Mateo, un joven que es considerado el nerd del salón, no tiene vida social, mucho menos amigos, bueno, si hay una, pero no es muy relevante para él.
Su único pasatiempo es leer libros e investigar sobre la historia otomana, su favorita admiraba much...
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Habían pasado ya algunos días desde que llegamos a Manisa, si me lo preguntan, ni Hurrem ni yo nos hemos separado de esos tres, realmente estabamos esperando a ver si tenían un efecto secundario o algo, pero no, simplemente no.
Estabamos reunidos en el jardín tomando un poco de aire cuando recibí una carta, carta que llamo un montón mi atención.
Abrí el documento intentando con cuatela al ver el nombre de quién habia mandado la carta.
──Vamos a la capital, todos, ahora.──Fue lo primero que dije tras levantarme y temrinar de leer la carta.
Mi familia se levanto de sus asientos y me siguió hasta el carruaje, a su vez, Anastasia iba con nosotros.
El viaje esta vez duro tres días, pero no le di importancia, cuando llegamos a Topkapi lo primero que pedí fue que me dejaran solo con Hurrem.
──¿Que es lo que ocurre?──Pregunto ella con cierta curiosidad.
──El Sah Safavida me mando una carta, diciendo que quiere reunirse conmigo en su territorio.
Eso basto para que ella se preocupase, camino hasta mí y me tomo por los brazos.
──Suleiman, no vayas, esto es una trampa, podrían matarte.
──No lo hará, dijo que quiere conversar de algo urgente conmigo.
──Claro que puso eso en la carta, ni modo que te ponga:"Voy a matarte, por favor ven, besitos."
──Sea cuál sea la situación, es por eso que te traje hasta aquí con Mehmed.
──O sea que tu...
──Si llegase a morir, cosa que dudo, tu entronaras a Mehmed inmediatamente, de ese modo nadie podra sacarte de este palacio y nadie ejecutará a Mehmed.
──Suleiman...
──Estare bien.──Sonreí y bese su frente.──Volvere antes de lo que esperas, y no ire solo, ire con mi ejercito y si te da más calma, ire con Sumbul.
──Quiero que vayas con Husrev y Uveys.
──No pensaba irme sin ellos nunca.
Ella parecio creerme y me pidio que me cuidase, yo antes de salir bese su frente y camine firme por los pasillos para encontrarme con mis dos amigos.
──¿Que crees que quiera el Sah persa?──Pregunto Uveys.
──No tengo ni la más minima idea, pero ojala no sea algo imposible.
Al cabo de dos semanas llegamos al territorio enemigo, fuimos recibidos por su embajador quién nos guió hasta él palacio donde estaba el gobernante.
Una cantidad de criadas y esclavos nos recibieron ni bien pisamos un mármol.
A estas alturas, los tres estabamos completamente incomodos por esto, pero ninguno se atrevio a decir algo, vimos al hombre en su trono.
──Sultán Suleiman.──Hablo él en forma de saludo, por los que no dude en hacer un ademán de saludo con mi cabeza.──Agradezco que haya venido.
──¿Cuál es el motivo de esta reunión?──Pregunte.
──He estado pensando, que a ambos imperios les vendrían bien una alianza, de ese modo seríamos más fuertes.
──Nosotros los otomanos no aceptamos alianzas.──Intervino Uveys con cierto enojo.
──Estoy hablando con él dueño del circo, no con el payaso.──Le respondió el Sah a mí hermano, acción que incremento su molestia.
──¿De que se trata la alianza?──Pregunte mientras deseaba que esto acabase rápido.
──Una alianza matrimonial.
──El sultán esta casado.──Informo Husrev.──Él no aceptara eso.
──Me refiero a una alianza matrimonial entre hijos.
──Raziye y Mihrimah se casaran con quienes deseen.──Informe.──Ellas no contraeran nupcias con personas que no aman.
──¿Por que siempre que se habla de alianza matrimoniales se piensa que es con las hijas? Usted tiene hijos varones, si no mal recuerdo tiene tres.
──¿Quién es la princesa que va a casarse?──Pregunte entiendo ya el asunto.
──Rabia.──El Sah llamo.──Puedes entrar cariño.
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Una hermosa joven de cabellos castaños casi pelirrojos como los de Hurrem, entro a la sala donde nos encontrabamos, hizo una reverencia ante nosotros y se mantuvo estática al lado de su padre.
──Es ella la segunda princesa de la dinastía safavida.
La mire de pies a cabeza, no estaba nada mal físicamente y lo mejor es que ella traía sangre de un poderoso imperio.
Ni Mahmud ni Korkut eran dignos de esta joya.
──Mi hijo Mehmed sera el candidato perfecto para su noble hija.