Capitulo 6: Momento de debilidad.

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Victoria ya estaba algo borracha, le dije a Riri que sería mejor si se quedaba ahí, pero se negó, la rizada intentó convencerla pero no lo logró

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Victoria ya estaba algo borracha, le dije a Riri que sería mejor si se quedaba ahí, pero se negó, la rizada intentó convencerla pero no lo logró. Insistió en irse conmigo.

—¿P-Porque soy inestable ?.—Volvió a preguntar, ahora su voz temblaba.

Cuando me lo preguntó en la fiesta, llegó Mauro diciéndome que ya era tarde. Les dije que volvería temprano a casa y todos estuvieron cuidando mis horas. Se habían portado todos muy atentos conmigo.

Mi mamá se dio cuenta del estado de Victoria, pero no nos regañó, dejó que la subiera a mi cuarto. Me dio un par de indicaciones para bajarle lo borracha y se fue a dormir.

Probablemente mañana reciba un regaño desde muy temprano, eso no me importaba ahora, quería que Victoria se sintiera mejor.

—Mañana hablaremos de esto, Vicky.—Quité sus tenis y los puse a un lado de la cama. Tenía que quitarle la ropa, ese pantalón se veía muy incómodo.

—Mañana tiene muchas pláticas pendientes.—Rió sin gracia. Me paré frente a ella, su ceño se frunció.—¿Que?

—Te voy a quitar la ropa, para que duermas mas cómoda, ¿está bien?.—Noté como sus ojos brillaron, probablemente por el alcohol.

Tomé el final de su blusa y comencé a subirla, lentamente, intentando no lastimarla. La pasé por su cabeza para después dejarla sobre una silla. Sus brazos rápidamente se juntaron, abrazándose a sí misma. Mi habitación siempre estaba fría.

—Espera.—Me di la vuelta para buscar una playera que fuera grande, como las que ella usa a diario, por suerte tenía una de ella guardada.—Ponte esto.

Le pasé la playera, pero no se la puso, la dejó sobre sus piernas.

—Caro.—Susurró. La miré.—Te quiero.

—¿Como?

Sabía que el estado de Victoria no era muy bueno, pero sus ojos brillaban de una manera tan única

—Que te quiero, que no soy inestable cuando estoy contigo. Siento que hago todo bien si estás a mi lado.—Habló algo rápido y trabado, pero se entendía. Bajó un poco su cabeza, deteniendo su vista en sus manos que jugaban entre ellas. Se veía muy tierna así.— No quiero que esto sea algo pasajero, yo...Yo te quiero, te quiero mucho.

—Vicky, estás borracha.—Le sonreí.

—No me dejes, porfavor.—Sus manos tomaron repentinamente mi cintura, me hizo sentar en su regazo. Mis piernas fueron obligadas a abrirse, sentándome a horcajadas sobre ella. Mis piernas a cada lado de las suyas. Hundió su cara en mi cuello, abrazándome. Mi corazón se hizo chiquito, ¿porque me pedía eso? No pensaba dejarla.

—No te voy a dejar.—Acaricié su espalda desnuda, su cuerpo se estremeció cuando toqué su piel caliente con mis dedos fríos.—¿Porque no intentamos dormir? Es tarde, necesitas descansar.

Contigo {Youngmiko}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora