Entrevista.

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Plática entre el pasado y el presente del autor.


Me desperté flotando en el agua... miré a todos lados, más no veía la orilla, estaba en medio de un vasto océano.

De la nada sentí pasos, pasos que resonaban con eco, justo en el momento en el cual el tacón tocaba el suelo...

X- Vas a levantarte de ahí? -Se refirió a mi una voz inocente y peculiar-

Incliné mi cabeza hacia atrás, y ahí estaba, de pie sobre el agua cristalina con una sonrisa burlona, un niño de no más de siete años, el cual observé con algo de detenimiento para percatarme de que era yo en una versión más joven.

Me acomodé nuevamente y le dije:

-No deberías estar aquí.

X- Por qué no, si ya estás tu que mas da que yo tambien vaya.

-Me haces daño, pequeño.

X- Pero no me puedes dejar ir, sabes que no puedes vivir sin mí.

-Tienes mucha razón, pero igual no quiero que te contamines con lo que soy ahora, no quiero que salgas y el mundo real te cambie como hizo conmigo.

X- Qué tan malo es el mundo real?

-Es devastador, chico.

X- Por su culpa dejaste de sonreír con sinceridad, de expresar como te sientes... de llorar?

-... Sí, me di cuenta de que el mundo en sí no es el malo.

X- Ah no?

-No, el mundo es un buen lugar con personas que lo moldean a su gusto. No puedes sonreír con sinceridad o creeran que eres bueno y te abusarán. No puedes expresar tus sentimientos pues todos te diran que no importan. No puedes llorar... porque ya no resuelve nada.

Comencé a levantarme de espaldas al chico para emprender mi camino y alejarme de él, pero entonces:

X- Y que pasa con la positividad que teníamos?

-No resultó. Si esperas lo mejor, la vida te golpeará. Si esperas lo peor, no podrá sorprenderte.

X- ... Por qué me quieres dejar ir?

-Es porque aún puedes ser libre, y quieres un par de consejos?

Número uno: Siempre se tú, no quieras quedar bien con todo el mundo.

Número dos: Nunca mientas.

Número tres: Si no sabes que hacer o decir, no digas ni hagas nada.

Y número cuatro: ...Vive.

X- Por qué no aplicas tus consejos en tí?

-Porque ya es muy tarde para mí.

X- Nunca es demasiado tarde.

-Para mi lo es.

X- Por qué dices que te hago daño?

-Porque a veces es mejor dejar ir el pasado, que vivir con él, sin embargo estoy por pensar que soy masoquista ya que quiero que te vayas, mas no te dejo ir.

X- Sabes que no hay futuro sin simientos del pasado?

-Algunas veces resulta más práctico comenzar de cero.

X- Y que pasa con las personas que fueron buenas en tu vida, las apartarás solo por algunas malas pasadas?

-Jah, algunas malas pasadas... Escucha, niño, cuando la vida te golpee con sus bates mas duros, te acordarás de mí. Uno no decide ser así, las malas y buenas experiencias te moldean. Las personas buenas se irán contigo, a partir de hoy nos separamos, tu llevarás lo bueno e inocente. Yo llevaré la obscuridad de nuestra vida... A partir de ahora evita hablarme, seré nocivo.

En ese momento, se prendió una luz desde el cielo que iluminó toda una mitad hasta donde alcanzaba la vista, mientras que la otra permaneció oscura.

X- Seguirás sólo?

-No vale la pena estar mal acompañado. No me lances más recuerdos, o podrías terminar con la existencia de ambos, recuerda que soy el presente y tengo más fuerza que tú, ya que tengo hechos actuales y potentes que harían a este sujeto a terminar con su vida.

X- Haré todo lo posible por que no pase eso, y por que no olvides quien eres y de donde vienes.

-Esos son recuerdos, al igual que tú, al igual que yo, en algún momento y luego... seremos nada. Polvo en el viento...

Puse las manos en mis bolsillos a ambos lados del pantalón y heché a andar con mi oscuridad a cuestas, mientras mi contraparte solo se quedó allí... Observando.

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