21- Tu Prometido

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-¡Joven Lando!

Costó varios llamados para que escuchará el tono preocupado de su mayordomo, haciendo que saliera de la habitación apresurado, para encontrar al señor en el pasillo.

El hombre habló con la respiración agitada de correr.

-El señor Pierre Gasly , acaba de informar que encontraron a Carlos Sainz.

Lando alzó las cejas con emoción, le agradeció al hombre y se apresuró a subir las escaleras para el primer piso, donde Max Verstappen se hospedaba, ya que el rubio le había insistido bastante hasta que había aceptado quedarse allí.

Pierre Gasly, alfa, tan fuerte como si olor a madera y un poco a tabaco, era uno de sus mejores guardias personales, y el que había puesto a cargo para la búsqueda del omega, con ayuda de agentes de policía, habían pasado los días. recorriendo la zona donde más posibilidades tenía de aparecer el chico.

Tocó la puerta firmemente hasta que el rubio abrió, con cara de malhumorado, aunque antes de que pudiera mandarlo a la mierda Lando habló.

-Encontraron a Carlos.

Max tardó un poco por la sorpresa para sonreír, aplaudió, agradeció que el omega haya aparecido.

-Pierre tiene órdenes de traerlo acá- dijo Lando-¿quiere esperarlo conmigo abajo? Están en camino.

Max sólo ascendió, haciendo señas para que lo deje pasar, bajando las escaleras detrás de él.

No tardó mucho tiempo para que la entrada de la casa Lando volviera a llenarse de personas, tanto paparazzi y reporteros, como gente curiosa, y era por esas situaciones que lo hacían preguntar cómo obtenían la información tan rápido y de dónde.

Aunque en cuanto el auto negro, de vidrios oscuros, acompañado por una patrulla policial pasó las rejas negras de la entrada al pequeño parque frontal de la mansión, a pesar de que los flashes de las cámaras dispararon, Lando, Max y los empleados del joven. Jung se olvidaron completamente de ellos.

Primero bajo Pierre, del asiento trasero del auto negro, tirando una correa de dónde bajó un lobo blanco, hermoso, casi brillante.

Lando abrió los ojos a los demás al verlo, algo impresionado.

Max también lo estaba, aunque sonriendo con agradecimiento, había conocido al omega, le caía bien y quería que estuviera a salvo.

Entraron a la mansión, apresurándose un poco para no estar más expuestos a las cámaras.

-No ha querido cambiar- fue lo primero que dijo Pierre, con una mueca.

Lando vio al lobo, sentado con la cabeza gacha junto a su guardia.

Se acercó, agachándose frente a él, aunque el omega sólo bajo más la cabeza, mirando hacia un lado.

El olor del omega era muy fuerte, muy dulce, casi empalagoso, aunque ni llegaba a ser del todo molesto.

El pelinegro apoyó su mano sobre la cabeza del lobo, acariciando sus orejas, aunque las corrió cuando el omega gruñó.

Escuché la risa de Pierre.

-Tonto, no es un perrito, es un lobo.

-Es una persona- corrigió Max, haciendo que la mirada de los presentes se pose en él-y creo que necesita un poco de privacidad- echó una mirada a todo el personal de Lando que estaba innecesariamente allí, ocasionando que todos se fueran, a excepción de los dos policías y Pierre.

𝑫𝒆𝒍𝒕𝒂[𝑪𝒉𝒂𝒓𝒍𝒐𝒔] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora