De regreso, en todo el camino hacia el departamento, Charles no soltó la mano de Carlos, aunque esta vez, el omega estaba seguro que era a propósito, porque el otro solía mirarlo cada tanto, sonreírle y dejar un beso en su mano con cariño.
Un domingo temprano, con todo el exterior abrigado en nieve parecía la excusa perfecta para que nadie saliera de su departamento, y los pasillos del edificio estaban tan vacíos que daba la sensación que todo el mundo los habían dejado para que ellos hagan lo que quisieran.
Charles apenas terminó de cerrar la puerta con llave cuando Carlos volvió a lanzarse sobre sus labios, sonriendo y respondiendo al instante, mientras comenzaba a quitarle prenda por prenda al otro, dando pie a que el omega hiciera lo mismo.
El camino hacia el dormitorio fue regado de ropa de abrigo que ahora era innecesaria, Charles alzó el cuerpo de Carlos, y este enganchó sus piernas alrededor de las caderas del otro, sin dejar de besarlo.
El omega comenzó a frotar su hombría contra la parte baja del estómago de Charles, haciendo un esfuerzo para llegar hasta el miembro del más rubio, provocando que este suelte un jadeo contra sus labios.
Charles dejó a Carlos sobre la cama, de forma suave, pero se sorprendió cuando el omega fue un poco más brusco al girar sus cuerpos, cambiando de posiciones.
La sonrisa en los labios de Carlos ya no era tan adorable, sino más atrevida.
El chico no le permitió hablar, quitando su remera para luego hacer lo mismo con la de Charles, para continuar bajando los pantalones y el bóxer del otro, mirando el miembro semierecto con un brillo en los ojos.
Charles vio cómo el otro se relamió los labios y supo que Carlos no pediría permiso, el omega acercó su boca para pasar su lengua desde la base hasta la cabeza del dote de su mayor, haciendo que este gimiera bajo, mordiéndose el labio con fuerza.
Carlos lamió un par de veces la cabeza, jugando con su lengua con la misma cuando esta que comenzó a gotear presemen.
Sintiéndolo cada vez más duro y erecto, metió todo el largo en su boca, ahuecando sus mejillas, succionando mientras pasaba su lengua sobre el mismo.
Escuchaba los gemidos bajos de Charles, acompañando sus jadeos, que no llegaban a silenciarse del todo por el miembro en su boca, subiendo y bajando, haciendo presión con sus labios alrededor del mismo.
Sintió los dedos del mayor enredarse en su pelo, dando leves caricias en su cuero cabelludo mientras lo ayudaba con el ritmo, Charles sentía que no iba a aguantar mucho más tiempo sin venirse en la boca de Carlos, aunque no le disgustaba la idea ni un poco.
De golpe, Carlos se retiró del miembro de Charles, haciendo que este abriera los ojos, viendo al omega acercarse con una sonrisa pícara, mientras se lamía los labios, notó que Carlos ya no tenía sus pantalones, quedando ambos desnudos, pero el chico se apoderó de sus labios, creando un beso húmedo, algo salado, y llenó de sensaciones que hizo a Charles cerrar los ojos para hundirse más profundamente en ellas.
Sin cortar el beso, Carlos acomodó el miembro de Charles en su entrada, húmeda, pidiendo consolarse, comenzó a bajar sobre él, soltando un gemido tanto de placer y de dolor por su cavidad aún estrecha.
Ante ese sonido, Charles abrió los ojos para mirarlo con preocupación, su lobo también, ninguno de los dos quería lastimar a su omega, tomando su mano para entrelazar sus dedos.
-E-Estoy bien- respondió Carlos con una sonrisa, algo entrecortado por su respiración agitada, sintiendo el cambio de actitud de Charles.
-No quiero que te duela- dijo el otro, mirándolo a los ojos, dejando una caricia con el pulgar en su mano-. No quiero lastimarte.
Carlos sintió su pecho florecer, y no sabía cómo podría haber dudado si Charles lo quería o no, luego de esas palabras, de eso tono tan suave y de los ojos tan sinceros que se mantenían sobre los suyos.
