Una resolución

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Entre los escombros y las brasas algo empezó a moverse lentamente, de la misma forma, estos empezaron a esparcirse, dejando a Amery libre, pero estaba en las últimas, mucho más herido que la última vez. Tanto que tenía hemorragias internas, varios huesos rotos en su torso y su pierna izquierda estaba totalmente torcida, sin contar que la armadura que se suponía que lo protegía, lo que quedaba de ella, se le estaba incrustando en el abdomen. Él se sorprendió que aun siguiera vivo en esas condiciones.

Comenzó a arrastrarse en completo silencio, pasando entre los cuerpos, viendo como entre ellos había dos banderas, la aliada y la enemiga. Esto lo dejó confundido, pero lo entendió, nadie se salva en una batalla, y menos si el ataque iba a ser de esa magnitud.

Llegó a una pequeña colina de tierra, al parecer, formada por las explosiones. Se arrastró hasta la cima para ver desde ahí como efectivamente, la artillería había destruido todo.

Giró hacia su izquierda, hacia donde se suponía que estaba el grupo de Nightmare como apoyo, pero no se veía que hubiera quedado nada ni nadie, solo una alfombra de personas. Algunas desmembradas, otras calcinadas, algunos enteros, pero todos compartían el mismo estado, muertos entre tierra, barro, ceniza y brasas.

Entre ellos, la figura de Nightmare prevalecía completa, pero no se movía, no parecía que respirara, y su armadura estaba notoriamente destrozada, al igual que sus brazales. Lo único que podía afirmar que estaba bien, era que en su cuerpo no había sangre, al menos no suya.

Amery lo divisó un momento y preocupado giró hacia su derecha, donde se suponía que estaba el grupo de tanques con Realnost, pero ahora lo que quedaba de ellos eran sus tanques ardiendo con sus tripulantes dentro.

Eran como grandes hogueras, alumbrando lo poco que quedaba de ellos. Algunos, mostrando lo que quedaban de lo que estaban dentro, aun ardiendo. Ahí, al lado de uno de los tanques había algo clavado en el suelo, una herramienta en su excelencia cubierta de brasas, pero separada de su dueño, eso solo significaba una cosa.

Amery se acostó boca arriba cansado sobre la tierra. –¿Cómo llegamos a esto? – Se preguntaba mientras de sus heridas brotaba sangre a montones. No creía que hubiesen quedado así, no lograba creer que un solo barrido de esa artillería hubiera sido suficiente como para dejarlo en ese estado tan deplorable. Él nunca hubiera imaginado que las personas perfeccionarían un arma así para matarse entre ellos, con eso podrían luchar contra los dioses si quisieran.

Se preguntaba en el suelo: ¿Por qué siempre querían más? ¿Por qué siempre tantas guerras con motivos estúpidos e incoherentes? ¿Por qué ellos nunca estaban satisfechos? ¿Por qué pasar por encima de otros con ese poder abrasador? ¿Por qué ser tan orgullosos como para no dejar de lado las diferencias culturales? ¿Las creencias? ¿Las ideas ajenas? ¿La forma de expresarse? ¿La vida misma?.... – ¿Por qué luchó? – se preguntó.

Él estaba en regresión, viendo cientos de años en guerras luchadas, ganadas y perdidas. Vio nuevamente la actitud negativa general humana, algo que le molestaba y mucho. Todos eran iguales, todos buscaban su propio beneficio y harían lo que fuera para lograrlo, aun si tuvieran que pasar por encima de personas.

Se preguntaba cómo había ignorado eso si siempre lo había tenido justo en frente de él. –Si siempre estuvo ante mis ojos y lo ignoré... No quiero imaginar a los que nunca lo han visto. Toda esa gente no sabe lo destructivos que son

También pensó en su forma de vida consumista: Cazaban todo lo que podían y querían por carnes, pieles o simples supersticiones o premios, causando la extinción de muchas especias. A la vegetación no la querían dejar atrás, destruían la naturaleza para gigantes edificaciones, carreteras y con sus centros industriales, para luego cambiar de lugar y hacer lo mismo, enfermando los ecosistemas.

– ¿Enfermando? – preguntó, luego de un tiempo comprendió y para él fue como una revelación. . – ¡Por eso se mueven! ¡Los relegados lo saben! – Con eso descubierto, le sonrió al cielo nublado en victoria para luego quejarse adolorido, pero su sonrisa menguó al recordar unas palabras que al parecer había ignorado durante mucho tiempo. Ahora debía pensar en una forma de arreglar ese problema, algo que sabía que iba a ser difícil.

Un sonido metálico lo alertó, haciendo que adolorido y con dificultad se incorporara para ver que había provocado ese sonido.

Ahí, vio como un hueco entre las nubes se formó, dejando paso a los rayos del sol los cuales iluminaron un punto a su lado, una escena que iba a quedar para siempre en su memoria.

Vio como 2 hombres, cada una de un bando distinto, se estaban apuntando con sus armas con intenciones de acabar con el otro a menos de 3 metros de distancia el uno del otro. Un disparo desde ahí era imposible de fallar, pero ninguno disparó. Ambos hombres se miraban a los ojos, conscientes de que eran enemigos, pero aun así empezaron a bajar sus armas, lentamente, hasta que los cañones apuntaron hacia el suelo. Ambas personas expresaron su cansancio con gestos, pero ninguno intentó atacar al otro, había una tregua entre ellos, estaban cansados de luchar y al parecer habían sido los únicos sobrevivientes de sus respectivos bandos así que ¿Por qué seguir?

Amery vio eso, quedando totalmente conmovido y viendo como todas las nubes se empezaban a disipar, dejando que el sol iluminara a estos dos hombres que ahora estaban en paz entre ellos, aun cuando la guerra estaba a su alrededor.

–La solución puede ser muy simple– pensó, para luego caer inconsciente por el cansancio y las heridas. 

El principio de todoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora