Los movimientos ferviles sobre su regazo comenzaron al mismo tiempo que los comerciales del documental que estaban viendo.
Era de noche, una agradable luz de luna era toda su iluminación por ahora, además del televisor al frente suyo. El aroma de los roles de canela, el té de manzanilla, el calor de ambos cuerpos bajo una manta suave y esponjosa; todo bajo una temperatura fría que empañaba las ventanas del hotel donde se estaban hospedando.
Nikolai tenía una vista preciosa desde donde estaba y la ciudad también se veía bien. No tanto, en realidad; no en comparación a su novio acurrucado sobre su pecho, cómodamente sentado en sus muslos.
Su relación prácticamente se había extendido hasta los 3 años, y para sorpresa de nadie, no tardaron en organizar su vida juntos. Gogol aceptó de inmediato la oferta de trabajo que le ofrecieron y Fyodor por su parte quiso hacer un par de cosas desde su hogar, sólo que algunas veces debían movilizarse a otra ciudad.
No eran más que reuniones y conferencias durante un par de días fuera de Yokohama, la amplia mayoría de veces ni siquiera duraban una semana lejos de sus seres queridos. Pero, tenían que admitir que estar completamente solos también solía tener sus ventajas.
Uno de sus primeros encuentros fue en uno de estos viajes, donde Fyodor pues... su libido explotó, básicamente. Y a partir de esa vez, no pudieron parar.
Nikolai quizás había tenido un par de parejas en ese ámbito, pero nadie nunca jamás se compararía con su Dos-kun. Cada parte de él, cada músculo, cada reacción, cada expresión, cada sentimiento, cada sensación; absolutamente todo de Fyodor le encantaba y fascinaba.
Porque, siendo honestos, tener sexo con alguien a quien ni siquiera besaste una sola vez en tu vida, era igual a comer sin tener hambre. Con amor todo se sintió demasiado diferente, y quizás por ello sus experiencias sólo fueron a más y más.
No importaban las veces que pudiera tener sus labios unidos con los del ruso, sin importarle nada, todo su mundo se centraba en besarlo con todo el cariño que pudiera entregarle.
Sus lenguas se movían en un suave movimiento, generando un débil chasquido cada vez que se separaban para tomar aire. Sus manos estaban sobre la cintura de Fyodor que, para su gusto, era de la medida perfecta para que pudiera sujetarle firmemente con sus palmas; mientras que su sabor nunca dejaba de encantarle.
Un tenue gemido escapó de los labios de Fyodor cuando presionó su entrepierna con la suya, por encima de las telas de ambos pantalones.
— ¿Jugamos un poco, Dos-kun?– murmuró en su oído, dejando un pequeño rastro de suaves mordidas por su cuello — Adivina el color de mi ropa interior
Aunque el pelinegro no sabía si reír por su comentario o gemir por la sensación de los labios húmedos de su novio sobre su sensible piel; respondió a los pocos segundos, aferrándose a los anchos hombros de su acompañante.
— Lunares– contestó en un susurro extasiado — Es v-viernes, siempre usas l-lunares los viernes
— Biiingo~
Esa era su pequeña dinámica de los últimos años, ambos amaban las preguntas y respuestas. Más que nada Nikolai, quien se aprovechaba de ocasiones como esta y daba inicio al juego, recompensando a Fyodor con leves estocadas al igual que besos más rudos.
— A-Ahh...– se quejó por lo bajo, jadeando con las mejillas ruborizadas — Adivina t-tú también, será justo d-de ese modo...
— Mmmmh, déjame pensarlo– fingió inocencia, pues movía el cuerpo del contrario para frotarse mutuamente y generar más fricción — Viernes... ¿qué usa mi querido Dos-kun los viernes?
ESTÁS LEYENDO
Háblame // Fyolai
FanfictionPareciera que ese chico no hablaba mucho, al menos, no de la manera en la que todo el mundo lo hacía. Y aterraba a todos, aunque él lo veía encantador. = AU Estudiantil = Preciosa portada hecha por @HERO_EraserHead
