Final de la cuarta era

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Llegó a Japón con esa multitud a su espalda, misma que desapareció antes de llegar a Nagasaki.

Él llegó al laboratorio preguntando si las cúpulas habían llegado, le confirmaron que efectivamente pero que habían derribado varios aviones en el camino así que solo la mitad habían llegado. Ese era y no un problema. De todas formas, aunque todos los aviones hubieran llegado, no podría llevar a cabo su plan de sanar toda la tierra. Así que había que aumentar aún más el rango con las que ya tenía para por lo menos poder revitalizar las áreas más afectadas por la contaminación... Sería difícil elegir entre tantas.

No esperó, empezó de inmediato, pero ya no había una sola razón para terminar su plan. –Solo espera un poco más, ya casi termino... – Una nueva frase que se repetía una y otra vez que lo hacía permanecer trabajando e investigando día y noche sin descanso.

Notas tras notas, papeles, afiches, archivos, cintas y grabaciones. Él tendía a revisar toda esta información con el paso de las semanas. Comprobaba, analizaba, registraba avances y errores, anotaba respuesta a las preguntas de antaño y escribía nuevas. Todo esto referente al proyecto "Génesis", así lo había llamado, en honor a la nueva era que él esperaba conseguir.

Todo el esfuerzo en esa visión, dio resultados. Algunas de las cúpulas ahora cubrirán montañas enteras, bosques nacionales, regiones, eso y muchos más. También había reducido el tamaño de la maquina sin alterar mecánicamente sus funciones, lo que facilitaba el traslado. Solo faltaban algunos arreglos y ya podría iniciar el plan final, mismo que había sido retocado, pero iba a realizarse de todas formas.

Todo a favor al parecer. –Ya estoy cerca, solo falta un poco más– se repetía. Pero todo cambió cuando una gran explosión sucedió en Hiroshima.

Esto lo alertó, ya que fue capaz de sentir el estruendo desde tan lejos. Luego, cuando se suponía que las piezas que había encargado debían llegar de Hiroshima, llegó el reporte de que dicha ciudad había sido borrada del mapa por culpa de un ataque atómico estadounidense.

Amery quedó sorprendido por la cantidad insana de muertos, en su gran, gran mayoría, civiles inocentes que no tenían nada que ver con la guerra, asesinados a sangre fría. – ¿Y se supone que yo soy el único monstruo? – . Se preguntaba estupefacto mientras leía el reporte...

También leyó el anunció que exigía su rendición, o si no una gran lluvia de destrucción caería desde el aire, algo nunca visto sobre esa tierra. Amery no podía permitir eso, pero por el anunció, no le quedaba tanto tiempo para maniobrar.

Efectivamente, el tiempo fue demasiado limitado, tanto que no le alcanzó ni siquiera a iniciar su plan... Pero hubo tiempo para una reunión antes que de la cuarta era acabara.

Ese día, uno parcialmente nublado, uno normalmente tranquilo, hasta pacifico. Amery estaba agotado. Después de recibir la noticia de Hiroshima, había ordenado a todo el personal que regresaran a sus casas con la excusa que se habían ganado unas muy merecidas vacaciones por el gran avance en el proyecto, de esta forma podría al menos recompensarles por su ayuda, darles tiempo para que lo pasaran con su familia, antes que el mismo se acabara.

Aun así, el "seguía" ahí, trabajando, dando los toques finales a las máquinas. Para esto revisaba una y otra vez sus notas, comprobando para que no hubiera un error de último minuto.

A causa de esto, no había conseguido conciliar el sueño en varios días así que estaba sentado fatigado, pero ya había terminado.

Hay que decir que se sorprendió a tal punto que no se lo creyó, ya no hacía falta más, no había que hacer más. Él revisaba una y otra vez incrédulo únicamente para ver que, ya, ya había terminado su proyecto – Ya puedo volver a casa– Susurró en aparente soledad mientras lanzaba los archivos hacia la caja donde estaba el resto de ellos apilados, esperando que no cayeran dentro que efectivamente, pero no se esperó recibir respuesta a sus palabras.

– ¿Crees que podrías volver ahora? ¿Después de todo lo que has hecho...?– Preguntó una voz a sus espaldas. Amery giró reconociéndola al instante lo que lo sorprendió y alegró a partes iguales, pero luego bajó la mirada al caer en cuanta de lo dicho. –Quizás... puede que...

No terminó de hablar cuando la sombra camino hasta él, revelando su figura. Se paró al frente y con cuidado se posó de cuclillas para que pudieran hacer contacto visual, para que pudiera ver la cicatrizar en su rostro.

Los recuerdos impactaron como balas, el daño, la destrucción del hogar. –Puede que... ya no tenga un hogar a donde ir – Realnost asintió en confirmación de ese triste descubrimiento tardío.

Él tampoco quería esto, pero... –Esta es tu realidad, la que tú decidiste formar al buscar tu genocidio – Le criticó con esa frialdad e insensibilidad que lo caracterizaba, viéndolo directamente a los ojos. –Vi lo que hiciste en Berlín... ¿Por qué hacer eso?

Amery le regresó la mirada y sonrió cansado. – ¿Viste lo que pasó en Hiroshima?– Preguntó. No recibió respuesta de ningún tipo, ni siquiera un cambio de expresión por parte del mayor. –Ignoras toda la destrucción que ellos provocan, todo el daño que le hacen a Madre... No te culpo, yo también lo ignoré por muchos años, pero ahora no permitiré que lo sigan haciendo– Le aclaró mientras se levantaba de su lugar, encarándolo de frente, sin señal de duda

–Matar a todos... ¿Qué piensas conseguir con eso? ¿Un mundo sin humanos? ¿Sin la maravilla que tanto tiempo madre ha estudiado y que ha apreciado? ¿Un mundo sin algo a lo que nos parecemos?– Preguntó incrédulo sin afectar sus expresiones para recordarle algo muy importante. –No todos son malos... algunos son como...

–Como Aisling, Como Junior, como tú... como yo – Terminó el menor pasando por su lado hacia las maquinas, caminando hasta tocar la más próxima con la palma de su mano. –Sé que no todos son malos... pero con Génesis podré hacer un nuevo comienzo. Una nueva Era donde las personas como Aisling sean valoradas y apreciadas por todos. Donde la valentía de Junior de enfrentar el terror por los que crees importante sea recompensada como se debe. ¡Una Era en donde no te necesitemos!... Una Era en la cual pueda descansar – Exhaló esperanzado, fantasioso de esa nueva era que ahora anhelaba con ansias hacerla real.

– Y en esa Era, Madre estará Sana y Salva– Concluyó regresando con Realnost, esperando alguna respuesta positiva.

– ¿Una Utopía? ¿A coste de millones de cadáveres? ¿En serio piensas manchar a Madre tierra con sangre con la excusa de que eso la sanará? – No sonaba incrédulo, sino decepcionado de qué pensará en eso como una solución porque no lo era. Era un genocidio, no había forma de justificarlo. – Los monstruos que hacían eso se fueron hace mucho tiempo– Informó con seriedad.

Él al escuchar esto bajó la cabeza agotado, había esperado que él lo aceptara, al menos que lo considerara, pero al ver la falta de duda, solo quedaba una cosa. – Por mi madre... Si eso significa salvarla. entonces tendré que traerlos de vuelta...

Las miradas se mantuvieron fijas, los cuerpos inmóviles, pero el ambiente a su alrededor iba tornándose hostil, pesado, electrizantes. Indicando que solo era cuestión de segundos para que todo el ambiente se tornara explosivo y dinámico.

Efectivamente. Justo cuando el movimiento inicio, cuando las líneas de colores empezaron a recorrer sus expresiones agresivas, listos para el combate, fue el momento cuando una luz los detuvo y el fuego los cubrió por completo.

Una gran explosión ocurrió. Una alteración en la maquinaria sucedió. El mundo se cubrió de una capa violeta... Y el Rey de las Bestias regresó para reclamar la tierra. 

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⏰ Última actualización: Jan 01, 2024 ⏰

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