ENTRE CELOS Y VERDADES

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Jungkook sacó su arma. Siempre la llevaba con él. Apuntó directamente a Ji-eun

—Suéltalo... o esa imagen será lo último que veas.

Ji-eun volteó a mirar atrás y vio a Jungkook apuntándole. En lugar de asustarse, la rabia en su rostro aumentó. Agarró la cabeza de Jimin y la golpeó contra la pared.

El impacto fue seco.

Jimin perdió el conocimiento de inmediato.

Taehyung se abalanzó para evitar que Jimin cayera al suelo.

Jungkook se levantó de la cama de golpe, arrancándose todos los cables que tenía conectados al cuerpo. El dolor en su abdomen y en su pierna era intenso, pero no le importó. Caminó hasta Ji-eun  y la acorraló contra la pared.

—¿CÓMO PUTAS TE ATREVISTE A TOCAR A MI OMEGA, MALDITA?

Ji-eun lo miró con los ojos llenos de odio.

—¿T-tu omega? ¡Soy yo tu omega! Te he cuidado por varios años. Mi madre te dejó para que me cuidaras. ¡Soy tu maldita omega, no ese estúpido imbécil!

Jungkook la tomó del cabello y la arrastró fuera de la habitación, tirándola al suelo en el pasillo.

—No te maté adentro porque me ensucias la alfombra.

Sin dudarlo, descargó su arma contra el cuerpo de Ji-eun

Los disparos resonaron en el pasillo.

Ji-eun cayó al suelo, respirando con dificultad.

En sus últimos segundos de vida, Jungkook se inclinó para que ella pudiera escucharlo.

—Nunca más volverás a tratar mal a mi omega Y terminó de matarla con un disparo dentro de su boca. Delante de todos.

Jungkook se levantó lentamente. Sin mirar atrás, dio una sola orden:

—Limpien todo.

Entró nuevamente a la habitación, Jimin estaba acostado en su cama.

—Kim... sal, por favor. Déjame con mi pollito.

—Permiso, Jeon.

Taehyung salió cerrando la puerta.

Jungkook se acostó al lado de Jimin. Su cuerpo le dolía, pero no le importaba. Tomó el rostro de Jimin con suavidad y comenzó a darle pequeños besos.

—Te encontré... mi Mochis... te encontré.

Lo abrazó con fuerza, dejando que su aroma de alfa se expandiera para ayudar a que Jimin despertara.

—Te amo... te amo, mi lindo.

Jimin se movió un poco.

—Humm... auch...

Jungkook se alarmó.

—¿Te duele, bebé? Dime dónde te duele.

—Kookie...

Jimin se abrazó a él con fuerza.

—Te esperé... te esperé, Kookie.

Jungkook cerró los ojos un momento.

—Y yo te busqué, cariño... perdón por el tiempo, pero antes no pude.

—Yo sabía que me ibas a buscar... por eso siempre te esperé... aunque...

—¿Aunque qué?

Jungkook se separó un poco para mirarlo. En ese momento tocaron la puerta con insistencia.

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