Si cierro los ojos, aún puedo sentir, en la oscuridad, tus dedos deslizándose por mi piel de forma silenciosa. Con la promesa de la expectativa, el brillo en tu mirada que rozaba la picardía.
Tu boca con el gusto a whiskey y arrepentimiento, ese q...
Recomendación de canción: Lonesome - Sabrina Carpenter
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Elena Poe escribió: "Hay cosas que no sabía que sentía hasta que las escribí y me dolió leerlas."
Y vaya que me identifiqué.
Ahí estaba el punto de por qué decidí escribir un libro entero acerca de alguien deplorable, de una serie de situaciones desgarradoras. Había cosas de las que estaba consiente que me dañaban. Y otras, que no fue hasta que las plasmé en letras, que entendí, todo el daño que me hicieron.
No era un libro de romance aquel que tenía guardado bajo llave en el escritorio. Era una obra de memorias, de tragedias, experiencias, lecciones y finalmente una obra de él.
Cada página, cada oración, en cada letra, vocal, adjetivo. En cada párrafo estaba yo, pertenecía a nosotros en totalidad. En cierta forma era la única manera de inmortalizar algo que estaba destinado a morir.
Era gracioso que él nunca leyera mis párrafos tristes al rogarle que me entendiera, pero leía detalladamente cada parte del manuscrito que le enseñaba. Incluso, hasta señalando como lo "exponía" con sus diferentes actitudes.
-No dejes que nunca termine. -Había dicho refiriéndose al libro. -Saca miles de continuaciones, algo así al estilo de Harry Potter.
Yo reí. -Me falta demasiado para ser una J.K. Rowling.
En el fondo sabía que él quería que no tuviera un final, por lo mismo de que tal vez dejaría de pensar en él. Quería prolongar nuestra historia de todas las formas posibles.
Pero como un día le dije, mientras me sugería la idea de crear un libro de nosotros: "No me gusta la idea porque tendría que darle un final, y no quiero que nosotros lo tengamos."
Henos aquí, si lo escribí...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
No me molesto en chequear si Meza sigue en la sala cuando entro, tomo una copa de champagne de una bandeja que traen los mesoneros y me dirijo al frente, a donde Laura e Iván esperan. Respiro profundo, arreglé como pude mi maquillaje antes de entrar. Así que solo quedaba actuar, y lo hacía por Laura, únicamente por ella.