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—¡Porfin! Muero de hambre.—Lucí casi devoró su fruta.
—Claro, y si te matas así de hambre, ¿como no?.—La regañé.
—Es una dieta muy recomendada.—Se defendió, mientras fingía que le gustaba lo que comía. Se veía asqueroso.
—No puedes seguir una dieta que viste en internet. Mariana, dile algo.
—¡Tú lo dices porque tienes lindo cuerpo! ¿pero yo? ¡soy horrible, Carolina!.—Se levantó de golpe, llamando la atención de todos en la cafetería.
—Lu...
—¡No me hables!.—Tomó sus cosas y se fue antes de que pudiera decir algo.
—Iré a hablar con ella.—Mariana me sonrió.— Ya se le pasará.
—Pero...
También se fue. Dejándome sola con las miradas de todos encima.
—¿Día difícil?
—¿Eh?.—Giré un poco mi cuerpo para verla.— Oh, hola, ¿riri, cierto?
Asintió.
—No me puedo quejar, pero si.—Respondí a su pregunta.— ¿que tal el tuyo?
—Estresante. ¿puedo sentarme ?
—Si, claro.—Recorrí mi cuerpo hacia un lado, dándole más espacio.
—Gracias.—Me sonrió. Se sentó junto a mí y siguió.— Haré una pequeña reunión por mi cumpleaños. Aún falta una semana, pero quiero hacer algo con mis amigos antes.—La escuchaba atenta, dando pequeños sorbos a mi bebida con pajilla.— ¿Te gustaría venir?
—No sabía que éramos amigas.—Alcé una ceja.
No quería sonar grosera ni nada, pero hoy había sido la primera vez que hablábamos. llevábamos toda la secundaria y parte de la prepa juntas, pero no éramos amigas.
—Podríamos serlo.—Chocó su hombro con el mío ligeramente, no me dolió esta vez como con Lucí. La miré divertida.— Si te animas a ir, eres bienvenida al igual que tus amigas.
—Gracias, pero no me gustan las fiestas.—Tomé mis cosas y comencé a ponerme de pie.— Gracias por la invitación, espero te diviertas mucho y que pases un lindo cumpleaños.
—¡Piénsalo!.—Me gritó desde su lugar.
No me disgustaban las fiestas, pero me daba pena estar en una con desconocidos. Y más sabiendo que Victoria estaría ahí, por ser su amiga.
¿Yo con alcohol encima enfrente de ella? por supuesto que haría el ridiculo. Ni en sueños voy a ir.
—¿Y Mariana ?.—Pregunté al ver a mi amiga volver sola. Sus ojos algo hinchados hicieron que me sintiera mal.—Lu...No era mi intención, yo no sabía que te sentías así. Perdóname.