... Un día más... Ya no se cómo más definirlo. Pase de contar el tiempo de minutos y horas a momentos. A este punto ya no siento nada, Todo se resume a salir de casa en la mañana y volver sin recuerdos de lo que hice fuera de ella en la noche.
¿La vida se ha vuelto vacía, o he sido yo vaciado?
... La verdad? No importa, me siento bien así, es como si me hubieran arrancado algo muy importante... Pero no pudiera recordar que es... Soy un incorpóreo, no recuerdo que es tener sentimientos... Que es tener corazón.
Vago por la vida sin recuerdos de mi vida anterior, sonriendo y haciendo sonreír al que lo necesite. Un cuenco roto y vacío que no sabe con qué ni como llenarse.
"Has tocado fondo, renuncia."
Me dicen, pero no puedo hacerlo... O sí? No lo sé, pero sé que soy lo suficientemente vago como para no ir a la muerte, sino para esperarla y ofrecerle una jarra de cerveza cuando llegue a buscarme.
Sé que debo salir a flote para ayudar a mi familia, sé que debo resistir desde mi puesto, porque soy su soldado, pero también sé que nada de eso importa.
Nada importa, y yo al primero.
"Donde estás?"
Dicen.
"Por ahí."
Respondo.
Porque como decir que estás perdido en la más profunda oscuridad a alguien que tienes la esperanza de que te esté preguntando por saber de tí y no por interés personal.
Me veo como lo mejor, pero para las otras personas me siento un estorbo, por eso trato de no hablar cuando estoy acompañado, me callo, me reduzco, desaparezco, pretendo no existir a menos que se me dirija la palabra. La sociedad es asquerosa, sus moradores son peor que ella cada vez más a cada momento que pasa, por eso no salgo, por eso no existo, por eso solo tengo 2 personas para sentirme mejor, y ni a ellos les cuento cómo estoy, porque se como están sin que me lo digan, y no quiero ser una carga más para nadie... Por eso me trago lo que siento... Por eso reventé... Por eso... No soy más que esto que soy ahora...
Una Silueta Ausente.
ESTÁS LEYENDO
Cuentos para reflexionar
Ficção AdolescenteRelatos imitadores de "filosofía" de un adolescente, que atraviesa sus mayores crisis, y deja un legado sobre los problemas que enfrentó con un mensaje claro. TU PUEDES.
