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Alex. Hamilton
Los mensajes escalofriantes se han detenido por tres meses. No sé si eso signifique algo. Aún mi equipo no ha podido dar con el causante. Quiero pensar que solo se trata de un estúpido que lanza amenazas al azar y no actúa, tratando de asustarnos.
Pero es algo que no voy a permitir, y menos con la vida que tengo con mi esposa Berlí Hamilton. La cual me sonríe desde la tarima de nuestra empresa, dando el discurso ignagurativo para el próximo concurso de Curvas de este año. Inspirando a nuevas mujeres a sentirse seguras con su cuerpo, así como jóvenes de nuestra universidad.
Esto me hace recordar ese momento cuando la conocí, ese beso accidental marco un antes y un después, y se me escapa una sonrisa recordandolo. Countorning se encuentra a mi lado y aplaude con más fuerza que los presentes cuando mi mujer termina sus últimas palabras, trayendome a la realidad. Dónde me uno , acercándome a mi hermosa mujer, con su cabello en ondas enfundada en un vestido rojo como me gusta, con un escote que me tiene mal desde la mañana.
La beso fugazmente cuando estoy junto a ella y me giro hacia los presentes con su mano en la mía.
- Cómo bien dice la señora Hamilton la belleza es relativa, única, perfecta en su modo. El concepto de este año será algo diferente y depende de ustedes. Desde hoy queda ignagurado el concurso- concluyó alzando una copa de champagne que me ofrecen como todos y brindo antes de beber ante los aplausos.
Las pasarelas de Berlí comienzan a adornar los proyectores del teatro de la empresa así como sus primeras fotos y no me pierdo como sus ojos siguen con ese brillo, casi como si fuera la primera vez que se ve así misma. Y contiene la respiración emocionada. La abrazo por la cintura colocándome a su espalda y me sonríe haciendo que mi corazón lata como el hombre más feliz del planeta.
Su campaña que ha sido todo un éxito y la inspiración de muchas mujeres.
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Después de la presentación oficial nos dirigimos hacia la fiesta con los inversionistas y trato de secuestrar a mi mujer para mí solo pero no me dejan. Y mi fiel amigo se burla de mi situación, pero así como está desaparece y un grupo de inversores de América enfrascan a mi esposa en una conversación sobre un nuevo contrato.
Y me quedo solo en busca de una bebida. Me dirijo al bufé cuando una mujer choca conmigo derramando su copa de vino encima de mi raje.
- Perdona, oh lo siento ¡Qué torpe!- intenta limpiarme con una servilleta que le quita a un camarero pero solo hace más desastre.
- Tranquila no pasa nada- suelto sin mirarla cuando por dentro estoy que hecho humo porque odio estás fiestas y lo que más deseo es volver a la mansión con mi esposa.
- Insisto es mi culpa, perdóneme, es que iba. Olvidalo ...- tropieza con sus palabras y se ríe.
Tiene un acento medio italiano que me hace levantar la cabeza, y me encuentro con una morena de ojos verdes y con un vestido del color de sus ojos. Es esbelta y me imagino que debe ser una modelo.
Pero lo que llama mi atención no es eso si no la mujer que se acerca hacia nosotros.
- Alex - es lo primero que sale de sus labios con una sonrisa.
Que no sé si será amable o me traerá problemas.
- Clara - digo en modo de saludo y la reparo como ella lo hace conmigo.
Sigue como siempre es una mujer hermosa, cada mujer es hermosa a su modo. Y Clara en su momento fue parte de mi mundo, pero Berli es mi mundo y eso no tiene comparación.
- Sigues tan apuesto como siempre - intenta alcanzarme a darme un beso pero retrocedo un paso deteniendola en el acto.
- Tú te ves bien- le respondo por cortesía - Sigues igualita.-
Ríe con mis últimas palabras sonrojándose.
- Gracias, me enteré de que te casaste Felicidades, aunque no dejo de pensar que pudimos ser nosotros.
- No creo- respondo cortante.
Y eso la molesta pero lo disimula con una sonrisa y la chica a su lado se aclara la garganta llamando la atención hacia ella.
- Perdón nuevamente, soy Dina señor Hamilton - se disculpa presentándose - Seré candidata para su concurso.
- Te deseo lo mejor Dina, si me disculpan- me alejo de ambas.
Sin querer seguir en ese ambiente tenso.
Mi esposa me espera y algo me dice que sabe bien quién es la rubia que dejó atrás.
Busco algún indicio de enojo en su rostro pero lo único que hace es preguntarme si estoy bien y cuando asiento me besa mejorando mi humor.
- Largemonos de aquí- propongo y ella ríe de acuerdo.
Saliendo ambos de la mano.
Volviendonos un perfecto caos cuando estamos en casa ya que las ropas sobran, cuando le hago el amor a mi esposa y terminamos duchandonos juntos, comiendo y viendo la tele abrazados.
Cosas tan simples que hacen que la vida valga la pena.
Nada podría joder estos momentos.
Pero la alarma de incendios de la mansión hace que nos despertemos asustados y no solo eso si no el grito espantoso que suelta mi esposa ante la imagen dibujada frente a nuestra pared de cama.
Maldición
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Curvas Perfectas
RomansAlex Hamilton es el heredero de la compañía número uno en lencería femenina y todo sobre moda. Es un negocio familiar que heredó de su tatarabuelo. Y con la muerte repentina de su padre, debe tomar su cargo como CEO; todo lo que siempre ha querido y...
