Cap 15

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Nalani

Paso un mes mas y en todo ese tiempo había pasado la mayor parte en el laboratorio, organizando las cosas de los Sully, Justo ahora me encontraba ahí, terminando de arreglar las últimas cosas.

Tome uno de los libros que había puesto a un lado para subirlos a una repisa, al alzarlo unas hojas se callaron de el. Me agache y las tome dándome cuenta de lo que tenía en las manos, eran imágenes. Estaba la de Neytiri junto con su hermana y varías fotos de la escuela de Grace, la madre de Kiri. En una de ellas vi a mis dos padres, abrazados posando junto con la hermana de Neytiri. No pude evitar que mis ojos comenzaran a aguarse. Pase la otra foto y vi a la familia Sully, sonriendo y posando, no había visto esta foto. En la esquina estaba Neteyam, pase mi dedo pulgar por su rostro y la primera lágrima cayó.

—Te extraño...

Escuché como la puerta de la sala se habría, me limpié la lágrima y volteé, era Norm, en su forma de avatar. Norm y yo nos habíamos vuelto inseparables, me había estado enseñando muchas cosas y una de ellas era el idioma humano. Había formado un vínculo con Norm, lo miraba como una figura paterna, aunque sonase ridículo también pensaba que el sentía lo mismo.

—¡Nalani!

—Hola Norm.

—¿Recuerdas la cámara cierto?

—¿Sí?

—Bueno, pues mira.— Con eso me muestro una cámara, pero esta vez no era pequeña, era grande y perfecta.

La emoción recorrió todo mi cuerpo y una gran sonrisa se formó en mi cara.—¿EN SERIO?

—Sip, podrás decirle lo que quieras a Nete-

No deje que terminara porque fui de inmediato a abrazarlo.—¡Gracias pa!— Entonces fui consciente de mis palabras y me aparté.—Yo, no quise decir... lo siento.— Mire al suelto sintiéndome culpable y ridícula, él no era mi padre.

—Está bien, tranquila. ¿Sabes que? Eres como la hija que nunca tuve Nalani.

Sentí como mis ojos se aguaron y no pude evitar darle otro abrazo.

—Ahora toma.— Me dio la cámara.—Ve y graba todo lo que quieras, decir o mostrar. En un tiempo te la pediré para que le llegue a Neteyam.— Norm sonrío dulcemente y asentí sonriendo.

Salí lo más rápido de ahí, estaba emocionada, podría decirle todo lo que había querido decirle a Neteyam desde que se fue.

Me coloqué cerca de la cápsula que tenía a la madre de Kiri, coloque la cámara percatándome de que me viera y presioné el botón para iniciar a grabar como Norm me había enseñado.

—No sé cómo funciona esto muy bien pero espero que esté grabando.— Coloqué un mechón de cabello atrás de mi oreja y aclare mi garganta.—Las cosas si cambiaron cuando se fueron... hay menos ataques, como si las personas del cielo hubieran desaparecido junto con ustedes.— Suspire y me senté tomando la cámara.—Los extraño, demasiado. Ni siquiera pude estar para tu cumpleaños, tus dieciséis... aunque ya pasaron meses desde que se fueron todos aquí los seguimos extrañando como el primer día. El último mes he pasado el tiempo con Norm, me ha enseñado varías cosas y se algo del idioma humano.— Me reí un poco, pensando como si de verdad estuviera hablando con él.—Te extraño.— Dije y pare el video para luego guardarlo.

Ese día termine de arreglar todas las cosas de los Sully. El saber que iba a poder decirle las cosas a Neteyam fue como una curita para mi corazón, habían pasado ya cuatro meses desde que se fueron y yo aun seguía sin superarlo, y no lo haría, no hasta volverlos a ver, volverlo a ver a él.

Pasaron otros meses, había grabado unos seis videos en total, todavía Norm no los había enviado, tenía que asegurarse de mantener la posición del los Sully en secreto, incluso ocultándomela a mi; sabía que si me decía donde se encontraban iba a ir lo más rápido que pudiera. Neteyam me había contado que se irían al arrecife, no a cuál clan. Pero Norm me había dicho que ya enviaría los videos la próxima semana y que aprovechará el tiempo.

