Berli
La vida es el hermoso misterio que enfrentamos cada día. Y las piedras que se atraviesan en nuestro camino son la fuerza para ser mejores. Para superarnos y crear esa coraza interna- externa que nos hace ser nosotros mismos.
Mientras estoy en los brazos de Alex Hamilton y miro sus ojos, siento que todo vale la pena. Y que Dios tiene caminos extraños que nos llevan a donde menos esperamos. Pero todo lo vale, desde su olor, la manera en que me mira, que me besa, lo que hizo por mí.
Incluso cuando mis inseguridades dan paso y lo miro directamente rompiendo el silencio que nos embarga en la noche.
- ¿Por qué yo?
Su rostro se muestra confundido ante mi pregunta.
- ¿Por qué yo Alex? Por qué el gran Ceo de lencería se fijaría en mí.
Me intento apartar de sus brazos, mientras la ansiedad me recorre, con mi corazón latiendo a mil. Mientras temo que todo esto se derrumbe, consumida por mis miedos.
- La pregunta realmente sería por qué no tú Berli- me toma de la barbilla haciendo que nuestros ojos colisionen para continuar hablando - Es verdad que cuando supe de la existencia de ese contrato lo primero que pensé es que serías una arribista, luego te conocí y vi que eras un terremoto categoría cuatro- me saca una sonrisa y el se relame los labios acariciando mi mejilla.
- Y ahora mismo para mí eres la mujer más perfecta del mundo, con tus curvas, tus sentimientos, tú sonrisa. No sé lo que es el amor Berlí. Pero si estar enamorado es este caos y todo lo que me haces sentir siempre serás tú. ¿Lo entiendes o debo gritarlo al mundo para que si me creas?- se levanta para hacerlo y lo agarro por el brazo riendo.
- ¡Estás loco!. Ven aquí - lo atraigo nuevamente a mis labios sintiéndome plenamente feliz.
#
Después de cenar y tener temas triviales. Alex me lleva a su auto y lejos de llevarme a casa de mis padres terminamos en la mansión.
Dónde nos acurrucamos juntos en el sofá y vemos una película elegida por mí después de múltiples debates. Pero ya a mitad de la peli me doy cuenta que solo la estoy viendo yo,ya que Alex solo me mira haciendo que me sonroje.
- Ya- pido avergonzada tapandome el rostro y el ríe a mi costa, por lo que le lanzo palomitas.
- No te cubras - protesta él como un niño pequeño para hacerme cosquillas, que me sacan resoplidos mientras me renuevo.
- Para- rio con todas mis fuerzas sintiendo que no puedo respirar pero Alex no se rinde con sus cosquillas hasta que en uno de los movimientos siento que se detiene, permitiendome al fin respirar pero de la nada me besa de una manera dulce, pausada, haciéndome sentir especial. Por lo que me derrito debajo de su peso.
Gruñe contra mi boca cuando se aparta dejándome en una burbuja. Y lame mi labio inferior de una manera tan sexi que se me escapa un jadeo de necesidad.
- No te detengas- pido cuando veo que cierra los ojos e intenta apartarse para darnos espacio. Por lo que lo atraigo de nuevo a mis brazos.
Y nos perdemos el uno en el otro entre caricias, suspiros robados, declaraciones, miradas.
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Amanezco con una sonrisa en mi rostro y las sábanas envueltas en mi cuerpo, buscando a Alex pero no lo encuentro cuando abro mis párpados. Pero igual me siento como en una burbuja de felicidad que no quiero que acabe nunca.
Justo en ese momento mi hombre sale del baño con una toalla envuelta en su cintura, luciendo como un modelo de revista de un comercial, mientras las gotas caen por sus pectorales perdiéndose, en un recorrido que me hace sentir sedienta.
- Buenos días dormilona - me sonríe acercándose a mi para inclinarse y besar mis labios, lo jalo hacia mi cuerpo haciéndolo caer sobre mí, riendo importandome poco su desnudez, ya que no somos dos extraños.
Estamos tan sumidos el uno en el otro, que el sonido de su móvil hace gruñir a Alex en frustración. Ya que la persona que lo está llamando no se rinde, y continúa.
- Más vale que sea importante - se aparta de mí un poco permitiendome respirar y contesta poniendo el altavoz.
- Buenos días señor Hamilton - saluda una voz extraña con autoridad - Soy el comisario Dixon encargado de las investigaciones del accidente de la señorita Adams.
Eso hace que me ponga más seria e incluso Alex cambia de gesto.
- Buenos días comisario, tienen algo nuevo.
- Precisamente de eso queríamos hablarle ya que por las cámaras todo apunta que no fue un accidente; y logramos atrapar al camión.
Esa última parte con lo primero hace que mi pecho se oprima horrorizada y Alex también está sorprendido y con ira por como cierra los puños. No puedo creer que alguien sea tan malo para provocar un accidente que acabo con una vida, incluso podía haber sido la mía misma.
- El camión se encontraba abandonado en una de las carreteras más alejadas de la ciudad, y el conductor fue hallado muerto.- explica el comisario.
- ¡Por Dios!- exclamó y Alex me hace un gesto para que me mantenga en silencio, por su cara el también está procesando toda esta información.
- Necesitamos que pasen por la comisaría usted y la señorita Hamilton, ya que todo está conectado. Necesitamos saber si tienen algún enemigo o han recibido alguna amenaza recientemente.-
- Está bien como usted diga comisario. En la tarde estaremos ahí y le diros todo lo que necesite saber.
Cuelga Alex despidiendose y lanza el móvil a un lado.
Ninguno de los dos sabemos que decir en medio del shock de tener un asesino en nuestras vidas y justo ahora que estamos muy bien. Que por fin teníamos algo de calma.
La única persona que se me ocurre pero no sé si sería capaz de algo tan siniestro es.
- Tú madrastra - susurro horrorizada.
Y Alex niega una y otra vez.
- No creo que sea capaz de llegar tan lejos por dinero. No puede ser- dice pero no está muy convencido.
Justo entonces recibimos un mensaje ambos a la misma vez.
Casi siniestro por el sonido de los móviles.
El juego a penas comienza
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Curvas Perfectas
RomansaAlex Hamilton es el heredero de la compañía número uno en lencería femenina y todo sobre moda. Es un negocio familiar que heredó de su tatarabuelo. Y con la muerte repentina de su padre, debe tomar su cargo como CEO; todo lo que siempre ha querido y...
