Si cierro los ojos, aún puedo sentir, en la oscuridad, tus dedos deslizándose por mi piel de forma silenciosa. Con la promesa de la expectativa, el brillo en tu mirada que rozaba la picardía.
Tu boca con el gusto a whiskey y arrepentimiento, ese q...
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De pequeña me había acostumbrado a ver como Jean trataba a Dana, entendiendo que de esa forma es que se comportaba un matrimonio.
Aunque veía a mamá llorar, aquello parecía algo normal, inclusive si él señalaba de mala manera cosas diminutas acerca de ella, o si gritaba porque la comida estuviera fría, mamá era calmada, o más bien se reprimía para no terminar en llanto frente a él.
Y luego explotaba...Rompiendo los mismos platos donde había servido la comida fría, llorando mares después de dar sonrisas. Entonces, cuando mi padre se iba, ella gritaba y se desquitaba, yo la veía atenta, descifrando en mi pequeño cerebro de niña que ocurría y claro, fallando.
Ella se enojaba de verme, como si mi existencia proponía otro problema, o le recordaba algo en especial.
-¡Lárgate de aquí! -Gritó en una ocasión.
Como estaba pequeña mis ojos se llenaron de lágrimas, y salí de la cocina dejando atrás mis juguetes favoritos. Iván que ya era mayor, al menos unos cinco años más, me veía con lástima y me abrazaba colocando su palma en mi cabeza, acariciando mi cabello. No tenía que hacerlo, mi hermano tampoco entendía muy bien porque nuestro único ejemplo de amor era así.
Pero a diferencia de mi, él había crecido creyendo que tenía que seguir un ejemplo. Mientras mamá me gritaba, papá le decía que tenía que enorgullecer a la familia.
No culpo al cien por ciento a mis padres por mis problemas, no digo que de haber nacido en otra familia me hubiera garantizado más estabilidad mental -aunque puede que si- tampoco digo que yo era la víctima principal de un maltrato, o que toda mi vida a su lado fue horrible y traumática.
Había momentos hermosos, donde por alguna razón estaban felices y nos llevaban a comer dulces y pasear por el parque, incluso los veía besándose y decía "Wow, a pesar de todo están enamorados."
Tal vez crecí creyendo que el maltrato eran obstáculos, y que supéralos juntos era señal de fortaleza. Y a medida de que fui madurando y entendí lo que ocurría...me asqueó. Me dieron asco las faltas de respeto hacia mi madre, la elección de ella de quedarse sin importar que y de en su lugar desviar cada desaliento a mi, haciéndome sufrir. Me dio asco mi padre y su inexistente concepto de lealtad y cariño.
Pero terminé convirtiéndome en algo similar. Inconscientemente actúe igual que ella, dejándome pisotear. Creyendo que si me quedaba, algo iba a cambiar.
Me deje humillar.
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