Si cierro los ojos, aún puedo sentir, en la oscuridad, tus dedos deslizándose por mi piel de forma silenciosa. Con la promesa de la expectativa, el brillo en tu mirada que rozaba la picardía.
Tu boca con el gusto a whiskey y arrepentimiento, ese q...
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Todavía recuerdo aquel día. Sería todo más fácil si pudiera olvidarlo.
No había querido ir a esa fiesta, no conocía a nadie excepto por mi amiga de la universidad; Arianne. Pero estaba tan triste que necesitaba salir de casa, así que accedí a acompañarla.
Pensaba que tal vez solo necesitaba eso, salir de las cuatro paredes que me hacían sentir más atrapada. Que me hacían notar más la ausencia de él.
La cuestión con Meza siempre era así. Nunca estábamos cien por ciento bien, lo quisiéramos o no, al final teníamos algo por resolver. En esta ocasión, su falta de lealtad. Y sonaba muy idiota de mi parte decir que era algo por resolver.
Le había cortado la llamada, completamente segura de que estaba en la otra línea con una mujer diferente. Completamente segura que su falta de atención desde ya meses, se debía a un nuevo interés femenino.
Es que peleamos demasiado.
¿Pero por qué lo hacíamos? ¿Había tratado de resolverlo?
Era mejor irse, dejar cosas a medias, romper los pequeños lazos de confianza que quedaban. Era mejor jugar a cuantas podía conquistar. Supongo que era mi culpa, constantemente alimentar su ego. Alabar al narcisista, inmaduro, ese que no sabía lo que quería, y era capaz de arrastrar a quien fuera con él. Incluyéndome.
Yo no estaba mentalmente bien y lo sabía, pero aún así había querido escapar de mi propia mente, de divagar cada segundo en la misma cosa que me hacía daño. Esperaba al menos entretenerme, pero al llegar a la casa apartada no había siquiera música sonando.
Tal vez llegábamos temprano.
Pero Arianne no se veía extrañada en lo más mínimo, es más, sonreía a su reflejo en la ventana de la casa. Era gigante, como la mayoría de las propiedades en la zona, apartada lo suficiente como para que su patio trasero fuese una piscina completamente ancha y lujosa.
Ella, que lucía su piel morena bastante expuesta en shorts de mezclilla y una camiseta apenas, saludó al chico de la entrada con un beso en los labios. Desconocía que tuviera pareja, pero tampoco creía que él lo era.
Escuchaba chicas charlando en la piscina, así que al menos no estaría siendo un mal tercio, pero cuando Arianne me dejó sola en la entrada, fruncí el ceño.
-¡Enseguida vuelvo! Iremos por hielo.
Claro ir por hielo era un código disimulado de decir que querían ir a tener relaciones.
Asentí, tragándome el retorcijón de mala espina que tenía, no habíamos estado en la casa por más de cinco minutos y ya estaba sola, si yo fuera el chico al menos me preocuparía por mis cosas, pero aparentemente tener dinero era sinónimo para él de ser descuidado.