06| Confirmamos el romance

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──Bien he estado siguiendo a Uveys de manera disimulada y sacándole información para confirmar nuestras sospechas

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──Bien he estado siguiendo a Uveys de manera disimulada y sacándole información para confirmar nuestras sospechas.──Le dije a la Sultana que estaba delante mío.

──¿Y bien?──Pregunto Hatice.

──Le gusta alguien, pero es prohibida por que pertenece a mi harén.

──Mahidevran.

──Efectivamente mi estimada, entonces llevemos acabo el plan b.──Sonreí.──Hagamos que esos dos se confiesen.

──Aja, los hacemos confesarse, eso solo aumentara su deseo de estar juntos.

──Ahí entra la otra parte.──Explique.──Una vez sea Sultán, voy a casarlos.

──¿Estas jugando a ser cupido?──Pregunto Hatice con una sonrisa.

──Si, pero tu estas ayudando, así que eres mi ayudante.

──Bien...¿Cómo podríamos hacer que se declaren?──Hatice miro las flores frente suyo por un momento.──¡En el lago de cristal!

──¿Dónde queda eso y por que no he ido todavía?

──Queda algo alejado de Manisa pero esta en el palacio, se dice que si confiesas tu amor allí y no hay manera de que te rechacen, eso hice con Ibrahim y...

La sonrisita que había en el rostro de Hatice se esfumo por completo y su mirada dulce cambio a una corrompida por el dolor, era evidente de que estaba pensando en su vida pasada y todo lo que paso.

──No pienses en eso ahora.──Le acaricie la cabeza.──Eres muy valiosa, no merece la pena pensar en eso, pasado pisado.

──Creo que no debí haberle dicho que era un esclavo..

──Que clasista.

──Soy una mala persona.

──No, no lo eres, solo no sabias como manejar la situación.──La mire.──Pero por favor, en esta vida, no le vuelvas a decir: "esclavo" a nadie, eso te hará ver igual de mal que en tu vida pasada y no queremos eso.

──Claro.──Hatice me miro.──Volviendo al tema de Mahidevran, le arreglare y la pondré divina, tu busca a nuestro hermano y llévalo al lago de cristal.

──¿Si recuerdas que nunca he ido?

──Dile a Uveys que quieres ir, no se negará.

Con un suspiro salí de la habitación y camine en busca de mi hermano mayor, fue muy fácil encontrarlo, él estaba mirando en el jardín practicando con la espada, me le acerque.

──¿Qué hubo causa?──Pregunte en español.

──¿Que?──Pregunto el extrañado.

──Que si me llevas al lago de plata o lo como sea que se llame, por favor.

Uveys acepto y me guio hasta el lago, en el camino los dos íbamos hablando de cosas triviales sin nada de importancia para el futuro, solo convivíamos como dos hermanos normales.

──¿Por que querías venir?──Pregunto Uveys.──¿A quien piensas..?

Ni siquiera termino de formular su pregunta, pues una Mahidevran vestida finamente hizo acto de presencia, maravillando a Uveys, él cual rápidamente se sonrojo y miro al suelo.

Inevitablemente los pensamientos de mi hermano temieron lo peor, pues pensó que yo me le iba a declarar a Mahidevran, pude ver como fruncía el ceño y miraba con tristeza y dolor al suelo.

──Bueno, me acabo de acordar de que Hatice quiere ir a navegar.──Dije con una sonrisa.──Los dejo.

La sorpresa en el rostro de ambos era evidente, y si pensaban que los iba a dejar solos, mentira, me escondí detrás de un arbusto junto con Hatice, así como dos viejas chismosas que no tiene nada que hacer.

──La Sultana Hatice, dijo que querías decirme algo.──Hablo Mahidevran con un brillo en los ojos.

Mi hermano guardo silencio y solo se dedico a observar a Mahidevran, avanzo unos pasos hasta quedar delante suyo y luego retrocedió como cinco pasos.

──No tengo nada que decirle señorita.

Ese fue el momento exacto donde mi alma salió del cuerpo junto con la de Hatice, le habíamos arreglado el escenario perfectamente a este hombre y estaba perdiendo la oportunidad de su vida, no, yo no lo iba a permitir.

Y Hatice al parecer tampoco, pues le aventó una piedra que cayo en su cabeza, Uveys dirigió su mirada al arbusto donde estábamos Hatice y yo, pudo ver que le hacíamos señas animándolo a que dijese sus sentimientos.

La mirada de decepción de Mahidevran era evidente, mi hermano al entender nuestras señas y ver el rostro de Mahidevran, tomo un respiro y comenzó su discurso.

──Tengo tantas cosas que decirle que en una hora no nos alcanzaría.──Empezó.──Pero le puedo decir que usted es la mujer más hermosa que he visto, su mirada y su brillo propio son lo que más atrae a un hombre, yo realmente desearía ser su compañero de vida y estar allí con usted siempre que me necesite.──Hizo una pausa.──Me haría feliz saber que usted piensa en mi como yo pienso en usted.

Los dos estaban completamente sonrojados, sus miradas brillaban más que cualquier diamante y estaban con las pupilas dilatadas.

──Yo... Quiero estar siempre cerca de usted.──Dijo Mahidevran.──Yo quiero despertar a su lado todos los días de mi vida, pero eso es imposible, por más que lo desee pues soy parte del harén del Sehzade Suleiman.

──El Sehzade Suleiman sabe de mis sentimientos hacia usted.──Aseguro Uveys.──El y mi hermana Hatice me animaron a decirle mis sentimientos.

──Si es ese el caso, yo acepto tus sentimientos gustosamente Uveys.──Las manos de Mahidevran se dirigieron al cuello de Uveys.

Uveys por su parte, dirigió sus manos a la cintura de Mahidevran, los dos se acercaron lentamente el uno al otro para poder darse un beso.

Hatice y yo comenzamos a sacudirnos entre nosotros, conteniendo la emoción para que Mahidevran no se diese cuenta de que estábamos allí.

Definitivamente este era un buen día, al menos para ellos, por que luego empezaron los primeros problemas por el poder.




¿Ahora soy Suleiman?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora