03-Golden Boy

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El joven castaño de miraba en su reflejo, con un suspiro, cambió su rostro cansado a una expresión encantadora.



Se suponía que le presentarían a Carlos Sainz , el omega del momento, ya que, y contra todo pronóstico, luego de décadas sin que algo así ocurriera, el chico era un cambiaformas, cosa que llamó la atención de todo el mundo.



La familia del omega buscaban al mejor alfa para su hijo, del linaje más puro posible, con la esperanza que al tener hijos, estos nacieran con los mejores genes, incluido el don de transformarse en un adorable lobito a voluntad, tal como ese tal Carlos Sainz podía hacer.



Y él era uno de los candidatos principales, incluso según sus padres, que tenían la lista completa de candidatos, él era el que más linaje de alfas tenía, familia de millonarios, heredero de una fortuna, hijo único y perfecto.



Pero a Lando Norris le importaba tres pepinos qué tan fabuloso le hablaran de ese omega, porque ese desconocido no era quien él quería para su compromiso.



Aún así, con esfuerzo en su corazón, se arregló con ropa elegante, se acomodó el pelo hasta quedar perfecto, y se colocó una sonrisa rompecorazones en el rostro.



Luego de una última mirada en el espejo, se volteó para salir de su amplio dormitorio.



Su sonrisa no duró mucho al ver al chico castaño, parado en el umbral de la puerta, el beta lo miraba con súplica.



habían discutido con Oscar en cuanto el mayor se enteró que le presentarían a un omega, exigiendo que se revelara contra sus padres, ya que ninguno de los dos estaban de acuerdo con ese arreglo.



Ya lo habían discutido muchas veces, ambos debían tener que mantener su relación en secreto.



La familia Norris no dejaría que su linaje se perdiera si el último descendiente elegía a un beta; su familia no funcionaba así, ellos eran alfas y omegas, no había lugar para algo como Oscar.



Decirle que si a los ruegos de Oscar solo pondría a su familia en contra, y Lando lo sabia, se sentía entre la espada y la pared, y cada vez su corazón dolía más por no poder decidir.



No hablaban desde hacía días, cuando la señora Norris había aparecido en la casa de su hijo para darle la noticia de su compromiso, y en cuanto se fue los dos comenzaron a discutir a los gritos y sin escucharse mutuamente, ambos estaban muy enojados para pensar en el otro.



Pero cada vez que se cruzaban, Oscar tenía esa Misma expresión de "Por favor, no lo hagas" en el rostro.



Lando suspiró, se acercó a Oscar con paso tranquilo, hasta quedar a unos centímetros del rostro del rubio y acunar su mejilla con delicadeza.



-Por favor, no sigamos así - pidió Lando, intentando que el otro lo mirara a los ojos, aunque él tenía la vista en el suelo.



Oscar no contestó, y Lando se sintió frustrado enseguida, odiaba cuando no le prestaban atención.

𝑫𝒆𝒍𝒕𝒂[𝑪𝒉𝒂𝒓𝒍𝒐𝒔] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora