¿Qué harías si te encuentras siendo juzgado y tu público es de novecientas personas?
En un momento estás bien y en otro vez como el sueño por el que luchaste está siendo amenazado por su destrucción total.
Todo comienza en un lapso de diversión, en el cual la adrenalina está a flor de piel y no eres capaz de pensar... Haces lo primero que te viene a la mente como en una broma... Sin detenerte a pensar las consecuencias.
Alguien sale afectado por tu broma, y la adrenalina se transforma en preocupación. Sientes una gram presión sobre tus hombros y no sabes como librarte.
Primero que nada, deshaces todo lo que hiciste y pides disculpas. No contento, el damnificado amenaza diciendo algo que pone en peligro por lo que haz trabajado duramente. Se va y no vuelves a verle hasta el otro día.
Segundo, vuelves a verle te tratas de disculpar en frío mas no te escucha. Más tarde decide escucharte, llegan a un acuerdo y todo se calma... ¿No?
Pues no.
En ese tiempo en el que no lo viste, al damnificado, lo más rápido del universo se mueve, el chisme, y diferentes versiones del hecho comienzan a salir a la luz, y lo que comenzó siendo un chiste de mal gusto, se convirtió en un crimen que pone en peligro tu sueño, pues un mantel blanco no se puede presentar con manchas.
Y así, como la broma se convirtió en un crimen, el bromista se convierte en criminal, y aunque el crimen no llegó a las autoridades pertinentes, llegó a un juzgado peor y mayor... El público.
Y ahora, sentenciado a la marginación y al silencio, a la traición y la desconfianza, se encuentra ese tal chico que se dejó llevar por su adrenalina.
¿Recuerdan el sentimiento de presión?
Pues, queridos míos, eso es la culpa. Pero tranquilos, todo pasa, incluyendo ese sentimiento, el cual, cuando va desapareciendo, da paso al reconfortante sentimiento del alivio.
ESTÁS LEYENDO
Cuentos para reflexionar
Fiksi RemajaRelatos imitadores de "filosofía" de un adolescente, que atraviesa sus mayores crisis, y deja un legado sobre los problemas que enfrentó con un mensaje claro. TU PUEDES.
