42 y ULTIMO❤️

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--¿Dónde está mi bebé?

Mis piernas temablaban de la fuerza que había echo minutos atrás. Mi cuerpo estaba tenso y transpirado. Mi respiración agitada haciendo que mi pecho suba y baja de forma abrupta.

Victoria me sostenía la mano con mucha fuerza, me había acompañado en todo el parto. A penas me ingresaron al hospital Mariana la llamo y vino lo más rápido que puedo. Llegó justo a tiempo para el momento del nacimiento.

La enfermera aparece con mi bebé en brazos y envuelto en una tela.

--Su bebé está sano y Salvo-- Deposita a mi hijo en mis brazos-- Felicidades mamis.

No puedo creer que ya tengo a mi hijo en brazos.

Marcos... Ese es su nombre.

Marcos Ramírez de Arellano Cardona.

Sus ojitos aún están cerrados pero puedo jurar que seguro tiene el color azul característico de mi esposa. Unos tímidos pelos castaños similares a los de Víctoria... en definitiva se parecía mucho a ella.

Era hermoso.

--Somos madres amor-- Unas lágrimas recorrían mi rostro. Realmente estaba emocionada, es el mejor día de mi vida.

--Que feliz me haces Solcito-- La rubia también lloraba y observaba a nuestro hijo-- Marcos, mami y yo siempre te vamos a cuidar y amar mucho.

El bebé se estremece al escuchar la voz de su madre. Seguro que la reconoce ya que Víctoria se la paso noches cantándole canciones y hablándole sobre lo mucho que lo quería conocer.

--Gracias por darme esta familia mi amor

(Fin del flashback)

--¡Mamá!

Marcos aparece a mi lado con un puchero en su boca.

--¿Que pasa mi amor?

--Mamá me quiere tirar a la pileta y yo no quiero.

Victoria a veces parecía más niña que nuestros hijos.

Mientras Josefina dormía en su cochecito plácidamente fui hasta donde estaba mi esposa. Josefina nació hace unos meses y ella si que se parece mucho a mi.

Víctoria estaba parada en el borde de la pileta fumando un cigarrillo.

--¿Cómo es eso que quieres obligar a Marcos a tirarse?-- Me cruzo de brazos.

Los dos se miraron cómplices ¿Que se traen ahora?

Sin más sentí como la mano de Víctoria me empujó y todo mi cuerpo cayó sobre el agua de la pileta.

Me habían tirado con ropa y todo.

--¡Los voy a matar!-- Exclamé.

Mi esposa y mi hijo salieron corriendo mientras reían a carcajadas.

¿Ah sí? Bien, que les cocine Dios porque yo no pienso hacerles la cena.

Me voy a vengar.

Salí de la piscina súper enojada. Subí a mi habitación a ducharme y cambiarme de ropa.

Cómo no pienso hacer nada, baje a buscar a mi otra hija para darle de amamantar y subí de nuevo a mi habitación para ver mi serie favorita.

La venganza no tarda en hacerse realidad. Marcos entra luego de un par de horas a mi habitación.

¿CASUALIDAD?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora