T R E I N T A Y C I N C O .

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Capítulo 35

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Capítulo 35. «Y ahora soy una almohada».

Me acomodé el traje antes de salir, tuvimos un almuerzo en familia para contentar a mis padres y no se quejarán del hecho que íbamos a ir a festejar mi cumpleaños en un club vacío que alquilaron para celebrar mis veintiuno.

Me vi en el espejo contento, luego escuché un toque en la puerta.

—¿Puedo pasar? —Escuché la voz de Hollander del otro lado de la puerta.

—Claro, Hol.

Entró con los brazos escondidos detrás de su espalda.

Levanté una ceja con dudas.

—Tu regalo de cumpleaños.

Sonreí y me acerqué a él, que me acerco un paquete simple.

Lo abrí, solté un grito al instante y lo abracé.

—¡Mi vino favorito, te adoro, hermanito!

Se rio.

—Me alegra que te haya gustado... tenía mis dudas como tenías tiempo que no tomabas licor, no sabía si era una buena idea...

—Oh no, es una excelente idea, sigo amando esta botella.

Sonrió alegre.

—Me alegra.

Escuché golpecitos en la puerta, pero, estos tenían una especie de melodía, como si fuera una contraseña a un club secreto.

—¿Todo bien? Escuché un grito... —Reconocí la voz al instante.

Mi hermano hizo cara de angelito.

—Oops, ella se adelantó, pero la traje antes de irnos al club, je, je.

Negué con la cabeza.

—¿Cómo conseguiste su número?

Él volvió a sonreír como un angelito.

—De tus mejores amigos.

Qué lindos.

Él salió de la habitación, dando paso a que Alex entrará.

Volví a verme al espejo mientras Hollander salía y volteé.

Luego me encontré de frente a Alex.

Por un segundo toda su aura me embriago, ella destilaba delicadeza pura como si de un jazmín o un pequeño ópalo se tratara, pero para mí también tenía un halo a su alrededor que desprendía una esencia reacia, vivaz y sibarítica, como si fuera una especie de modelo de los años noventa que se veían inalcanzables, pero completamente deseables a la vista, su apariencia buscaba grabarse en mi subconsciente como esas portadas de discos que no podías olvidar, de aquellas que te hacían un completo viaje en el tiempo al momento donde viste el álbum por primera vez, al momento donde lo viste en la tienda y lo compraste, dejaba el mismo sentimiento, uno de encanto y alegría.

Fausse NoteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora