Capitulo 35

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Veo a Marcello y Chiara jugar cerca del lago, este fin de semana el decidió que deberíamos salir porque estar en casa puede ser un tanto cansado, sobre todo porque el necesita un respiro de todo lo que esta pasando en su empresa y lo entiendo, Lorenzo me ha tenido bastante informada del tema.

Tomo una fotografía del hermoso momento cuando Marcello coloca una florecilla en el cabello de su hija quien se lanza a sus brazos para besarlo, estos son los recuerdos que quiero conservar en mi mente y no los que he estado viviendo últimamente desde que Amanda volvió, recuerdos que amargan cada segundo, borro eso de mi mente.

Ambos se acercan y es mi pequeño ángel quien llega primero para rodear mi cuello con sus brazos subiendo por mi abdomen lo mas rápido que puede, la aprieto a mi cuerpo cuando su aroma a bebe inunda mis fosas nasales.

—¿Qué llevas en el cabello?—le pregunto por la florecilla mientras Marcello se sienta a mi lado sonriente.

—Mi papi me ha la regalayo, dice que yo shoi tan linda como ella—asiento a sus palabras.

—Y tu papa tiene mucha razón—digo afirmativa besando sus mejillas.

—También traje una para ti—el roza mi oreja suavemente dejando una florecilla amarilla sobre ella, no sin antes dejar un beso en mi mejilla—, esta flor no es capaz de competir con tu belleza amore mio, tu eres mas que preciosa.

El corazon se me llena de amor al escucharlo pero me es inevitable que ese recuerdo de el junto a Amanda no vuelva a mi mente. Desde que los vi esa imagen no ha dejado de aparecer en mi mente una y otra vez, Marcello parecía sentirse seguro en los brazos de ella, fue demasiado duro para mi presenciar eso tanto que llore por algunas horas en silencio, se que tal vez no sea nada pero la mente te hace jugadas demasiado desagradables.

—Gracias—digo besando sus labios, no quiero que lo que tenemos se arruine por algo que no vale la pena, debo confiar en el y es lo que voy hacer.

...

—¡Les he preparado un jugo delicioso que se que van adorar!—ruedo los ojos mentalmente al escuchar la molesta voz de Amanda que nos interrumpe mientras cenamos, había estado fuera de la casa todo el día y es hasta ahora que aparece con una enorme sonrisa en su rostro.

Que extraño.

Ella se pasea por la mesa sirviendo primero a Chiara quien rápido se lleva el jugo a su boquita sedienta, el segundo es Marcello que le sonríe en agradecimiento y por ultimo se acerca a mi sirviendo el dichoso jugo en mi vaso.

Lo observo curiosa pero le sonrió porque no puedo ser malagradecida.

Ella espera ansiosa a que lo pruebe y cuando mis labios tocan el vaso el grito de Marcello me sobresalta.

—¡No lo bebas, es de piña!—alejo el vaso de inmediato por el susto, en cuestión de nada tengo a Marcello a mi lado revisando mi rostro con sus manos—, ¿lo bebiste?

Niego.

—¿Eres alérgica a la piña? te juro que no lo sabia—Amanda se hace la victima como siempre suele hacerlo, algo en mi interior me dice que ella ya lo sabia y que lo hizo por hacerme algún tipo de mal pero no creo que sea capaz de tanto.

—Pues ahora ya lo sabes—le dice Marcello molesto fulminándola con la mirada, si el me viera de esa manera estaría aterrada—, vete por favor.

—Lo siento Irisha—se disculpa y le sonrió medio, ella sale del comedor.

—¿Estas segura de que no bebiste nada?—pregunta Marcello preocupado, no me había dado cuenta de que se encontraba de rodillas a mi lado de la mesa, acaricio sus mejillas con suavidad.

Corazón Oscuro (Libro 1 de trilogía "Latidos del corazón")Donde viven las historias. Descúbrelo ahora