Ponlo de esta forma, amigo. Desde que naces estás entrenando tu mente a través de caricaturas, formando un carácter, formándote como persona, eso sin darte cuenta, claro. Al llegar a la adolescencia, comienzan tus primeras batallas, y creeme, de testigo estoy de que no serán fáciles.
La vida se encarga de poner a prueba cada fragmento de tu persona, desde como manejas tu ira hasta con quien dejas salir tu tristeza. Y recién ahí es que comienzas a formarte realmente.
Es como entrenar boxeo por años y luego enfrentarte a varias personas en un mismo ring, algunas mejor preparadas, otras no, pero todas con la misma máxima. Sobrevivir.
Es algo curiosa la vida, siempre hay 2 lados de una moneda, 2 jugadores, un intercambio equivalente, donde por cada cosa que pierdas en tu vida, ganarás algo, pero depende de tu carácter ante la vida el extra, depende de ese carácter si ganas más o menos de lo que perdiste.
¿Y qué necesitas para afrontar esas situaciones? ¿Qué se necesita para soportar los golpes en el ring de la vida? ¿Que se necesita para mantenerse... Vivo?
Pues está claro. Necesitas fuerza. Fuerza física y mental.
La fuerza no nace contigo. No te preocupes si hay momentos en los que debes aferrarte a algo o alguien. No te preocupes si hay lugares a los que no puedes ir por melancolía. Tampoco debes preocuparte si estás tan en el fondo que dejar de llorar en la ducha no es una opción... La mayoría pasamos por eso, y la mayoría podemos darnos golpes en el maldito pecho y compararnos con el magistral fénix, por pasar un infierno y resurgir de sus cenizas.
Se necesitan voluntad y fuerza para salir de los estanques. Pero ni aunque tengas la mayor fuerza en el mundo, vas a evitar aprender de la vida. Como dije, es un intercambio equivalente. Piensa en la vida como en tu pareja de baile, ella sigue tus movimientos, al principio no sabes bailar, luego de un tiempo empiezas a coger el ritmo y por último ambos disfrutan de la fluidez de un solo baile. Pues la vida es adaptativa, evoluciona contigo, y a menos que te la quites, siempre va a estar ahí como quienes te acompañan en ella. A veces fácil, a veces buena, pero a veces dura y aleccionadora.
En lo personal, tuve que pasar por mucho para conseguir la fuerza que tengo. Tuve que rendirme muchas veces. Tuve que perderme y encontrarme. Tuve que sufrir. Tuve que soportar. Y luego de cubrirme tanto los golpes, por fin contra ataqué.
No puedes... No, no debes ir por la vida siempre de mal humor y depresivo. Se que se siente ver como cada plan que haces se destruye o no sale como quieres, pero debes adaptarte. Si vives tu vida con una mala actitud ante ella, nunca vas a disfrutarla, y ese fue mi error.
Recién estoy recuperándome, re armándome, porque no ha sido fácil mi recorrido. He pasado desde abandonos de todos los tipos, soledades abrumadoras, fríos que hielan el alma, infiernos destructores de mentes, juzgados, crisis y más que nada he pasado sufrimiento, arrastrando el ancla de la inocencia y el pensamiento de que todo puede cambiar.
Pero claro, ya lo ge dicho, no debes vivir con esa mala actitud de deprimirte por siempre. El sol sale a diario y tu cambio está en eliminar de raíz tus problemas y encontrar la paz.
Una misión difícil, casi imposible... ¿Pero dime, qué es una vida si no tiene retos?
Se necesitan huevos para vivir, y desde alguien que pasó por tendencias suicidas, se necesitan aún más huevos para dejar de hacerlo. Por eso escribo esto. En lugar de perder el tiempo pensando que todo irá a peor y que nada tiene sentido y mucho menos solución. Levántate, álzate desde el maldito suelo desde el que estás. No importa si caíste o te tiraron, ese suelo marcó en tí un antes y un después y vas a dejar esa parte azul tuya ahí. Luego, cuando regreses a verla, serás alguien nuevo, alguien que supo superar sus adversidades, un guerrero sobreviviente y un campeón.
Recuerda que nuestra vida es como un cigarro tirado al viento... Caemos y nos consumimos hasta que nuestra vida se gasta y solo quedan cenizas. No gastes ese precioso tiempo entre tu plenitud y tu ocaso, lamentando y arrastrándote.
Sé que saber que habrá un golpe no te hace saber ni cómo esquivarlo ni de quien vendrá, pero soportar ese golpe es lo que paulatinamente nos permite contra atacar.
Ahora, si Guillermo del Toro me permite, me gustaría usar una de sus frases más marcadas en mi vida para concluir de una vez por todas este mensaje en forma de libro.
"... Recuerden que el miedo, no es más que el precursor del valor... Y que pelear, y ganar frente al miedo, es lo que nos hace, ser fuertes...
No piensen... Háganlo."
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Cuentos para reflexionar
Teen FictionRelatos imitadores de "filosofía" de un adolescente, que atraviesa sus mayores crisis, y deja un legado sobre los problemas que enfrentó con un mensaje claro. TU PUEDES.
