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Victoria pov's:
El sonido de mi teléfono me hizo despertar, un poco desorientada tomé el aparato entre mis manos y abri mis ojos. Los cerré enseguida cuando la luz me recibió. Dejé mi teléfono a un lado después de apagar la ruidosa alarma, agradecía que no haya despertado a Caro. Me giré para tenerla de frente. Su cabello estaba levemente rizado como todas las mañanas, ¿como puede decir que no le gusta como se le ve?
Sonreí al recordar lo qué pasó anoche. Estar con ella fue mejor de lo que me imaginaba, aún podía recordar su sabor en mi boca. Maravilloso.
Hice su cabello hacia atrás, dejando su rostro a la vista. Sus ojos cerrados y su ceño levemente fruncido por mis toques en su cara y cuello. Dejé un beso sobre sus labios sin moverlos, solo quería sentirlos, y me levanté de la cama. Me encargué de ser demasiado cuidadosa para no despertarla.
Ayer después de tomar una ducha, Carolina recibió una llamada de su mamá. Había tenido una de sus emergencias y volvería hasta hoy a la tarde. Todo había estado a nuestro favor.
Tenia planes para hoy, le prepararé el desayuno , solo necesitaba salir un momento a comprar algunas cosas.
(...)
Tenía todo listo, la mesa, el desayuno, las flores, la carta, y nervios. Todo perfecto.
Abrí lentamente la puerta, tratando de no hacer mucho ruido. Cerré la puerta detrás de mí y me apresuré a acomodar la cámara de tal forma que nos viéramos ambas. La prendí, me acerqué a la cama y me metí entre las sabanas junto con ella. Su cuerpo se estremeció un poco al sentir mi piel fría, pero se relajó al segundo.
—Amor, despierta, mami.—Dando suaves caricias en sus brazos descubiertos por la blusa de tirantes que usaba. No se movió.—Tienes que comer algo, chula , es tarde.
—Buen día.—Despertó porfin, aún con sus ojos cerrados me sonrió. Sonreí igual.— Que rico huele.
—Preparé el desayuno para ambas.—Sonreí un poco nerviosa, ese era el efecto que ella causaba en mí. Peine un poco su cabello hacia atrás, dejando ver su ceño levemente fruncido mientras intentaba abrir los ojos.—¿Como dormiste ?
—Nunca había dormido tan bien.
Mi corazón latió con más velocidad. Solté una risita y miré a otro lado. Mi vista cayó en la cámara que nos grababa, quería guardar este momento para siempre.
—¿Quieres desayunar? Lo tengo todo listo abajo.—Volví a mirarla. Estiró sus brazos sobre su cabeza, soltando un bostezo y jadeando un poco por los movimientos relajantes.