Capitulo 3

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—¿Nombre? —me pregunta el hombre frente a mí.

—Irisha Ivanov Sierra—respondo con una sonrisa. El hombre asiente ante mi respuesta.

—La señora Caruso la está esperando en el jardín. Permítame acompañarla y ayudarle. —Me arrebata mi pequeña maleta y comienza a caminar con grandes zancadas que me cuesta seguir.

Observo a mi alrededor más que asombrada. ¡Estoy en la casa de los Caruso! ¡Qué lugar tan hermoso!

Pagarle al taxi para que me trajera hasta aquí fue terrible para mis bolsillos, ya que el viaje no fue barato. La casa está un poco alejada del centro de la ciudad, y el taxista quiso aprovecharse de mí yendo muy lento para que la cuota se elevará. Me ha robado, pero todo eso queda en el olvido al ver lo magnífico del lugar.

Al llegar a la parte delantera de la casa, de dos pisos con balcones y cristales elegantes, veo un enorme jardín. Lo primero que llama mi atención es una diminuta casa de juguete en un brillante color rosa, rodeada de pequeños árboles en miniatura. A su lado hay un tobogán que conecta con un pequeño columpio de seguridad. Sonrío; todo esto debe pertenecer a la bebé.

—¡Ciao, Irisha! —doy un brinco al escuchar una voz entre unos rosales parcialmente ocultos. El hombre que cargaba mi maleta ha desaparecido. ¿Se habrá ido con mis cosas?— Ven, acercar.

Obedezco y me acerco, viendo cómo la señora Greta poda sus rosas. Cabe destacar que, incluso con un enorme overol, esta mujer se ve impecable. ¡Ojalá lucir así cuando tenga su edad!

—Buenas tardes, señora Greta. Aquí me tiene —ella sonríe complacida, saliendo entre los rosales y sacudiéndose las manos.

—¡Qué gusto verte! Seguirme. —Comenzamos a caminar por el extenso jardín, donde la pequeña puede correr y divertirse a sus anchas—. No estoy del todo lista para recibir. ¡OFELINA!

Su grito me asusta un poco, pero en cuestión de segundos aparece una joven que estaba regando unas plantas no muy lejos de donde nos hemos detenido. Se acerca a nosotras con una amplia sonrisa.

—Dígame, señora. —La observo y veo que lleva un uniforme negro, del tipo que suelen usar los empleados. Es joven, pelirroja y tiene unos bonitos ojos castaños.

—Ella ser Irisha y ser la nueva niñera de Chiara —¿Así que ese es el nombre de la pequeña? Me agrada—. Llevar a su habitación y tratarla muy bien, ¿eh?

—Sí, señora —responde la pelirroja sonriente.

—Acompáñala, Irisha. Yo buscarte luego. —Palmea mi hombro—. Descansar un poco y acostumbrarse a la casa. Si tener preguntas, poder conversarlas con Ofelina; ser una chica agradable.

—De acuerdo, gracias. —Ofelina, con confianza, toma mi mano y me guía fuera del jardín para adentrarnos en esta casa de ensueño. Poco después suelta mi mano—. Por cierto, un gusto conocerte, Ofelina.

—El gusto es mío, señorita. —Niego con la cabeza.

—Llámame Irisha, con confianza. —Ella se sonroja, probablemente sea una chica tímida. Dejo de prestarle atención para admirar el interior de la casa, muy elegante y amplia, decorada en colores neutros como blanco y café. Hay un delicioso aroma a vainilla que parece emanar de los pisos. Son tan brillantes que puedo ver mi reflejo en ellos—. Это очень хороший дом (Es una casa muy bonita).

—¿Disculpa? —pregunta Ofelina, luciendo algo confundida.

—Soy rusa, Ofelina, y a veces olvido que muchas personas no entienden mi idioma —me encojo de hombros mientras comenzamos a subir las escaleras.

Corazón Oscuro (Libro 1 de trilogía "Latidos del corazón")Donde viven las historias. Descúbrelo ahora