01-Cachorro

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Había huido.

No sabía muy bien cómo lo había logrado, pero había huido.

No podía regresar, ni quería tampoco, pero sabia que los hombres que lo estaban escoltando a la casa de su nuevo pretendiente no lo iban a dejar ir tan fácil, y menos con un plan tan tonto como el de bajar la ventanilla poner la escusa de que ”necesitaba aire fresco”, cambiar a su forma de lobo y correr hasta perderlos… Pero por ahora estaba funcionando.

Corría rápidamente, con sus patas haciendo el menor ruido posible en la oscuridad, aquel repentino corte de luz lo estaba ayudando enormemente, y el hecho de actuar como un tonto mimado con los guardias también estaba sirviendo.

Porque, ¿Qué se puede esperar de un joven omega que nunca tuvo que hacer nada en la vida?

A pesar de eso, Carlos Sainz no era el inútil que todos veían.

Si bien su plan no era muy elaborado, había pensado en varios detalles, como perderlos en el barrio pesquero de la ciudad, así su olor se camuflaba más, se había revolcado en un par de charcos para disimular su aroma, y se sentía completamente asqueado.

Por otro lado, se había puesto perfume antes de salir con la escusa de ‘estar presentable’ para otro de sus pretendientes.

Y por último, se revolcaba en la basura del barrio para disimular aún más su olor.

Su aroma natural era muy dulce, Carlos olía a manzanas y caramelo, siendo este ultimo mas distintivo, era muy empalagoso para cualquiera, y era su peor enemigo en aquella huida.

Pero a pesar de eso corría libre.

Todo iba a la perfección, y cada vez su lobo podía sentir más y más cerca a su Destinado.

Siguiendo a su corazón, agitado en su pecho, podía sentir la presencia que tanto lo atraía desde hacía tiempo.

Según él (y respaldado por su abuelita), su alma predestinada.

A pesar de que lo sentía bastante lejano, nunca había estado tan cerca, así que, casi probando su suerte, intento llamarlo.

El llanto vino desde su corazón, pero no salió por su hocico, se mantuvo en su interior, con la esperanza de que sea escuchado.

A pesar de que no conocía esas calles sabía hacia dónde ir.

Siguió llorando en su interior para que el otro lobo lo encontrará, hasta que sintió que estaba en peligro y que debía esconderse, al ver las sombras que lo seguían desde atrás, se refugio en un callejón.

Escuchar las voces de sus guardias sólo lo asustó más, y por un momento temió que lo hubieran encontrado, pero los hombres siguieron por otro lado, él los vio pasar, escondido tras unas bolsas de basura apestosas.

La presencia de la otra persona fue lo que le dio tranquilidad, lloró una vez más por quien se encontraba a unos metros de él.

Carlos escuchó los pasos acercarse.

De nuevo, Charles tomó la bolsa de basura, sin nadie esta vez para despertarlo, la corrió bruscamente, con su lobo interno despierto y arañando por proteger a su algo.

Vio con confusión la bola de pelos que se escondía tras la basura, de un pelaje blanco sucio, un cachorro canino alzó la vista hacia él.

Sus ojitos de perrito triste, de un cálido color marrón, hicieron a Charles querer protegerlo ante toda costa.

Sin pensarlo y sin importarle ensuciar su ropa, tomando al animal en brazos, acarició bajo el mentón a la criatura, sitió su lobo en su pecho, como si estuviera contento, como si estuviera haciendo lo correcto.

𝑫𝒆𝒍𝒕𝒂[𝑪𝒉𝒂𝒓𝒍𝒐𝒔] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora