—¿Qué mierda es esto...?
Afuera de la mansión se extendía un batallón completo de hombres armados. La escena era tensa, pesada... cualquier movimiento en falso podía desatar una masacre. Jungkook apenas dio un paso al frente cuando uno de los guardianes de Jimin se posicionó delante de él, protegiéndolo con un gruñido bajo.
Uno de los hombres del grupo avanzó despacio, levantando su arma.
—Señor... —dijo con respeto—. Permítanos hacer parte de su familia. Como muestra de nuestra lealtad... venimos a servirle a usted... y al hijo de la diosa luna.
En ese instante, todos se arrodillaron al mismo tiempo. Las armas cayeron al suelo en un sonido seco y sincronizado. Y en cuestión de segundos... sus cuerpos cambiaron. Donde antes había hombres, ahora había lobos... todos con la cabeza inclinada, sometidos.
El silencio se volvió absoluto.
Jimin salió, atraído por la energía que llenaba el aire. Sus ojos recorrieron la escena con calma... sin miedo. Se acercó y, con naturalidad, se subió sobre uno de sus guardianes. Jungkook hizo lo mismo en el otro, manteniendo la mirada firme.
—Vuelvan a su forma humana —ordenó con una voz firme, cargada de autoridad.bajandose del guardian
Los lobos obedecieron de inmediato. En segundos, los hombres estaban de nuevo de pie, vestidos, pero con la cabeza baja.
Jungkook los observó a todos, analizando... midiendo cada intención.
—Esto... me toma por sorpresa —admitió, caminando lentamente frente a ellos—. No puedo reclutarlos a todos aquí.
Se detuvo, clavando la mirada en el líder.
—Pero los voy a distribuir. En diferentes países, en diferentes ciudades... serán mis ojos.
El tono de su voz se endureció.
—Me fallan... y no viven para contarlo.
Un escalofrío recorrió al grupo.
—Soobin y Namjoon se encargarán de evaluarlos y ubicarlos según sus habilidades. A unos metros hay casas... vayan, descansen. Empiezan mañana mismo.
Jungkook dio un paso más al frente.
—Y escuchen bien... tengo ojos y oídos en todas partes. Hasta debajo de las piedras. Si me traicionan... los mando directo al infierno.
El silencio volvió a caer.
—¿Me escucharon?
—¡Sí, señor! —respondieron todos al unísono.
Jungkook frunció el ceño, impaciente.
—Entonces... ¿por qué mierda siguen aquí?
No hizo falta repetirlo. En segundos, el batallón entero se dispersó, corriendo en distintas direcciones como sombras que se desvanecían.
El lugar volvió a quedar en calma... pero ya nada era igual.
Jungkook soltó un suspiro lento, mirando a su alrededor.
El imperio... acababa de empezar a crecer.
— Será que ya podemos cenar... me muero de hambre —murmuró Jimin, llevándose una mano al estómago, con ese tono que siempre lograba ablandar a todos.- Jugkook lo ayudo a bajar
Jungkook soltó una leve risa antes de mirarlo con suavidad.
— Jeon... ya está la casa hogar para los pequeños- dijo soobin acercandose
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TE ENCONTRARE
RandomEn un orfanato fue dejado un pequeño de 5 años , simplemete porque era una omega, su familia lo rechazo madre superiora dejaron un pequeño Dios y no tenemos espacio, pero tiene cinco años , no podemos dejarlo afuera esta bien nos ar...
