Especial. 🤫

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Esa misma noche celebraron con lo típico de los adolescentes alcohol.

Se sentía el ambiente caliente y a su vez tentador y más en la pareja actual. Poco a poco los demás se iban yendo a sus camarotes dejando así a la pareja.

Solos...

Sus labios se acercaban en un intenso deseo que iba más allá con el ritmo del viento.

La tentación los llevaba a algo más y ambos lo sabían.

—Se mía... No te faltará nada más.—Entre alientos decía el pelirrojo, mientras que el mismo besaba su cuello recorriendo cada parte de su clavícula dejando escapar por la contraría varios suspiros.

Por la sensación y la sensibilidad del alcohol la azabache empezó a desabrochar la camisa del mayor dejándolo ver su marcado abdomen.

—Dejame amarte como no tienes idea...—Eso fue suficiente dejando a la vista una hermosa madrugada sin ruido.

Era perfecto, mientras tocaba los cabellos de la azabache, las prendas iban desminuyendo poco a poco, dejando a la vista los pechos de la menor y las bragas.

—Te haré sentir los cielos...— Eso hizo que la menor se prendiera aún más llevándolo al camarote.

Por el contrario el mayor se quitó su camisa mientras se quedaba encima de la menor, tocando delicadamente su entrepierna y haciendo un masaje alrededor de su clítoris, dejando así pequeños gemidos de la menor.

Poco a poco fue metiendo un dedo mientras seguía masajeando dejando cada vez un gemido ahogado por la menor.

—Princess no me gusta que ahogues tus gemidos, te haré disfrutar cada momento.

Sin más metió los dos dedos llegando al orgasmo de la menor, mientras recorría sus fluidos.

—Shanks~ por favor dame más...— Decía entre gemidos y suspiros la menor haciendo arquear un poco su espalda.

Por la parte del pelirrojo hizo que las palabras de la azabache hicieran crecer su erección. Dejando a la vista un poco a su amigo.

La azabache vio la situación dejando lo suyo y yendo hacia el pelirrojo, poco a poco quito la última prenda viendo su erección completa.

—Te puedo ayudar...— El pelirrojo solo asintió y la menor poco a poco se fue acercando tomando entre sus manos y masturbandolo poco a poco. Dejando escapar gemidos roncos del mayor.

—Sube a mi.—Decia el mayor mientras la contraria subía arriba de la erección.

Eran sentones delicados, pero que hacian dar placer a ambos, iban subiendo de arriba hacia abajo mientras que la azabache se sujetaba del pelirrojo.

Los gemidos y suspiros se iban conectado en uno solo, dando en el punto para ambos.



Tiempo. Shanks X Lectora Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora