24- Hasta cuándo

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Pov Berli.

Los aplausos cesan cuando Alex da golpecitos en el micrófono y otro reflector va a él, y se hace un silencio completo. Mis ojos no la abandonan y absorben la intensidad de los suyos con mi corazón en el pecho cuando su tono llena todo el auditorio.

- Sean Bienvenidos en esta su noche especial- comienza y se hace ruido apollandolo por parte de los presentes y Tara a mi espalda que me acerca mucho más al auditorio a los asientos delanteros.

Quiero detenerla pero cuando menos la espero ya estamos mas cerca de Alex.

- Y les doy las gracias por haberme apoyado está noche en recibir a una de las alumnas más integrales de toda la carrera de Diseño; la cual a parte de formar parte de la campaña publicitaria de Lencería del concurso de este año, abriendo paso a las tallas grandes en Europa con gran éxito en el modelaje, recaudando más de 7 mil k de visualizaciones-

Jadeo cuando se detiene y me sonríe para continuar hablando.

- Realizar un trabajo magnífico como pasante en el área de Diseño. Y ganarse un contrato por dos años y se espera que más en América, debido a su mismo éxito.

- Oíste Berli- suelta Tara emocionada- ¡Esa es mi amiga!- grita a la multitud y la decana le da una severa mirada junto a Alex por interrumpir lo. Varias personas exclaman sorprendidos otras en cambio murmuran.

Entre ellas la voz de Ashley en la multitud la cual reconozco muy bien.

- ¡Eso es trampa!.

- Señorita Asfrod por favor- la reprenden y Alex continúa hablando.

- Como decía la señorita Adams es nuestro título de oro de este año, nuestro diamante en bruto - sonríe haciendo que mis ojos se nublen, miles de emociones me abarcan cuando me aplauden una parte y otra protesta.

Es como un volcán de emociones que no puedo gestionar y siento que me falta el aire.

- Sácame de aquí - le pido a mi amiga en una súplica y está a punto de refutar cuando colocó una mano apretando una de ellas.

- Por favor Tara.

Mi amiga asiente y se gira para llevarme fuera del lugar cuando Ashley se atraviesa en nuestro camino aprovechando el caos.

- ¡Tú maldita gorda!- me empuja por el hombro y Tara se pone frente a mí dispuesta a arrancarle sus extensiones rubias pero la detengo.

- Seré gorda- respiro cogiendo fuerzas y cerrando mis manos en puños- Pero al menos no hago sentir mal a los demás para creerme mejor.

Sus pupilas se dilatan y sus dientes castañean ya que no sé esperaba mis palabras. Normalmente siempre fui las que callaban ante su crueldad. Pero algo dentro de mí explotó en ese accidente y ya no soy la misma mujer de antes .

- Cómo te atreves, tú... - intenta volver a atacarme pero soy yo la que toma las riendas de mi sillon y voy contra ella, atropellando su vestido por lo cual chilla y mi amiga ríe.

- Vamos Tara- le digo y ella me guiña un ojo orgullosa y empuja a Ashley al pasar tirandola al piso y uno de sus clones la recoge.

Salimos rápido del teatro y la limosina está en el mismo lugar esperándonos. Ya dentro siento que puedo volver a respirar, cuando la adrenalina pasa y las lágrimas corren por mi mejilla.

Unas de decepción por Alex que no corrió tras de mí.

Otras por odio hacia mí

Odio hacia ese accidente

Odio de ver mis sueños pero no como quería vivirlos.

Entonces solo me dejó ir y Tara me da mi espacio, lo cual agradezco mientras avanzamos.

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Cierro los ojos en parte del trayecto, y los abro cuando nos detenemos; pero no precisamente en mi casa.

- ¿Dónde estamos?- me giro hacia Tara la cual me da una mirada de disculpa ya que ella sabe exactamente que pasa.

- Está es tú última parada Berli y espero que me ames más por esto y no me odies-

Me baja entre ella y el chófer en lo que parece una playa con un muelle antes de que pueda protestar y el hombre me conduce a través de la madera y las farolas iluminadas, dejando a Tara atrás que solo me grita que confíe.

Es tanta la belleza del mar nocturno, la brisa, y de pronto el sonido de lo que parece violín me sorprende.

Y lo que menos espero es precisamente encontrarme a Alex tocando dicho instrumento, con una perfección absoluta, al lado de una mesa con velas y varios camareros a su alrededor que la llenan.

Reconozco en seguida la melodía de una de mis canciones favoritas. Lo cual acelera aún mis latidos, mientras absorvo todo de este hombre que parece salido de otra planeta, con el mismo traje del auditorio. Concentrado entre la suavidad de su música y mis ojos. Es como si me hablara con una sola mirada y tocará cada parte de mí.

Termina la melodía y antes de que pueda huir ya estamos solos y me entrega una rosa roja arrodillandose frente a mí poniendo ambas manos a mi alrededor.

- ¿Hasta cuándo piensas huir de mí esposa?- exige con su voz masculina fuerte que estremece cada una de mis células.

- Hasta cuándo piensas esconderte, hasta cuándo te vas a negar a vivir- me toma por el mentón obligando a mis ojos a qué no lo abandonen mientras continúa hablando- Hasta cuándo nos vas a tener así Berli ¡Hasta cuándo!.

- Yo...- aprieto los labios y por más que las lágrimas las quiera contener aún así el sabor salado cae entre mis labios.

- Shhh, déjame terminar - coloca un dedo en mis labios- Porque no hay justificación para este infierno de vida a la que me estás condenando, y no importa el hasta cuándo en realidad porque te estaré esperando todo el tiempo que haga falta. ¿Sabes por qué?

Niego cerrando mis párpados.

- Yo te amo Berli- grita- Te amo-

Su voz hace eco en la noche, y por un momento dejo de respirar absorbiendo sus palabras cuando sus labios reclaman los míos, su boca impacta con la mía, mordiendo mi labio inferior abriéndome para él y conquistando cada parte de mí en un beso apasionado, mucho más intenso que cualquier otro que nos hallamos dado antes.



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