Besó con una sonrisa los finos labios de Charles, no fue un beso como el anterior, este era de puro cariño.
Se separó para acercarse al oído del mayor.
-Quiero sentirte hasta mañana, Charles- susurró, causando un pequeño escalofrío al castaño.
Esta vez fue Charles quien tomó los labios del otro, mientras esté continuaba descendiendo por su miembro con lentitud, ahogando los gemidos con el beso.
Aún sintiendo que a Carlos le dolía, apretó su mano con protección, callándolo cuando el omega quiso disculparse al morder su labio sin querer cuando el dolor superó un poco el placer, hasta que todo el falo quedó dentro de él.
Charles sonrió con orgullo, viendo a Carlos con el rostro totalmente enrojecidos, los labios hinchados en una sonrisa y el cabello el revuelto, pensando que era la mejor imagen que podía ver en su vida.
Moviendo sus caderas sobre Charles, causando suspiros pesados, hasta que su entrada se adaptó, comenzando a subir y bajar sobre el miembro, de a poco en principio, subiendo un poco más cada vez, dejándose caer cada vez más rápido, más brusco, con ganas de más, gimió fuerte cuando comenzó a golpeando en su punto.
Debajo de él, Charles cerró los ojos, concentrándose en la sensación de Carlos saltando sobre él, en los gemidos fuertes del omega, corriéndose dentro de él por segunda vez, escuchando el suspiro de placer del chico al sentir la calidad de la esencia de su alfa dentro suyo.
Charles abrió los ojos, irguiéndose un poco, con el nudo formándose dentro de Carlos, uniéndolos, frunció el ceño cuando notó que Carlos no había acabado.
Moviéndose despacio, para que el nudo no lastimara a Carlos, se sentó en la cama, rodeando la espalda baja del omega, apoyando una mano en su cintura, tomó el miembro de Carlos con su otra mano, ganándose una mirada del omega.
-Si llegué, tu también llegarás- dijo Charles, impidiendo que Carlos dijera algo, comenzando a subir y bajar su tacto sobre el miembro del omega, jugando con su glande, girando su mano para tocar de todos los ángulos, haciendo a Carlos gemir de nuevo.
Acariciando sus glúteos al mismo tiempo, besando sus clavículas y parte de su pecho, llegando hasta debajo del collar, dejando marcas y besos, hasta sentir a Carlos tensarse, cortando sus respiraciones-gemidos, y luego relajar su cuerpo a tiempo que dejaba salir su esencia.
Apoyando su frente sobre el hombro de Charles, giró su rostro para tocar el cuello de su alfa con su nariz, frotándose, era una actitud que tenían los omegas para marcar a su alfa con su olor, dejando unos besos en este de paso, el lobo de Charles estaba contento de que su omega lo marcara.
Alzó su rostro para quedar frente al de Charles, apoyando su frente contra la de este, moviendo su cabeza para frotar sus narices, el mayor rio con ternura, sentía a su lobo saltar con alegría dentro suyo, ambos estaban felices de estar junto a su omega.
Charles abrió los ojos para admirar el rostro de Carlos con una sonrisa, acomodó sus cabellos, apartando los de su enrojecidos y adorablemente rellenito rostro, besó sus labios suavemente, para separarse a los segundos y volver a mirarlo con admiración.
Carlos no podía evitar sonreír al punto en sus ojos eran dos líneas, presionados por sus abultadas mejillas.
-Carlos-lo llamó el mayor, acariciando sus mejillas dulcemente-, me gustas.
Carlos rio un poco.
-Ya lo sé, Charles.
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𝑫𝒆𝒍𝒕𝒂[𝑪𝒉𝒂𝒓𝒍𝒐𝒔]
FanfictieDonde Carlos es el omega más deseado del momento y charles un delta solitario. °Charles[activo] //°Carlos[pasivo] °Charlos Adaptación autorizada, todos los créditos a @Junchi95
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