Cap 7

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Nalani

—No vuelvas a hacer eso.

—Vamos Neteyam, no fue para tanto.— Dije riéndome.

Neteyam me volteo a ver y se abalanzó con un abrazo hacía mi.—Pensé que en serio te había pasado algo...

Me quede inmóvil por unos segundos. Antes de caer cuesta abajo había retrocedido por la cercanía de ambos, cercanía que él había percatado pero no había separado, ¿Por qué? ¿Por qué no se había alejado y por qué me confundía tanto?

Antes de que él pudiera notar que mi corazón comenzaba a latir más rápido, suspire y le di unas palmaditas en el hombro indicándole que dejara el abrazo.—Estoy bien.— Él se separó del abrazo y ya había quedado una distancia entre ambos, lo que no sabía era si lo prefería así o no.—Am, creo que deberíamos ir a limpiarnos.

—Bien, ¿Vamos a mi casa?

—Está bien.

Ya de noche me encontraba en su casa, limpia pero con algunas heridas, heridas que me estaba intentando curar junto con Neteyam. Estábamos en su habitación y, mientras él hacía una que otra cosa yo, me encontraba sentada en una esquina limpiando la herida en mi frente. Por alguna razón recordé cuando nos siguió el Thanator, al ver como reaccionó con la broma que le hice me hizo querer saber la reacción que tuvo cuando me encontró inconsciente en aquella cueva.

—Sabes, mis padres están teniendo una cita ahora.

Levante la mirada hacia él y me reí.—Creo que tendrás otro hermanito Neteyam.

—Nala, es asqueroso.—Ambos nos reímos.

—¿Tú quisieras tener hijos?—Solté.

—No había pensado en eso, pero creo que sí, ¿Y tú?

—Sí... unos cinco.

—¡¿Cinco?!— Exclamó y luego sacudió la cabeza.—Vaya, cinco versiones tuyas, será un duro trabajo ser el tío.— Neteyam se rió y se dio la vuelta para seguir con lo que sea que estaba haciendo.

—Sí, claro, el tío...— Susurre para mi misma. Me decepcionó escuchar eso.

Después de un rato, Neteyam había salido a la sala a buscar algo que pudiéramos comer, mientras lo esperaba quité una tela amarrada en mi pierna y observé la cicatriz que tenía en la pierna, cicatriz que había dejado aquella rama, siempre la cubría porque no me gustaba para nada aquella marca y apenas mi madre, mi hermanita y Neteyam sabían de la existencia de esa cicatriz. En mis planes no estaba que Neteyam supiera, pero una vez que fuimos al bosque, la tela que cubría la cicatriz se quedó enganchada en una de las ramas, dejando descubierta mi cicatriz y entonces Neteyam la vio, me había preguntado porque la escondía  y al final le conté que se había convertido en una inseguridad.

—¿Estás bien?—Preguntó Neteyam y salí de mis pensamientos.

Rápidamente asentí y comencé a cubrir mi cicatriz.—Sí, solo espero que no quede una cicatriz en mi frente.

Neteyam se acercó, dejó el balde con comida a un lado y se sentó frente a mi.—Sabes que no me importa esa cicatriz.

—Es horrible.— Seguí haciendo el nudo y él me detuvo.

—Nada de ti es horrible.

Levante la mirada, lo vi y sonreí.—Te quedan algunos rasguños sin curar en el rostro.

—¿En serio? ¿Dónde?

—Aquí.— Señale su mejilla derecha, justo donde tenía un rasguño.—Y aquí.— Baje mi mano a su barbilla y donde tenía otro rasguño señale. Inconscientemente me quede observando sus labios y me estaba empezando a dar cuenta que ambos nos estábamos acercando demasiado.

Y justo cuando estábamos a unos centímetros de besarnos escuchamos gritos, ambos nos alarmamos y nos levantamos rápidamente, entonces Kiri entro a la habitación de Neteyam llorando.—¡Tenemos que salir de aquí! ¡Ya!

—¿Qué pasa?— Preguntó Neteyam mientras salíamos de la habitación.

—¡Kiri!—Gritó Tuk yendo hacia donde su hermana.

—¿Kiri qué está pasando? ¿Dónde está Lo'ak?

—Las personas del cielo han vuelto, están por aterrizar cerca de aquí y quemarán todo, si no salimos ahora moriremos, Lo'ak fue a sonar la alarma.

Entonces los cuatro salimos de la casa y afuera era todo un caos, todo el pueblo Omaticaya corría hacia la parte segura del bosque mientras que al otro lado se veía como las personas del cielo comenzaban aterrizar.

—¡Nalani!— Gritó mi hermana y corriendo junto con mi madre se acercaron a nosotros, cargue a mi hermanita y Neteyam a Tuk y todos comenzamos a correr hacia el bosque. Kiri, Tuk y Neteyam estaban preocupados por Lo'ak, mientras corrían iban gritando su nombre y miraban a todos lados. Al final lo encontramos junto con Jake y Neytiri, ya en el bosque.

Todos vimos como el fuego quemo nuestro hogar y parte del bosque, Neytiri se derrumbó y comenzó a llorar, la mayoría también se derrumbó, mi madre incluida. Quería derrumbarme ahí mismo, estaba en shock, todo había pasado tan rápido pero tenía que ser fuerte por mi madre, la abracé y mi hermanita se unió al abrazo. Varias familias se abrazaron llorando, mientras, los Sully se encontraban un poco separados, Neytiri no tenía cabeza para consolar a sus hijos, es entendible, Neytiri fue una de las personas que más ha sufrido por culpa de los humanos, Jake consolaba a Neytiri y mientras Neteyam trataba de consolar a sus hermanos, pero no había nadie que lo consolara él.

Gracias a Eywa no había muerto nadie, pero muchos animales sí. Una hora después nos encontrábamos refugiados en unas cuevas, donde iniciaríamos de nuevo y donde íbamos a vivir, Jake decidió esto para proteger el pueblo; mantenernos escondidos de las personas del cielo sería la mejor opción hasta prepararnos y atacarlos.

Ya en la noche cuando mi madre y hermana se durmieron, me dirigí hacia un lago vi desde lejos como las personas del cielo iniciaban a construir, parecía una pesadilla. Nací después de que las personas del cielo se fueran, las historias parecían irreales, jamás pensé vivir en tal caos y ahora ellos habían vuelto, y probablemente su locura también. Conocía a humanos, humanos buenos como Norm, Max y los demás científicos que se habían quedado en este planeta, pero eran buenos y jamás hicieron algo para dañarnos.

Escuché unos pasos y volteé asustada, era Neteyam y cuando lo vi me derrumbé, comencé a llorar y lo abracé, él también se derrumbó y ambos vimos como lo que era nuestro hogar ahora simplemente era cenizas.

Un año después nos habíamos adaptado, las personas del cielo tenían más terreno y ciertas armas para atacar, nosotros ya habíamos reconstruido nuestros hogares y ahora todos los que éramos mayores de 13 años nos enseñaron a disparar armas, yo había cumplido los 15 hace dos semanas y en un mes cumpliría Neteyam los 16.

Las cosas habían cambiado, habían ejércitos y escuadrones para atacar a las personas del cielo, los menores de 17 no podían pelear o enfrentarse con los humanos, pero Neteyam y Lo'ak le rogaron a Jake estar como vigilantes cuando atacaran a las personas del cielo, llevaban un mes así y siempre me preocupaba cada vez que iban, mañana irían otra vez y estaba con Neteyam ayudándolo a preparar sus cosas.

—¿En serio tienes que ir?

—Nalani, ya hablamos de esto.

—Lo sé, es que si te pasa algo...

—Soy vigilante, no me acerco a pelear con los humanos.

—Si te llega a pasar algo la que te matará seré yo.

Neteyam se río y le di un golpe en la cabeza, no estaba bromeando, en serio me preocupa que le llegue a pasar algo a él, a Lo'ak y a los demás guerreros.

—Tengo que hacerlo Nalani, soy el próximo Olo'eyktan y debo de llegar a ser digno de eso.

—Ya eres digno de eso. — Sabía lo importante que era para Neteyam ser el próximo Olo'eyktan y lo importante que era para él.

—¿Crees que sea un buen Olo'eyktan?

Me acerqué a él y le di unas palmaditas en el hombro.—No lo creo, lo sé.

Te voy amar hasta morir Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora