Berli Hamilton
Llevo dos dias en este lugar y esto se ha vuelto un círculo vicioso. La misma habitación, el monitor, los sedantes, estoy más dormida que despierta y sé que pasan las horas por un reloj qué hay en una de las paredes. Las lágrimas no me salen y solo miro al techo mientras soporto las duras palabras que tienen Clara y Ashley para mí.
Rezo porque Alex me encuentre y se termine esta pesadilla de una vez.
Hoy hay algo diferente ya que me retiran el suero y a pesar de que sigo amarrada es una enfermera la que me alimenta.
Al principio me niego y lloro.
———- Por favor ayúdame—— le ruego a la mujer.
Ella mira hacia la puerta antes de hablarme.
——— No puedo, ojalá pudiera, pero debe comer por su bebé——-
———-¡Estas mintiendo! Como puedes ser tan cruel——- me río y lloro.
Recordando como Clara y Ashley disfrutaron con mi sufrimiento. Aún siento como mi pecho arde. Y aún así la esperanza trata de aferrarse con uñas y dientes.
———Shhh, no grites, te digo la verdad. El golpe hizo que perdieras un bebé con el sangrado, pero aún conservas uno. Por eso te mantienen aquí, es el único heredero Hamilton después de tú esposo———
——— Con más razón déjame ir por favor, ayúdame . Mi esposo te dará el dinero que desees ———-
———- No puedo, pero por favor come, si no volverán a ponerte sueros y eso como quiera que sea no será lo mismo———
Asiento rendida y acepto las cucharadas que me da la mujer terminándome el caldo de pollo. No como mucho ya que mi estómago se satisface rápido, me entran náuseas pero logro controlarlas antes de poder vaciar el contenido ingerido.
Le pido ayuda una vez más a la mujer antes de verla partir y nuevamente estoy sola.
Pero con más fuerza para aguantar este calvario.
Alex Hamilton
Estoy en en área de visitas frente a mi madrastra, consiste en un cuarto con una mesa que nos divide. Sentándonos frente a frente. El guardia que la trae se sitúa a mi espalda alejado como una estatua en la habitación.
La mujer que siempre odie se sitúa frente a mí, más demacrada, pero sin perder su actitud altanera que la caracteriza. Aprieto mis puños en mi traje de la ira que me provoca, si fuera un hombre estoy seguro que nada me hubiera impedido sacarle todo a golpes.
———- Hola hijo, veo que te acordaste de tu madrastra——— sonríe y juro que veo en sus ojos que sabe por qué estoy aquí ya que su mirada es calculadora, su ceja se alza buscando una reacción en mí.
Tengo que respirar y controlarme para poder actuar con la misma frialdad y no perder la cabeza.
———- Dejémonos dé formalidades y dime qué es lo que quieres o mejor dicho cuánto quieres.
——- habló directo y su sonrisa se amplía aún más.
Sus manos esposadas se entrelazan encima de la mesa antes de hablar.
———- Me encanta esa actitud Hamilton, muy de tu padre sabes—— suspira y continúa hablando después de una pausa—— Aunque no lo creas si me llegue a enamorar de tu padre, era un hombre fácil de manipular y me complacía en todos mis caprichos, dinero por do quier la vida que siempre he merecido, hasta que decidió morir y olvidarse de mí.
——— Crees que tu discurso barato me importa. Me da igual si amaste a mi viejo o no. Lo único que me importa es mi esposa y mis hijos——-
——— Si lo sé, a pesar de todo eres igualito a él, con la única diferencia que no supiste valorar a mi hija.
——— Da igual eso, dime qué quieres—— la interrumpo.
——— Para empezar quiero que pongas la empresa a nombre de Clara, toda la fortuna de los Hamilton———
Me río a carcajadas como una risa nerviosa que la hace fruncir el ceño.
——— Todo por dinero——-suspiro——- Esta bien lo haré, pero primero quiero una prueba algo que me garantice que mi esposa está viva y los bebés también, y la quiero en estas 24 horas; si no puedes ir olvidandote de todo, tú y tú enferma hija. Y me aseguraré de que te pudras en la peor cárcel del país, así como le daré caza a tu hija. ¡Es mi última palabra!——- sentencio levantándome furioso.
Me cuesta todo de mi controlarme y dejarla ahí a pesar de que me llama a gritos. Pero ya estoy dirigiéndome hacia la puerta con paso decidido. Con una armadura de acero que protege mis miedos, mi desesperación todo lo que quiere hundirme en este momento pero no puedo permitirlo.
Uno de los guardias me indica pasar hacia el cuarto continuo donde se encuentra el Inspector, mirando toda nuestra interacción a través del gran cristal.
——— Actuaste bien ahí señor Hamilton——
Asiento sentándome a su lado.
——¿ Crees que funcione?—— lo miro, mientras su mirada está fija en mi madrastra.
Y a pesar de toda la rabia, todo estos sentimientos quiero creer que es mi esperanza para recuperar a mi esposa sana y salva.
Mi única esperanza .
——— Tiene qué funcionar señor Hamilton.
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Curvas Perfectas
RomantikAlex Hamilton es el heredero de la compañía número uno en lencería femenina y todo sobre moda. Es un negocio familiar que heredó de su tatarabuelo. Y con la muerte repentina de su padre, debe tomar su cargo como CEO; todo lo que siempre ha querido y...
