Nalani
La guerra entre los Na'vis y las personas del cielo se desato. Jamás creí tener que vivir en un tiempo de guerra pero aquí estaba, atada, usada como reen, golpeada y pensando en solo una persona; Neteyam. ¿Estará bien? Todos los disparos que se escuchaban, los gritos, el caos...
Los avatares que quedaron con vida después del ataque de aquel animal se montaron en sus ikranes y fueron a atacar a los Na'vis. Uno de los botes pequeños explotó en el motor del barco, haciendo que se saliera todo de control y el barco chocara con una gran piedra, pronto se hundiría.
Todos los humanos empezaron a evacuar el barco y los avatares a dispararles a los Na'vis, era nuestra oportunidad de escapar. Lo'ak, Tuk y la Na'vi a su lado comenzaron a patear la barra mientras alaban las esposas al mismo tiempo, comencé a hacer lo mismo, una y otra vez.
—¡Neteyam!— Escuché la voz de Tuk y mi corazón y cuerpo se detuvieron.
Mire hacia su dirección y lo vi, vi a Neteyam, era él, era real, no era una alucinación. Mis ojos se aguaron en ese momento y una sonrisa apareció en mi rostro, era el único que me causaba esa felicidad en este tipo de situaciones. Él no se dio cuenta de que estaba ahí y comenzó a desatar a la Na'vi y a Tuk, luego les hizo una seña de que se fueran.
Cuando se aseguró de que saltaron del barco volteo hacia Lo'ak para desatarlo.—¿Quién es el poderoso guerrero? Vamos, dilo.— Neteyam comenzó a desatar a su hermano.
Lo'ak sonrío y sacudió la cabeza.—Ajá, sí. Ahora ve quien está allá.— Lo'ak volteo a verme.
Neteyam terminó de desatar a Lo'ak y miro hacia la dirección que él estaba viendo, hacia mi dirección, las lágrimas se me salieron cuando nuestras miradas por fin conectaron, después de tanto tiempo.
—¡Neteyam!— Grité.
Por un momento se quedó paralizado, sin saber que hacer o cómo reaccionar, luego se acercó y sin siquiera decir nada me abrazo, no pude corresponderle el abrazo pues estaba atada.
—¿Cómo llegaste hasta aquí? ¿Qué te hicieron?— Su voz se quebró al instante.
—Estoy bien, solo sácame de aquí.
Mientras Lo'ak esperaba a un lado con una sonrisa en su rostro Neteyam comenzó a desatarme, cuando termino de hacerlo lo abrace y el me rodeó con sus brazos, me sentí segura, me sentí viva.
—¿Por qué tardaste tanto?
—Vámonos, ya.
Lo'ak nos miró, advirtiéndonos de que alguien podría llegar en cualquier momento, por eso tomo un arma del suelo y Neteyam lo miró con el ceño fruncido.
—Baja eso Lo'ak.
—Necesitamos defendernos si nos ven...— Su mirada se abrió con sorpresa y apuntó hacia el borde del barco, donde Tuk y la otra Na'vi se habían ido.
—¡Abajo!— Gritó Neteyam, bajándonos la cabeza con sus manos.
Comenzamos a correr por cualquier dirección en el barco, dos avatares que habían vuelto al barco nos seguían y nos disparaban.
—¡Corran!
Nos detuvimos detrás de una pared, cerca de un pozo que daba al agua, podíamos escapar por ahí pero nos disparaban.
—¡Dame eso!— Neteyam tomo el arma que Lo'ak tenía y comenzó a dispararles a los avatares.—¡Vayan! ¡Ya!
Lo'ak fue corriendo hacia el pozo y saltó, yo me negué a moverme sin que Neteyam fuera conmigo.
—¡Nalani! ¡Ve!— Él siguió disparando para que los avatares se mantuvieran donde estaban y no se acercaran.
—No, no lo haré. No me iré de aquí sin ti, ¿entiendes?
—¡Bien!— Neteyam tiro el arma al piso, tomó mi mano y corrimos hacia el pozo, nos comenzaron a disparar y saltamos.
Al caer al agua nuestras manos se separaron y luego el dolor apareció.
Seguí a Neteyam nadando hacia la superficie, donde Lo'ak ya se encontraba esperándonos.
—¡Lo'ak! ¿Estás bien?— Preguntó Neteyam, sin Que hubiera pasado un segundo de estar en la superficie.
—¿Bromeas? ¡Eso fue una locura!— Exclamó entre risas.
Se me hacia cada vez más complicado mantenerme a flote, comencé a respirar agitadamente y a sentir menos oxígeno en mis pulmones.
En ese momento la chica Na'vi apareció montada en una criatura de agua.—Vamos.
—Vamos bro, Nalani.
Ellos se acercaron hacia la chica y yo ya estaba por hundirme, las fuerzas de me agotaban con cada respiro que daba.
—Neteyam...— Solté casi con un quejido, él volteo de inmediato y sus ojos se abrieron al ver la sangre.—... me dieron.