Ese día había planeado ir hacia la cueva donde ambos "nos conocimos" quería ir temprano, pues no sabía el camino: al llegar a la cueva nos perseguía un Thanator, en lo menos que me fijé fue en la dirección y, al irme estaba inconsciente, por lo que no pude ver el camino. Pero ya me las arreglaría.

Deje ambos platos de comida frente a mi hermanita y a mi madre.—¿No vas a comer?— Mi madre levanto la mirada hacia mi.

—Tengo muchas cosas que hacer hoy.

—¿Puedo ir contigo?— Mi hermanita me miro con una ilusión en sus ojos, pero no podía llevarla al medio del bosque, sabía que era riesgoso para mi, imagínense para una niña de nueve años.

—Otro día Zoé.— Le di unas palmaditas en la cabeza.—Cuando esté más libre y pueda pasar más tiempo contigo.

Ella asintió conforme. Me acerqué a mi madre y la abracé luego me dirigí hacia mi hermana y le marqué un beso en la coronilla.

Rápidamente me dirigí a mi habitación tome mi arco y las flechas, me detuve viendo la cámara encima de un pequeño mueble tejido a mano. Me acerqué con una sonrisa y prendí la cámara.

—Sabes, han pasado siete meses desde que te fuiste y yo sigo hablando con un objeto como si fueras tú.— Me reí por lo bajo.— De seguro ya conociste una bella chica y nadaron juntos.— Volteé los ojos, aunque sabía que Neteyam jamás haría algo así, sólo lo decía de broma. Baje la mirada junto con mis orejas.—En serio te extraño.— Sacudí la cabeza y mire hacia la cámara.—Por eso iré a la cueva donde nos quedamos cuando nos siguió el Thanator. No me sé el camino pero no importa, la encontrare.— Detuve el video y lo guardé, dejando la cámara encima del sillón.

Llegue al bosque, donde me había quedado dormida y donde el thanator había salido. Intente recordar por que dirección nos habíamos ido y me vino a la memoria el árbol gigante con el que chocamos, donde me había clavado aquella rama. Me dirigí hacia allí y sonreí al saber que iba por la dirección correcta.

Me acerqué al árbol y con una de mis flechas escribí "Aeternum, Neteyam" lo cual significa: "Para siempre, Neteyam."Abajo firme con la N de Nalani.

Entonces escuché un ruido, un ruido que no provino de ningún animal o de alguna planta moviéndose. Inmediatamente me puse alerta, tome mi arco y entrelacé una flecha en el. Mire a mi al rededor poniendo mis orejas lo más arriba posible para escuchar cualquier movimiento, respire hondo tratando de no asustarme y mantener la calma.

—No te muevas.— Escuché pasos atrás de mi, era mas de una persona.—Suelta el arma.

Tire mi arco junto con las flechas a un lado y subí ambas manos, no iba a pelear, no podía. Sentí como unos pasos bruscos se acercaron a mi y luego una mano sujetando mi cabello, moviéndome hasta hacerme caer de rodillas, solté un pequeño grito del dolor.  Varias personas comenzaron a hacer una media luna frente a mi. Eran Avatares, camuflados.

—¡Suéltenme!— Pedí mientras me movía de un lado a otro.

Entonces lo vi, vi aquel hombre que volvió de la muerte, aquel demonio en persona, aquel que casi mataba a Lo'ak y a Kiri. Cerré los ojos con fuerza esperando que sea una pesadilla.

Una mano tomó mi barbilla y abrí los ojos, era Quaritch.—Oh, sí. Me acuerdo de ti.

No pude evitar sentir miedo y pronto mis ojos se empezaron a aguar. Esta vez estaba sola y nadie sabía dónde estaba.

El hombre me soltó la barbilla y se cruzó a de brazos, atrás mío sentí el agarre más fuerte entre mi cabello y mi cola neuronal.

—Pensé que eras hija de Sully, pero si estás aquí y ellos no...— El hombre se detuvo un momento y una sonrisa apareció en su rostro.—Tú debes saber algo.

Una rabia entro por todo mi sistema y sin pensarlo me gruñí, moviéndome bruscamente para que me soltaran.—¡Suéltenme!— Volví a pedir pero fue en vano, me agarraron ambas manos y las ataron atrás de mi espalda.

—Nos la llevaremos.

Sin poder reaccionar ante esas palabras sentí un golpe en mi cabeza, caí al suelo viendo todo negro.

Te voy amar hasta morir Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora