Capítulo treinta y siete

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Era de mañana y Charlie salía del prostíbulo, luego de pasar tiempo con Babe, al que no había visto en varios días, entonces recibió una llamada en su móvil y procedió a cogerlo de su bolsillo mientras entraba en su coche.

Bastante molesto miró la pantalla y nuevamente vio que se trataba del mismo número que desde hacía unos días atrás, lo llamaba pero al descolgar nadie hablaba.

Finalmente resopló y una vez más descolgó.

...—Hola... diga, ¿Quién es?, maldita sea, hable...quién quiera que sea dígame lo que quiere

La llamada se cortó una vez más y el joven empresario entonces guardó su teléfono en el bolsillo, aunque tras arrancar el motor, nuevamente volvió a sonar.

—Joder, maldita sea, voy a tener que cambiar el número...lo que me faltaba, tener un maldito psicópata que me acose

Esas llamadas no cesaron ni ese día, ni al otro tampoco, a pesar de que este ya no las atendió, por lo que finalmente cambió de número teléfono pero de nada sirvió porque entonces comenzaron las llamadas al fijo de su casa.

El joven empresario se asustó pues creía estar volviéndose completamente loco, ya que sentía que estaban observando sus movimientos pero al girarse no veía a nadie.

Este llegó a ponerse tan mal, que una noche incluso arrancó el cable del teléfono y se fue a dormir a un hotel, sin embargo eso no detuvo a su acosador.

Lo siguiente fue recibir un anónimo, dónde tan solo había una palabra formada  con letras recortadas de periódicos, a la cual le sucedieron otras muchas.

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MENTIROSO

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Eso dejó totalmente desconcertado al joven alfa, quién ya no sabía que pensar pues después de desconfiar y acusar a Babe, creyéndole el artífice de todo, luego acusó  a Kenta pues pensó que quería más dinero y finalmente, creyó que alguno de los clientes de la empresa le estaba acusando de algo.

Ajeno a todo eso, Pete se lo encontró una mañana totalmente a oscuras en su despacho, luego de que Samantha le avisara de que el más joven estaba teniendo un ataque de manía persecutoria.

…—¿Qué demonios te pasa, Charlie?, ¿Por qué has cerrado tus cortinas y estás aquí a oscuras?—preguntó encendiendo la luz.

—¡No!...¡no la enciendas!—gritó este levantándose y apagandola de nuevo—…¡él puede verme!, ¡sabe que estoy aquí!

El mayor de los hermanos vio que este le tendía la nota y tras cogerla y ojearla, sintió un escalofrío.

—¿Él?, ¿quién?

—Way...el espíritu de Way me persigue

—Oh jo-joder, ¿No digas tonterías?, los fantasmas no escriben notas...¿de-desde cuándo te está pasando esto?

—Semanas...Primero fueron llamadas, luego empezaron las notas...no sé que quiere de mi, hermano. Tiene que ser él, incluso lo he visto...creo que estoy volviéndome loco

El mayor resopló con molestia.

—No, no digas eso. Tú no estás volviéndote loco, seguro será algún bromista

—¿Cómo estás tan seguro?

Pete abrió las cortinas y agarró a su hermano de los hombros.

—Escuchame bien...tú no estás loco, ¿Ok?, seguro que es una broma pesada de algún envidioso rival...anda ve a casa y déjame el trabajo a mi

2. Babe - CharlieBabe  Omegaverse  TerminadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora