Caminando torpemente por el pasillo, arrastró los pies hasta que llegó al comedor.
-La bella durmiente despertó- escuchó, y miró con algo de odio al pelinegro que pasó junto a él, bastante alto, atractivo y muy parecido a Isa para su gusto.
Un gruñido bajo hizo que el chico se encogiera un poco.
En menos de un segundo, sintió unos brazos rodearlo en un abrazo, apretándolo lo suficiente como para hacer parecer una mueca en su rostro.
Enfocó su vista en el cabello rubio de quien lo abrazaba.
-Max, vas a romperme-murmuró, con apenas aire por la fuerza del abrazo.
Su hermano lo soltó al instante, alejándose un poco, para aún sosteniéndolo por los brazos, murmurando un “Lo siento” varias veces, mientras sonreía.
Charles respiró el olor familiar del rubio, arrugó un poco la nariz, nunca había sido su aroma favorito, y era más fuerte de lo que recordaba.
El castaño se acercó, sonriendo, para luego que Max dejara de pedir disculpas.
-¿Qué te has hecho en la cabeza? -murmuró, mirando aquel castaño oscuro que lo hacía ver más pálido de lo que estaba.
-¿Y quién habla? Tu corte es horrible -contraatacó.
Max rio, lo volvió a abrazar, Charles hizo un esfuerzo para devolverle el gesto, el sueño se había despejado y su cuerpo volvió a doler, así que el sólo movió sus brazos le dolía.
Al separarse, el rubio se frotó los ojos, despejando una lágrima, cosa que de alguna manera le dolió a Charles.
-Tienes que tomar algo- le dijo Max, un poco más tranquilo-¿puedes caminar? ¿Te ayudó?
Charles negó, por más que le hubiera servido la ayuda de su hermano, quería hacerlo solo, por orgullo.
Al llegar a la mesa, se sorprenderá cuando Isa acomodó una silla para que se siente.
-¿Quieres un té?- preguntó la rubia-Normal, saborizado, con miel… ¿o prefieres una chocolatada?
Charles pensó un momento.
-Creo que quiero algo que me haga más dulce… Chocolatada-dijo-, por favor.
Isa ascendió, fue hasta la cocina para preparar lo que le había pedido.
Al volear, se encontró con la mirada de Max sobre él.
-¿Sabes cuánto te extrañamos?
“Mierda” pensó, Charles frunció sus labios en una mueca, sabiendo que el otro iba a empezar la conversación que no quería tener, no sabía si había creído que duraría más tiempo sin hablar del tema o qué, pero no se sentía listo.
-N-No puedo-
-ya lo sé, Char- lo interrumpió-Dios, ¿Crees que no lo sabía? Nuestra familia es de las más importantes en Mónaco, ¿Crees que no contrataríamos detectives privados? ¿O que no mandamos a unos cuantos a golpizas porque no querían hablar?
El castaño quiso desaparecer, cerró con fuerza los ojos, frotando su rostro.
-¿Por qué no nos dijiste? ¿Por qué te fuiste sin más?
Charles negó varias veces.
-No quería decirlo- murmuró- Es vergonzoso, es horrible, me sentí mal conmigo mismo… No quería que me vieran como una vergüenza.
-¿Preferías dejarnos?- El tono de Max era firme- ¿Sabes todas las posibilidades que pensamos de lo que había pasado? ¿Qué habías muerto, que estabas secuestrado en algún lado? ¿Sabes todo lo que pasamos para al final consolarnos con la idea de que sólo estabas desaparecido?
Charles sintió que podría llorar en cualquier momento.
-¿No podías pensar en otras opciones?-continuó-¿Qué nos iba a doler más? ¿Qué es un delta o que posiblemente estés muerto?
Se hizo un silencio incómodo, quizás Max había hablado un poco más alto de lo que debía, y Isa lo había escuchado.
Con algo de miedo porque la chica lo supiera, Charles miró tímidamente hacia donde estaba la rubia, quien no hizo ningún gesto.
Dejó la taza humeante de chocolatada sobre la barra, para luego rodearla y dejártela frente a Charles.
-No la tomes muy rápido-advirtió-. No quiero que devuelvas mi casa, y menos en el comedor.
Charles frunció el ceño, tomando la taza caliente entre sus manos, calentándolas.
-¿Qué hago en tu casa?
Isa alzó una ceja.
-Te desmayaste en medio de la calle y el lugar más cercano para dejarte descansar era este-replicó-, además de que la jefa podría tratarte.
-¿La jefa?-repitió
-Mi madre-aclaró Isa, en todo obvio-, es enfermera.
Charles asintió.
-Pero tal como yo, va a cobrarte-dijo la rubia con una sonrisa-. Y como hoy era su día libre será el doble.
Charles suspiro con cansancio, por otro lado, Max rio un poco.
-Qué lindo humor-dijo el rubio con sarcasmo.
La puerta de la casa se abrió, entrando Charlotte de forma apresurada, limpiando sus pies en la alfombra con ganas mientras cerraba con fuerza la puerta.
-¡Ya despertó!-dijo Charlotte con una sonrisa.
-¿Tú también vives aquí?-dijo Charles en tono molesto, sentía que no tendría paz en esa casa.
-Tiene una copia de la llave, viene cuando le plazca-se metió Isa.
-Pasó más tiempo aquí que en mi casa, así que, sí, algo así-respondió, acercándose a la mesa, dejó una bolsa con caramelos y paletas frente a Charles-. Algo dulce te va a hacer bien, Charles .
El castaño arrugó la nariz, viendo todos los caramelos que había.
-Si no los quieres no tengo ningún problema en quedármelos-dijo Charlotte, con una sonrisa, mientras se quitaba unas capas de abrigo.
Sin entender todavía tanta hospitalidad, Charles se concentró en tomar su chocolatada en silencio, mirando hacia la mesa sin decir nada.
En un momento sonó el celular de Max, el pelinegro se alejó del comedor para hablar.
En cuanto se fue, Charles alzó la vista hacia Isa, sentando al otro lado mesa, viendo su celular.
-Tú… ¿Escuchaste?
La rubia alzó la vista.
-¿Lo que dijo el rubio?- preguntó-Sí-se encogió de hombros-, no es nada malo, Charles. Mi padrino también lo es- dijo, el castaño estaba algo impresionado por el tono suave de la chica- En parte lo sospechaba. Aunque tú eres un poco diferente al resto de deltas…
Charles miró su taza media vacía.
-Pregúntale a cualquiera-continuó la rubia-tienes olor a alfa, gruñes como uno… Sólo eres un flacucho.
Charles se ofendió por ese adjetivo.
-No soy un flacucho-objetó-, no me sobre nada, a diferencia de-
-Calla-Charlotte aplaudió una vez a poco centímetros de su rostro, haciendo saltar un poco en su silla-. Mi Isa tiene curvas, en cambio a ti te ponen en cuatro y hacen una mesa.
Charles se ofendió más que antes.
-¿A quién van a poner en cuatro?- preguntó Max, guardando su celular en sus pantalones mientras se acercaba a la mesa.
-A nadie-respondió rápidamente Charles.
Max se sentó a su lado.
-No sabía que eras de ese tipo, Charlie-dijo con burla.
- No – Charles lo golpeó en el brazo con el puño, haciendo que Max se riera con algo de dolor.
Charlotte notó a Isa encogerse un poco ante la voz de alfa de Charles, aunque no estaba dirigida hacia ella, inconscientemente, la pelinegra gruño un poco para defenderla, pero cubrió su boca cuando los otros chicos la miraron.
-Lo siento- murmuró-. Pero no uses la voz de alfa en esta casa.
Charles ascendió, aunque por más que él aceptara no usarla, no creía decir lo mismo de Max.
De jóvenes si hermano era algo cerrado con la gente, y bastante educado y formal con todos, aunque Charles había notado el cambio del rubio en apenas ese rato.
No podía culparlo, él tampoco era el mismo de hace dos años.
Ni siquiera el del mismo de hace un par de semanas.
-Charles, tengo que irme -dijo Max colocando una mano sobre su hombro-¿Quieres que te lleve a algún lado?
Charles pasó su mirada de las chicas hacia su hermano.
-¿Podría ir hasta mi departamento?
Un poco fue preguntado para Isa, que no sabía si la madre de la chica lo dejaría ir, ni siquiera lo había revisado de nuevo.
Max asintió.
-Temo que no.
Se giró para ver a aquel pelinegro, parado en el umbral del pasillo, comiendo de una bolsa de papas fritas.
-Mamá quiere ver que estés bien-dijo.
-Charles ya es mayor y puede decidir entre quedarse o irse-Max habló con el ceño fruncido.
Sergio alzó las cejas sorprendido por la contestación del rubio.
-Ya-habló el castaño al ver la tensión-, me quedaré, si estoy cerca del supermercado estoy cerca de mi departamento también.
-Puedo llevarte-ofreció Charlotte.
Max se veía molesto por la intervención de los demás en su conversación con su hermano.
-Anda-Charles palmeó su brazo-, ve, conozco a estas personas, no son ningunos raros, esteraré bien.
Max tardó un momento en asentir, fue a buscar su abrigo y Checo lo esperó con la puerta abierta para que saliera, saludando con una sonrisa y moviendo los dedos de su mano en gesto de despedida, y cerrando la puerta con fuerza en cuanto el chico. Se fue.
Posiblemente suba más capítulos hoy.
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𝑫𝒆𝒍𝒕𝒂[𝑪𝒉𝒂𝒓𝒍𝒐𝒔]
FanfictionDonde Carlos es el omega más deseado del momento y charles un delta solitario. °Charles[activo] //°Carlos[pasivo] °Charlos Adaptación autorizada, todos los créditos a @Junchi95
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