colocó detrás de nosotros cruzando los brazos.
—Papá, asumo toda la responsabilidad...
—Sí, porque eres el hermano mayor, actúa como tal.—Baje la mirada, sintiendo como Lo'ak se sentía culpable.
Subí la mirada y vi como Kiri, Tuk y Nalani llegaban corriendo hacia nosotros, Kiri y Nalani se colocaron a mi lado, me vieron las heridas, Kiri tomo mi brazo mientras miraba alguna herida de mi espalda, mientras que Nalani, al otro lado me miraba enojada, pero con los ojos aguados.
—Tuk, Kiri vayan ayudar a su abuela con la heiridos.—Ordenó mis padres.
—Mi hermano está herido.
—Amor, por favor, ve ¡Tuk! También, vayan.—Ambas voltearon los ojos y se fueron.
—Jake, tu hijo está sangrando mucho.—Habló mi madre.
Mi padre me miró, luego a mis heridas y después a mi madre.—Ve a que te revisen eso.
Mi madre me tomó del brazo y comenzó a caminar haciendo que yo caminara también, Nalani nos siguió y antes de alejarnos lo suficiente escuche como mi padre regañaba a Lo'ak.
Ya en la noche mi abuela, Kiri, Nalani, Tuk, Lo'ak y yo nos encontrábamos en mi casa, mis padres estaban afuera hablando. Mi abuela, Kiri y Tuk estaban curando mis heridas mientras que Nalani y Lo'ak miraban.
—¡Auch!— Chillé cuando mi abuela colocó un remedio en la herida de mi espalda.
—Aw, ¿Quieres un besito?—Se burló Lo'ak, poniéndose detrás de mi observando lo que sea que estaba haciendo mi abuela en mi espalda.
—Yo usaría corteza de sauna.— Dijo mi hermana volteando a ver a mi abuela.
—¿En serio? ¿Y quién es la Tsahìk?
Kiri se levantó con un recipiente en la mano y se dirigió hacia donde estábamos.—Tú eres la Tsahìk... ¡Muévete!— Le gritó a Lo'ak empujándolo a un lado, él volteó los ojos y se movió.—Tú eres la Tsahìk pero la corteza de sauna es mejor, arde menos.— Kiri se sentó y comenzó a poner el remedio que había en el recipiente en la herida de mi brazo derecho.
—Poderoso guerrero.— Soltó Lo'ak sentándose.
Levanté la cabeza y vi a Nalani sentada en una esquina, seguía mirándome con enojo. Las cosas entre Nalani y yo eran raras, nunca hablamos de lo que estaba apunto de suceder antes de que las personas del cielo llegaran, cada vez que alguien nos shipeaba ambos nos poníamos nerviosos, no entendía lo que pasaba entre nosotros y al parecer ella tampoco lo entendía. No sabía que sentía por Nalani, es mi mejor amiga y no quiero arruinar las cosas y más por que sé que ella solo me ve como su mejor amigo o tal vez incluso peor, como un hermano.
Después de dos horas Nalani tenía que irse a su casa, no habíamos hablado y cada vez que me veía me miraba enojada. La acompañe hasta la salida y la detuve antes de que se fuera.—Nalani, ¿Qué pasa?
—¿Qué pasa? ¡Casi mueres Neteyam! Me dijiste ayer que no te acercabas a los humanos porque vigilas desde lejos y mírate ahora, lleno de heridas.— Los ojos de Nalani se aguaron y ella bajó la mirada.
—Tuve que ir por Lo'ak.
Nalani subió la mirada y se cruzó de brazos.—Te dije que si te pasaba algo la que te matará seré yo. No vuelvas a ponerte en peligro, por favor.
—Está bien.
—Habló en serio Neteyam, prométemelo.
—No puedo prometer eso Nalani, las personas del cielo están aquí.
Nalani suspiró y dejó la mirada de enojo.—Nos vemos mañana.— Ella sonrío y se volteó para ir a su casa. La vi marcharse y por alguna razón sentí un pequeño dolor en el pecho.
Una semana después estaba vigilando la área junto con mis padres, no estábamos en un ataque ni estábamos atacando sólo rodeábamos la zona del bosque que todavía los humanos no habían destruido.
